Las ONG avisan a Europa: “Producir grandes cantidades de carne es insostenible”

8 agosto 2019

Cambiar las políticas agrarias europeas y reducir la producción alimentaria industrial son algunas medidas “importantes y urgentes” que han pedido.

Cambiar las políticas agrarias europeas y reducir la producción alimentaria industrial son algunas de las medidas “importantes y urgentes” que han pedido algunas ONG ante los datos publicados, este jueves, en el informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), sobre deforestación y modelos alimentarios.

El documento insta a reducir la dieta basada en el consumo de carne para luchar contra el cambio climático. “Lo recomendable es cambiar las políticas globales, en nuestros caso en Europa y España, que están en proceso de reforma de la política agraria común, que es la de mayor presupuesto de la Unión Europa y que condiciona cómo un agricultor o ganadero gestiona su finca”, señala la coordinadora de Política Agraria y Desarrollo Rural de WWF España, Celsa Peiteado.

En este sentido, ha indicado que Europa “tendría que apoyar con dinero público a los ganaderos y agricultores que apuestan por modelos sostenibles y dejar de dar subsidios a aquellos que contaminan”. De este modo, ha apoyado un cambio que parte del modelo de ayudas de las administraciones públicas, así como a aplicación de “una reforma fiscal que penalice a quien contamina y desgrave a quien es respetuoso con a naturaleza”.

Así, ha destacado la importancia del informe de la ONU, el primero que se centra en el cambio climático y el uso de la tierra, y que “apoya la necesidad de una PAC ambientalmente sostenible”. “La deforestación no se está dando solo en los bosques, sino en los pastos y sabanas que son grandes herramientas para capturar gases de efecto invernadero, con lo cual, a su vez, hacemos que el suelo sea más vulnerable a la desertificación, se pierden elementos vitales para las especies silvestres y la biodiversidad, y perdemos la capacidad para producir alimentos”, ha agregado.

En la misma línea se ha manifestado el responsable de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra, Andrés Muñoz, quien ha señalado que “los países del norte, es decir América del Norte y Europa, tienen que reducir drásticamente su producción industrial y apostar por dietas saludales, con vegetales y cereales”.

“El modelo de ganadería industrial que se ha impuesto para producir grandes cantidades de carne es insostenible, y el impacto tanto en la salud, como desde el punto de vista medioambiental son gravísimos”, ha dicho el experto. Al respecto, ha indicado que las principales consecuencias “se están viendo en procesos en la Amazonia de Brasil o en la producción industrial de aceite de palma y soja que se lleva a cabo para dar de comer a los animales de manera industrial”.

Sin embargo, ha enfatizado en que, aunque las consecuencias son globales, “para revertir los efectos hay que empezar por acciones locales”. “Por ejemplo, España es uno de los grandes productores de carne de cerdo, que se exporta a China, lo que hace que este país aumente su consumo en proporciones insostenibles”, ha añadido.

Al ser preguntado por las consecuencias en países en vías de desarrollo, Muñoz ha explicado que allí es posible prever los efectos de la industrialización y la deforestación. “Afortunadamente en países donde no se han impuesto patrones de consumo o donde la carne no tiene peso importante, estamos a tiempo de que esto no sea así, pero este modelo imperante ya se ve en África o Asia donde se apuesta por el consumo de carne”, ha dicho.

Fuente de información: La Vanguardia

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¿Carne sí o carne no? Guía rápida para entender por qué la ONU pide un cambio en la alimentación para paliar la crisis climática

8 agosto 2019

Los expertos dejan claro que «hay ciertas opciones de dieta que imponen mayores necesidades de suelo y agua y causan más emisiones de gases»

Consumir productos animales obtenidos con sistemas que usen menos energía, como pide el Panel, implica un consumo menos intensivo de carne

Los científicos de la ONU llaman a cambiar la dieta mundial con urgencia para frenar la crisis climática

El Panel de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático recibió el encargo tras el Acuerdo de París de evaluar la relación entre el uso del suelo y el calentamiento global de la Tierra. Este jueves ha publicado sus conclusiones que dejan clara una cosa: hay que transformar la manera en que los humanos obtienen los alimentos para salvar el planeta de los efectos de la crisis climática. Y eso implica cambiar su dieta.

¿La comida? Tras años y años abordando la emisión de gases de efecto invernadero para generar electricidad en centrales térmicas o el uso de hidrocarburos para el transporte, la ONU dice que es preciso cambiar la forma de producir alimentos. La ciencia indica que, al menos, un 23% de los gases responsables del cambio climático provienen de esa forma de obtener la comida: sobre las 10 gigatoneladas de la tasa anual de emisiones que supera las 42. El IPCC ha calculado que la cantidad de gas que todavía se podría emitir para contener el incremento de la temperatura a 1,5ºC es de 570 Gt. Si no se atajan todos los focos, los números no dan.

Carne, pero de otra manera

Los expertos no declaran expresamente «deja la carne». Su mensaje es que «hay ciertas opciones de dieta que imponen mayores necesidades de suelo y agua y causan más emisiones de gases». Para los productos animales piden que se consuman los que utilicen sistemas con menores demandas de energía (que, a su vez pueden lanzar más CO2). Las explotaciones intensivas utilizan más agua y más electricidad que las extensivas. Las extensivas, eso sí, precisan más terreno. Es una ecuación complicada obtener el mismo volumen de productos animales con técnicas más extensivas. Por tanto, consumir productos animales obtenidos con sistemas que usen menos energía, como pide el Panel, implica un consumo menos intensivo de carne

Garantizar que hay comida

Es una vía de doble sentido. Los métodos de producción exacerban la crisis climática y los efectos del cambio climático ponen en riesgo el suministro de alimentación. Afecta a toda la cadena: la cosechas son peores así que hay menos comida disponible. Eso empeora el acceso a la comida: hace más caros los alimentos. Además, los propios alimentos son de peor calidad. 

Degradación del suelo

El uso intensivo del suelo lo arrastra a su degradación: deforesta, aplica grandes cantidades de fertilizante y multiplica el ganado. El suelo tratado así se convierte de almacén de gases a emisor de gases. Pero, además, los expertos han obsevado que el terreno explotado bajo estas premisas tienen a degradarse. Son más vulnerables. Y dejan de producir. La ONU recuerda que hace falta seguir utilizando el terreno para obtener comida por lo que agotarlo es mala política. «Hay un límite en lo que puede hacerse. Algunos efectos pueden ser irreversibles», aclara el IPCC.

Fuente de información: Eldiario.es

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