El maltrato animal de los “barcos apestosos”

El hallazgo de los cadáveres de cuatro reses en las costas canarias alerta sobre las condiciones del traslado del ganado en el comercio internacional

21 abril 2019

Hace justo un año, una vaca apareció varada en una playa del sur de Gran Canaria. Un hecho insólito en unas islas acostumbradas a que el mar les devuelva, si acaso, cuerpos inertes de ballenas y delfines. Pero no se trataba de una misteriosa anécdota. En la última semana de marzo, tres toros llegaron a las costas del archipiélago. Los cadáveres los arrojan por la borda en los barcos que los transportan desde América al norte de África y a Oriente Medio. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas no encuentra otra explicación. La presencia de estos cuerpos hinchados que llegan a las islas arrastrados por las corrientes marinas revela las terribles condiciones que las reses soportan durante los traslados, y que diferentes organizaciones animalistas aseguran que también se dan en los buques que parten desde Europa, España incluida.

El vertido de cadáveres de animales al mar está regulado dentro del Convenio MARPOL de la Organización Marítima Internacional (OMI), dependiente de Naciones Unidas. La normativa establece que los cuerpos habrán de ser troceados o tratados de manera que se vayan al fondo inmediatamente, y que, además, el buque deberá estar en ruta a 100 o más millas de la costa más cercana. “De ello se deduce —explican desde Marina Mercante— que presuntamente algunos de estos buques incumplen el convenio y no tienen presentes las directrices de la OMI, por lo que pueden ser sancionados”. Eloy Ruiloba, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad de Málaga, recuerda que en aguas internacionales rige la ley del pabellón del buque: “Por eso hay barcos con banderas de países con mayores niveles de corrupción o con normativas mucho menos exigentes».  El último de esta clase que pasó cerca de aguas canarias (hace solo unos días), el Polaris 2, llevaba la bandera de Panamá

La dificultad está en identificar a las reses y al navío del que proceden. La fotoperiodista canadiense Jo-Anne McArthur, con numerosos trabajos relacionados con animales en transporte por todo el mundo, explica por correo electrónico que “a veces, los animales son arrojados con las orejas cortadas para evitar el acceso a la etiqueta que los identifica”. Aunque los aparecidos en las islas no estaban mutilados, su identificación fue imposible, por lo que se les consideró un residuo y fueron eliminados como tales.

Las embarcaciones que transportan animales vivos suelen llevar entre 20.000 y 30.000 cabezas de ganado y ni un solo veterinario, por regla general, señala en su página web la organización Animals International, referente en la lucha por los derechos de los animales. En el viaje, trayectos de hasta 12.000 kilómetros, mueren varios cientos de ellas en los más de 20 días que puede extenderse la travesía si salen desde América. Se trata de barcos que, en muchos casos, fueron construidos para otros fines (por ejemplo, para transportar vehículos), y que se convierten en auténticas cárceles para el ganado, según Animals. Esta asociación lleva años denunciado las penurias que sufren las reses en las embarcaciones que las transportan por todo el mundo: «Ahogados en sus propias heces, sin espacio suficiente para moverse, soportando temperaturas tan altas que se cuecen, literalmente, hasta morir». Añaden casos de deshidratación, heridas que se infectan, fatiga o enfermedades.

¿Cuántos barcos provenientes desde países como Uruguay, Brasil o Argentina rumbo al Mediterráneo Oriental y África transitan por aguas españolas o cercanas? ¿Cuántos animales transportan? Es imposible recabar esos datos, aseguran desde Marina Mercante, porque los navíos no tienen restricciones de paso. Pero como no comparten la normativa europea, para evitar la propagación de enfermedades, cuando se detienen en algún puerto español a avituallarse, cargar pienso o combustible, se adoptan restrictivas medidas de control sanitario que consisten en evitar al máximo el contacto con ellos. Está prohibido desembarcar, ni personas ni ganado. Para que alguien de la tripulación tome tierra deben darse “motivos debidamente justificados”.

Aun cuando los barcos permanecen lejos fondeados sin tocar siquiera puerto, el hedor los delata. En uno de sus trabajos fotográficos en Israel, Jo-Anne McArthur recuerda que “el buque apestaba a excremento y orina por las condiciones inmundas” en las que estaba. En Canarias, por esa misma razón se les llama “barcos apestosos”. En ocasiones, en Santa Cruz de Tenerife o en Las Palmas de Gran Canaria, el hedor de alguno de esos barcos alcanzaba a toda la población.

En el caso de España, los puertos de Tarragona y Cartagena se encuentran entre los que más ganado, español y de otros países europeos como Francia o Polonia, envían a África y Oriente Próximo. Según Puertos del Estado, en 2018 se exportaron desde esas ciudades 134.000 animales vivos hacia Turquía, Egipto, Líbano, Libia y Argelia. En el Puerto de Algeciras se embarcaron otros 13.000 con destino a Marruecos. Los rituales de sacrificio de los países musulmanes requieren que el ganado se transporte vivo. 

Si bien en territorio europeo rigen normas de protección y bienestar animal más restrictivas, una vez los barcos zarpan y se adentran en aguas internacionales, la cosa puede cambiar. Entre 2016 y 2017, Animals International desarrolló una investigación en Europa (continente del que salen cada año más de un millón de animales vivos) que reveló que al horrendo viaje y las condiciones en que este se desarrolla aguarda una segunda parte en los países de destino también espeluznante. “Toros aterrorizados y plenamente conscientes alzados al techo por una pata trasera antes de que se les corte la garganta en mataderos turcos, o ganado torturado con pinzas eléctricas antes de su izado y sacrificio en Líbano”, indican en el informe que elaboraron y que dirigieron a las autoridades europeas solicitando la prohibición de transporte de ganado vivo desde la UE. La rama local Animnals International también ha solicitado esta prohibición en Australia, donde el fenómeno es similar.

Para la presidenta de la Asociación Defensa Derechos Animal (ADDA), Carmen Méndez, “es totalmente injusto que unos animales que nacen y se crían en un país con una legislación que los protege pierdan todos los derechos en cuanto pasan una frontera”. Y expresa además su decepción por el hecho de que estas situaciones “se silencien”. Hasta que un cadáver llega a las costas y surgen las preguntas.

Fuente de informació: El País

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Matadero de Alès (Francia): Condenan a su director

8 abril 2019

Una condena solo simbólica

El Tribunal de Policía de Alès  (Francia) condenó el lunes 8 de abril al director del matadero de dicha población, a tres multas de 750 euros cada una por «instalaciones y equipos no conformes». L214 ha presentado una denuncia contra el Estado francés ante el Tribunal Superior de lo Civil en París sobre los 172 delitos por «malos tratos» restantes no enjuiciados ​​y la demora en la transmisión del expediente penal.

Para Brigitte Gothière, portavoz de la asociación: «Esta condena no es disuasiva, ¡es simplemente simbólica! Es gratificante ver que, al menos, se juzga el caso, pero ¿a qué director de matadero le preocupará que el matadero cumpla con los requisitos, sabiendo las penas irrisorias a las que se expone?

Los animales continúan siendo matados en un sufrimiento incrementado debido al incumplimiento de la normativa. Un ejemplo reciente en noviembre pasado cuando mostramos imágenes del matadero Boischaut en el departamento del Indre. Se necesitan más de 7 meses de cierre para adaptar el matadero a los estándares normativos.

A falta de detener la matanza diaria de más de 3 millones de animales, tengamos al menos la decencia de evitarles más sufrimiento en el momento de su muerte. «

De hecho, este castigo es irrisorio en vista del sufrimiento agudo adicional que se les inflige a los animales: dos de estos delitos se refieren a trampas de sujeción destinadas a inmovilizar a los caballos y al ganado vacuno en el momento de su aturdimiento. Estas no conformidades se traducen concretamente en el fallo del aturdimiento, los animales sangran mientras están conscientes, lo que desafortunadamente se puede notar en las imágenes. Además, respecto a la tercera infracción, los animales que ya colgaban de la cadena de sangrado estaban a la vista de los animales que aún estaban vivos.

Los delitos por «malos tratos» desestimados por la fiscalía no han sido juzgados.

L214 presenta una denuncia contra el Estado por disfunción de la justicia.

La Fiscalía procesó solo tres delitos, aquellos por los cuales el director del matadero fue condenado, de los 175 registrados durante la investigación judicial por los expertos del Equipo Nacional de Investigación Fitosanitaria y Veterinaria (BNEVP), por encargo de la propia Fiscalía. El fiscal, durante la audiencia en el Tribunal de Policía de Alès, justificó su posición argumentando que la datación de las imágenes no era suficiente. Sus colegas de Pau (matadero de Mauléon-Licharre) y Versailles (matadero de Houdan), enfrentados a las mismas dificultades, no dudaron en utilizar los medios judiciales a su disposición, sin compararación con de los de una asociación, para confirmar las fechas de los videos. Por lo tanto, la ausencia de control de la inconsciencia de los animales, el sangrado tardío y el corte de la garganta de los animales se eliminaron del archivo.

Además, el expediente penal no se envió a los abogados de L214 hasta después del período de prescripción de estos 172 delitos, lo que impidió el enjuiciamiento por citación directa a iniciativa de la asociación.

Ante estos impedimentos, L214 ha decidido presentar una queja contra el Estado por disfunción de los servicios judiciales, considerando que la falta de enjuiciamiento de 172 delitos identificados por la investigación judicial constituye un grave error y que la transmisión tardía del expediente de la causa penal es una denegación de justicia. El calendario procesal aún no está establecido.

Fuente de información: L214 Éthique et Animaux – Francia

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Rechazo ecologista a una granja porcina junto a un espacio protegido

8 abril 2019

Un parque natural, un estanque temporal y el proyecto de una granja de cerdos en Sant Climent Sescebes (Alt Empordà) son las tres claves de uno de los últimos objetivos de ecologistas y vecinos de la zona. Se trata de la protección del estanque de Llampol, conocido también como de Serra-Seguer, una laguna temporal que detectaron a raíz del análisis de un proyecto de granja porcina.

El proyecto lleva un año bloqueado por la presión del grupo ecologista por los efectos dañinos que podría generar en este entorno natural. El colectivo llegó tarde para frenar el proyecto, del que no tuvo noticias hasta que un grupo de vecinos del municipio ampurdanés les pidió ayuda para evitar la construcción de la granja, de unos 2.000 cerdos. La aprobación del proyecto estaba muy avanzada, pero la entidad ecologista AEDEN comprobó que la localización prevista para la granja estaba muy cercana al Paraje Natural de Interés Nacional de l’Albera y en noviembre presentó alegaciones por el impacto ambiental que podría tener.

En las alegaciones contra el proyecto de granja, IAEDEN señaló la proximidad “a menos de 90 metros” de la laguna temporal de Llampol, un aspecto que no se mencionaba en el estudio de impacto que acompañaba el proyecto. Esa proximidad supone, según la entidad, un riesgo de contaminación para todo el sistema de estanques y canales de la zona de l’Albera, puesto que se llenan durante ciertas épocas del año y están interconectados.

“El proyecto quedó parado”, explica la portavoz de IAEDEN, Marta Ball-Llosera, quien detalla que siguieron investigando el estanque temporal. La plataforma ecologista descubrió que la laguna de Llampol, pese a formar parte del inventario de zonas húmedas de Catalunya, no está incluida en la Xarxa Natura 2000 como parte de las lagunas temporales de l’Albera. “Hasta entonces nadie lo había detectado”, señala Ball-Llosera.

Aprovechando unas jornadas científicas en el parque natural, un grupo de 31 estudiosos de la zona se adhirieron a una petición de la IAEDEN para solicitar que el espacio se añada a la Xarxa Natura 2000, que los ecologistas presentaron al Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat de Catalunya. Al mismo tiempo, pidieron que se pare definitivamente el proyecto de granja que afectaría esa zona.

Desde el Ayuntamiento de Sant Climent Sescebes, la alcaldesa Olga Carbonell, ha explicado a La Vanguardia que el espacio concreto en le que se quería construir la granja no es un terreno protegido, pero admite que “justo al lado sí”. Avisa de que el consistorio se ve limitado por el hecho de que el proyecto cumpla o no la normativa municipal.

La alcaldesa ha explicado que, cuando recibieron las alegaciones por parte de IAEDEN, pasaron la documentación pertinente a la Generalitat, cuya decisión final dependerá de lo que diga .

Por su parte, el Departament de Territori i Sostenibilitat (TES) ha explicado que, por su tamaño, la aprobación de la construcción de la granja es competencia del Ayuntamiento. Sin embargo, los promotores del proyecto han solicitado al departamento “el inicio de la evaluación de impacto ambiental simplificada” por la proximidad de la granja a una zona de interés natural.

Ante esta solicitud, que todavía está en trámite, el TES tendrá que decidir si es necesario hacer un estudio del impacto ambiental ordinario para determinar los efectos que pueda tener sobre el medio ambiente o si, de lo contrario, no ve riesgos de efectos dañinos y, por tanto, ese estudio más detallado no es necesario. El departamento no sabe cuánto tardarán en tomar esa decisión, pero mientras tanto la granja no se construirá.

Fuente de información: La Vanguardia

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