Ganadería: con “apellido”, por favor

16 mayo 2019

Hablar de ganadería, sin diferenciar entre métodos de producción, impactos o contribución al cambio climático solo favorece a la agroindustria. Con este este texto se nos invita a reflexionar sobre lo que ponemos en nuestros platos y sus consecuencias para la salud, los animales y el planeta.

Entro en Twitter. Hace poco más de tres años no sabía casi ni lo que era. Ahora prácticamente vivo allí. Leo tuits bienintencionados sobre los litros de agua que cuesta producir un filete, asociando deforestación con ganadería, y pienso que las megacárnicas estarán satisfechas. Misión cumplida, se dirán: se considera ganadería a una industria contaminante y apenas se distingue entre los diferentes métodos de producción. Y es que hablar de ganadería sin “apellido”, sin decir si hablamos de ganadería industrial, ganadería extensiva, ganadería ecológica, solo beneficia a quienes tienen muy poco de ganaderos o ganaderas, a quienes están vaciando nuestros pueblos, poniendo en riesgo la salud pública envenenando el agua y los suelos.

Al medio rural flaco favor se nos hace no distinguiendo entre quienes sí fijan población y crean empleo, quienes favorecen la biodiversidad y moldean nuestros paisajes con sus animales en los campos, quienes producen alimentos saludables y de calidad (la ganadería extensiva, la ganadería ecológica), y quienes, en cambio, agravan la despoblación, crean escaso (y precario) empleo (por no hablar del que destruyen o imposibilitan), están contribuyendo al cambio climático y convirtiendo a nuestros pueblos en auténticos vertederos (la ganadería industrial).

A los movimientos vecinales que defendemos nuestros territorios de la amenaza de la ganadería industrial nos ha costado nuestros sudores conseguir que los medios de comunicación muestren imágenes de ganadería industrial que se ajusten a la realidad. ¿Quién había visto hace tres años cómo era una explotación de porcino industrial por dentro? La publicidad nos mostraba cerdos correteando al sol, vacas comiendo margaritas, gallinas escarbando el suelo; cuando en realidad más del 90 % de la carne, los lácteos y los huevos que consumimos proceden de animales confinados, hacinados y sobremedicados que no ven jamás la luz del sol ni respiran aire fresco ni pueden desarrollar los comportamientos que les serían naturales.

Es cierto que ahora la ciudadanía es más consciente de los riesgos y costes de la ganadería industrial que permanecían ocultos (más bien, ocultados), no fuera a ser que nos diera cargo de conciencia seguir consumiendo productos de origen animal como si no hubiera mañana (literalmente), a costa, además, de nuestra propia salud. Es cierto que cada vez más gente es sabedora de la necesidad de reducir el consumo de esos productos; un consumo excesivo que nos enferma a nosotros y al planeta.

Pero mientras llamemos granjas a unas naves que en realidad son fábricas; mientras hablemos de ganadería sin especificar el método de producción; mientras llenemos nuestra cesta de la compra en el supermercado sin querer saber lo cara que nos sale esa carne que a priori parece tan barata; mientras no nos preocupe la vida que llevan los animales (puesto que morirán igualmente de una forma u otra); estaremos haciendo el juego a un sector que, con una potente maquinaria de marketing, nos quiere hacer creer que su industria es eficiente, limpia, sostenible y, el colmo del cinismo, buena para los propios animales.

Nos habremos plegado al “come y calla” de la agroindustria, de un sector que ha decidido qué tenemos que comer y en qué cantidades. Porque comer carne todos los días no es parte de nuestra cultura. La dieta mediterránea, sí; con un consumo mucho más restringido de proteína animal y énfasis en verduras, cereales, legumbres… Hemos dado un vuelco a nuestro plato en cinco décadas, desde la aparición de los supermercados. Y ahora toca cuestionarnos lo que estamos comiendo porque no hay planeta B (ni sistema sanitario que lo resista).

España se enorgullece de ser el principal productor europeo (y el tercero del mundo) de porcino industrial. A nivel mundial vamos por detrás de China y los Estados Unidos, países con una extensión mucho mayor que la nuestra. Nos vanagloriamos de haber desbancado a otros países europeos de un trono que han cedido voluntariamente ante la contaminación resultante de esa industria. Hemos abrazado un negocio que otros países han descartado ya y, por ese mismo motivo, nos hemos lanzado a la exportación: Francia, Italia, Alemania e incluso China están felices de que les criemos a sus cerdos y soportemos las consecuencias. Unas consecuencias que tienen sin agua potable a numerosos pueblos de toda España.

Hemos abrazado la ganadería industrial con tal entusiasmo y desenfreno que las explotaciones españolas son el doble de grandes que la media europea y vivimos en un país con una proliferación de la ganadería industrial que no tiene parangón a nivel europeo. Una proliferación que, además, no solo es desmesurada, sino también descontrolada, sin ningún tipo de ordenación del territorio.

Se están concediendo licencias en espacios naturales “protegidos”(por lo visto, no tanto) con la excusa de que los usos ganaderos son propios de esos lugares. De nuevo, falta de apellido para esos usos, cuando la ganadería extensiva y ecológica puede y debe tener su lugar en ellos, pero no una industria contaminante que pone en peligro todo lo que se pretende proteger.

Más descontrol: ante la saturación de las tierras de regadío, ahora se colonizan las de secano, donde difícilmente puede aprovecharse ese “inocuo abono órganico” que nos aseguran que son los purines (un cóctel de nitrógeno, restos medicamentosos y metales pesados, entre otras maravillas). Los benditos purines: unos residuos que nos salen por las orejas, que contaminan nuestros suelos, nuestra agua y nuestro aire.

Desde los movimientos vecinales rurales os rogamos que no metáis toda la ganadería en el mismo saco, porque la industrial ni siquiera merece ese nombre. Si habláis de los litros de agua necesarios para producir una hamburguesa (por la producción de piensos, con la deforestación para monocultivos que lleva asociada), aseguraros de especificar que habláis de ganadería industrial. Hablemos del grave riesgo para la salud que supone la resistencia a los antibióticos, a la que tanto contribuye la ganadería industrial.

Ayudadnos a seguir difundiendo que necesitamos consumir menos y mejor: reduciendo nuestra ingesta de carne, lácteos y huevos, y asegurándonos de comprarlos de ganadería extensiva y ecológica. Saquemos la ganadería industrial de nuestros platos y exijamos a las Administraciones que dejen de financiar a quien contamina(parece que lo de “quien contamina paga” se ha entendido al revés), que protejan al medio rural y la salud pública, que se apoye a quien de verdad puede seguir alimentándonos en un contexto de cambio climático. Dejemos de hablar de ganadería como si toda fuera igual, pongámosle apellido para que sepamos de qué estamos hablando: del pasado (de un modelo insostenible) o del único futuro posible. 

Fuente de información: elsaltodiario.com

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Las macrogranjas de porcino devoran a las explotaciones tradicionales y llenan de nitratos el agua de decenas de pueblos

13 mayo 2019

«El sector porcino tiene que aprender a explicar a la sociedad qué es lo que aporta, que representa y por qué es tan importante para Aragón», sostiene el consejero de Desarrollo Rural de esta comunidad, Joaquín Olona, para quien «todos los agentes implicados estamos llamados a afrontar este reto y, entre todos y cada uno desde su posición, tenemos que ser capaces de explicar a la ciudadanía la importancia de este sector».

No lo están consiguiendo, pese al empeño en presentar la proliferación de macrogranjas y mataderos de cerdos como una herramienta para combatir la despoblación y a remarcar los beneficios, que los tiene, que esa industria aporta a la renta agraria tras situarse su volumen de negocio en el entorno de los 600 millones  de euros y los 11.000 empleos, aunque menos de la mitad de ellos se ubican en las cuadras que, semana a semana, crecen en volumen y en dimensiones por varias zonas de la comunidad.

¿Qué obstáculos encuentra esa comunicación? Varios, entre los que destaca la realidad que se vive en el campo: 34 pueblos con nitratos en su red de agua potable, restricciones a las granjas que se anuncian para después recortarlas o suprimirlas en los ‘papeles’, alertas como la de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) sobre los potentes efectos contaminantes que las granjas ya provocan en los acuíferos, un decreto de distancias que pasa por alto esa circunstancia, otro de purines que deja la regulación de la inspección para más adelante, la existencia de una docena de municipios en los que no se pueden instalar más cuadras porque sus términos no soportan más estiércol y ayuntamientos, como los de Chimillas y Sabiñánigo, que optan por establecer sus propias moratorias ante la laxitud de la comunidad autónoma con los efectos ambientales de un sector que se está industrializando al socaire de la exportación mientras la cabaña bate su récord y supera los 8 millones de cabezas.

Los efectos económicos de la proliferación del porcino en Aragón están fuera de duda. Tanto, al menos, como la inquietud que las consecuencias de esa expansión para el medio genera en amplios sectores de la población o la perplejidad que causa el apoyo oficial, ahora ya con algún matiz, a iniciativas como la construcción en Binéfar del mayor matadero de Europa promovido por el grupo italiano Pini, cuyo jefe ha sido detenido en Polonia y en Hungría por fraude fiscal y permanecerá en prisión, al menos hasta primeros de julio, en el segundo de ellos.

La industrialización del porcino

Según los Indicadores del Sector Porcino del Ministerio de Agricultura, la cabaña porcina aragonesa pasó entre 2009 y 2017 de 5,5 a 7,7 millones de cabezas, con el mayor incremento del Estado tanto en volumen como en porcentaje (40 %). Eran 4,5 en 2005, lo que indica que la cabaña, de mantenerse la progresión, estará cerca de duplicarse en quince años.

En los cuatro últimos años de ese periodo, entre 2013 y 2017, el número de granjas pasó de 3.887 (seis de ellas extensivas) a 4.221 (cinco): 334 cuadras más para 2,2 millones de animales, en una evolución que, con 119 establos más en 2018, marca un camino decidido hacia la industrialización.

Los datos sobre la capacidad de las cuadras dan fe de ello. En cinco años, entre 2013 y 2018, han cerrado 224 de las pequeñas (el 15 %), de menos de 350 cabezas, mientras las medianas, de entre esa cifra y 2.000, aumentaban un 20 % con 335 nuevas instalaciones y las macrogranjas con capacidad para engordar hasta 5.500 animales se disparaban un 46 % al añadir 142 a las 303 ya existentes.

Las «xenogranjas», la despoblación y el empleo

Esas tendencias, perceptibles a simple vista en el mundo rural cuando se recorre cualquier carretera de la Litera, el Bajo Cinca, los Monegros o la estepa zaragozana, han llevado a la organización agraria Uaga, la de mayor implantación en la comunidad, a acuñar el término «xenogranjas» para referirse a ese emergente modelo de cuadras de grandes dimensiones que se aparta de lo que siempre fue el de pequeñas instalaciones, cuya producción servía como complemento para los ingresos familiares en el campo. Vienen granjas extrañas, distintas de las autóctonas.

Y está por ver el efecto de ese cambio de modelo en la fijación de población y en la mejora del empleo en las zonas rurales en las que se asientan después de que un estudio de Ecologistas en Acción revelara cómo en los municipios de Castilla-La Mancha y Andalucía con mayores cabañas de porcino el censo mengua y el paro crece, al mismo tiempo, en los últimos años.

Mientras tanto, a la espera de que se pongan en marcha el proyecto de Pini en Binéfar y el de la Corporación Agropecuaria Guissona (CAG) en Épila, que prevén generar, respectivamente, hasta 2.000 y hasta 4.500 empleos, otros dos mataderos, el de Zuera del Grupo Jorge y el de Ejea de Vall Companys, retienen en Aragón, junto con el histórico Fribín de Binéfar, una parte del valor añadido que antes viajaba a otras comunidades ante la escasa capacidad de sacrificio de animales de la comunidad.

Una parte de esa parte, más bien, ya que solo dos de los cinco (Jorge y Fribín) están controlados por capital autóctono. Vall y CAG tienen su sede en Lleida. Los Pini, en Italia.

La puesta en funcionamiento de los mataderos es, junto con  la proliferación de las macrogranjas, uno de los cierres del círculo del nuevo modelo de la industria del porcino en Aragón, sobre cuyo futuro, como en el resto del país, perciben unos burbujeantes nubarrones los observadores que ya se han percatado de que China, el principal destino de las exportaciones, comienza a reducir sus compras en Europa al haber empezado a producir sus propios cerdos a menor coste en países africanos como Senegal.

Fuente de información: Eldiario.es

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Sabiñánigo dice «no» a las explotaciones intensivas de cerdos en su municipio

Esta coalición sigue reclamando que se cumpla con el compromiso adquirido en el Pleno municipal de promover a nivel institucional un debate político que es «de gran interés para el presente y futuro de nuestro territorio». A propuesta de Cambiar ya se aprobó, con los votos favorables de esta misma plataforma, PSOE Y PAR, una moción por la que se decidió suspender cautelarmente, en todo el término municipal y por el plazo de un año, el otorgamiento de licencias para la instalación de granjas de ganado porcino.

Durante ese período deberá promoverse un debate público que, con la participación de ganaderos, agricultores, técnicos, asociaciones y ciudadanía, determine el modelo de ganadería que se desea que se desarrolle en el término municipal de Sabiñánigo. Esto permite incluir una ordenanza municipal específica en el PGOU de Sabiñánigo que regule la instalación de granjas de ganado porcino.

«El negativo impacto económico, social, medioambiental que originan este tipo de instalaciones en los territorios donde se implantan y la necesidad de que las decisiones sobre el territorio, que a todos nos afectan, no vengan condicionadas por los intereses privados, han sido las motivaciones que han justificado el compromiso municipal de abrir un debate sobre su incidencia y el de redactar una normativa específica que ponga límites a esta actividad económica», insiste Sadornil.

Durante el reciente debate municipal se recordaron las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) de promover un modelo de ganadería sostenible que reduzca sus fuertes impactos sobre el cambio climático y que contribuya a la seguridad alimentaria, así como del reconocimiento, por parte de esta misma organización, de los graves daños que sobre la salud humana puede generar un sector que de manera preventiva suministra antibióticos a animales sanos.

Aragón es ya la primera potencia autonómica de España en porcino tras rebasar a Catalunya y sobrepasar por vez primera los ocho millones de animales, según el último censo ganadero del Ministerio de Agricultura. Esas dos comunidades autónomas concentran más de la mitad de la cabaña porcina del país, los 30,8 millones de cabezas. En Aragón, el volumen de las cabezas de ganado porcino ha aumentado un 26,8 % en solo cinco años: de los 6,36 millones de 2013 a los 8,07 del último recuento, de noviembre de 2018.

Según denuncia Ecologistas en Acción, la concentración de granjas porcinas industriales en varias zonas de España está ocasionando, entre otros problemas, una grave contaminación por nitratos de los suelos y las aguas subterráneas. Existen alternativas de tratamiento de los purines y de gestión de las granjas que podrían mejorar mucho esta preocupante situación.

Las granjas intensivas emplean sistemas de limpieza en los que se utiliza el agua a presión para el arrastre de las deyecciones. Este sistema, que en un primer momento facilita considerablemente el manejo de los excrementos y aporta mejoras en las condiciones higiénicas y sanitarias de las granjas, tiene, por el contrario, la enorme desventaja del gran incremento del consumo de agua y de la complicación del manejo del purín. El purín es el estiércol licuado, pastoso o semilíquido, con fuerte olor amoniacal, resultado de la mezcla de las defecaciones, aguas de lavado y restos de piensos.

Fuente de información: eldiario.es

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¿Qué votaron los pueblos afectados por macrogranjas, el trasvase o el cementerio nuclear?

1 mayo 2019

De los resultados de las elecciones generales no puede deducirse voto de castigo ni a PP ni a PSOE en estos tres asuntos ambientales de los que poco o nada se habló en la campaña

Esta semana, la Plataforma contra el Cementerio Nuclear de Villar de Cañas convoca una nueva manifestación en Cuenca y en la cabecera del Tajo esperan ya a que el Gobierno de Sánchez apruebe un nuevo trasvase en mayo.

En Cuenca, la Plataforma contra el Cementerio Nuclear de Villar de Cañas ha convocado para el sábado 4 de mayo una nueva manifestación contra el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares proyectado para este emplazamiento. Lo harán a las puertas de que comience una nueva campaña electoral que deberá decidir la Presidencia de Castilla-La Mancha y los nombres de los alcaldes, el 26 de mayo, entre otras cosas.

¿Influirán en los votantes las diferentes posturas de los partidos políticos de cara al 26M? Hay que recordar que el PP es partidario de la ubicación conquense para el cementerio nuclear, que el PSOE está en contra, hasta el punto de abrir una guerra judicial para evitarlo, que Podemos también se opone y que Ciudadanos navega en la ambigüedad de decantarse por un estudio técnico para saber si es seguro o no (informe o informes que, por cierto, ya existen porque los elaboró el propio Consejo de Seguridad Nuclear).

Si nos atenemos a los resultados de las elecciones generales en el municipio conquense de Villar de Cañas poco parecen importar los informes del regulador atómico español que sugieren que instalar allí es ATC puede no ser lo más idóneo. En las urnas, los electores votaron mayoritariamente al partido que más ha insistido en el emplazamiento, el PP, que ha recibido un 43% de los votos (el 24,10% el PSOE). Vox fue la tercera fuerza más votada con apenas seis votos menos que los socialistas y eso pese a no llevar ninguna referencia a la cuestión en su programa electoral.

La decisión de dónde instalar el silo nuclear le corresponde al Gobierno central. La paralización del proyecto por parte del Gobierno de Pedro Sánchez podría ser la causa del resultado, aunque habrá que ver qué dicen las urnas en mayo y si los habitantes de este pequeño municipio conquense también culpan a la Junta (PSOE-Podemos) de frenar lo que algunos consideran una forma de mejorar la economía local.

Las políticas trasvasistas no pasan factura en la cabecera del Tajo

La Asociación de Municipios Ribereños de la cabecera del Tajo espera un nuevo trasvase hacia el Segura con la llegada del mes de mayo, según ha dejado caer en sus redes sociales. La  ‘guerra del agua’ es también una cuestión interna en Castilla-La Mancha porque sigue sin existir un bloque común que aúne posición política y social.

El PSOE de Emiliano García-Page ha pedido cerrar el trasvase, el de Pedro Sánchez habla solo de introducir, en la planificación hidrológica de todas las cuencas, la consideración de valor ambiental del agua y de los ecosistemas fluviales, combatir el despilfarro, la especulación y la contaminación del agua.

Mientras, tanto el PP de Paco Núñez, como el de Pablo Casado, no contemplan la derogación del trasvase sino que abogan por impulsar un Pacto Nacional por el Agua, consensuado con las Comunidades Autónoma, regantes, y todos los sectores afectados. Pero, ¿a quién han votado los municipios de las riberas de la cabecera del río el pasado 28A?

Si miramos a Sacedón (Guadalajara) y a Buendía (Cuenca), centros neurálgicos de la cabecera del Tajo, en el primero ha ganado el PSOE con el 32,95% y el PP, en segunda posición, con un 28,18% ha perdido desde 2016 buena parte del apoyo que le dieron entonces (49,46% de votos).

En Buendía ha ocurrido algo similar. Ha ganado el PSOE con un 34,46% de votos y el PP, que ha recibido el 29,96% de sufragios, ha perdido gran parte de los apoyos de 2016 (50,55%).

De los pueblos ribereños, hay 11 municipios en Cuenca y otros tantos en Guadalajara y en Villalba del Rey, El Valle de Altomira, Castejón, Cañaveruelas, Albendea, Pareja, Auñón y Alcocer ha ganado el PP. En dos, Durón y Alocén (Guadalajara), se ha producido un empate en votos entre PSOE y PP.

¿Perciben los ciudadanos diferencias entre la propuesta PP-PSOE (sus formaciones nacionales) respecto al agua de la cabecera del Tajo? ¿Ha influido la situación del trasvase y del río Tajo en los votos de las generales en esta zona del sur de Guadalajara?

Los resultados no permiten responder las preguntas con certeza, aunque todo apunta a que las políticas trasvasistas de PP y PSOE, por acción o por omisión, no pasan factura en las urnas. Eso también lo indica el incremento de votos para Vox (partidario de mantener el trasvase) y para Ciudadanos (tan ambiguo como PSOE y PP en su propuesta).

En Talavera de la Reina (30,27%) y en Toledo (28,42%) han ganado los socialistas. Sus alcaldes Jaime Ramos (PP) y Milagros Tolón (PSOE) se oponen al trasvase (en distinta medida eso sí). ¿Podría haber sido el trasvase y el mal estado del río una de las razones de peso de los electores para dar el apoyo mayoritario al PSOE?  Difícil deducción teniendo en cuenta que las derechas fragmentadas (PP, Ciudadanos y Vox) tendrían mayoría de tratarse de elecciones municipales o autonómicas.

¿Y las macrogranjas?

Otro de los asuntos ambientales que han copado noticias en el último año ha sido el relacionado con las macrogranjas, sobre todo las porcinas.  Varios han sido los municipios que durante los últimos meses y años han batallado– o bien desde el propio consistorio o bien a través de los movimientos vecinales– contra los proyectos de este tipo de instalaciones ganaderas intensivas.

Uno de los casos más importantes en Albacete se ha vivido en Pozuelo donde la Plataforma movilizó a vecinos de la localidad y del entorno en contra de un proyecto – de proporciones nunca vistas antes– y que finalmente no fue aceptado por la Junta.

El enfrentamiento con el consistorio de esta localidad ha sido evidente meses atrás. Su alcalde, del PSOE, siempre se mostró abiertamente favorable a la macrogranja. Una postura que no parece haberle pasado factura al PSOE en los comicios nacionales porque los socialistas han sido los más votados en este municipio el pasado domingo 28 de abril donde obtuvo el 39% de los votos. Llama la atención que Unidas Podemos – en quinto puesto– no haya recabado más apoyos cuando ha participado en manifestaciones y actos contra la macrogranja meses atrás.

Tampoco le ha servido a Cesárea Arnedo, la alcaldesa ‘popular’ de Alpera, su postura en contra del proyecto de macrogranja que querían instalarse en su término municipal. En hasta 10 puntos porcentuales ha ganado el PSOE estos comicios nacionales frente al PP, que se ha quedado en segunda posición. Y en Villamalea, donde se han llegado a recoger 55.000 firmas en contra del proyecto de instalación de macrogranja, a la que el alcalde – del PSOE– no ha presentado alegaciones, el socialista ha sido el partido más votado con un 33% de los apoyos. Aquí, la segunda fuerza más vota ha sido Unidas Podemos.

Algo similar sucede en la provincia de Cuenca. En Zarzuela, uno de los municipios de la Serranía en el que se ha producido movilización social contra el proyecto de ganadería intensiva para abastecer a Incarlopsa, el PP ha sacado los mejores resultados entre el resto de fuerzas políticas con un 45% del total de los votos, frente al 32% que ha obtenido el PSOE, la segunda fuerza más votada. Da la casualidad de que este ayuntamiento está gobernado hoy por hoy por el PSOE, que se ha mostrado un firme defensor de este proyecto. Alicio Triguero, el regidor de Zarzuela, ha llegado a comparar con “oficinas” las instalaciones de la macrogranja en un reportaje para RTVE.

A pocos kilómetros está el municipio de Villalba de la Sierra, afectado por este mismo caso , donde el PP– que gobierna también en el Ayuntamiento– siempre se ha mostrado contrario al proyecto que ha tachado de «barbaridad» porque está junto a un área recreativa y unas cabañas rurales. Por ello han puesto las medidas normativas a su alcance para evitarlo. El PP ha adelantado al resto y ha sido la fuerza más votada.

Otro caso es Almendros, también en Cuenca. Allí  gobierna el PP bajo el mandato de Acisclo Jiménez quien se ha mostrado a favor de la instalación de una macrogranja en su término municipal, a unos 20 kilómetros del Parque Arqueológico de Segóbriga.

 Los resultados en este municipio conquense son muy distintos de los que se dieron en los anteriores comicios municipales del 2015 cuando ganó el PP (la Corporación Municipal está formada solo por concejales ‘populares’). El domingo sus vecinos dieron su apoyo al PSOE mayoritariamente, con un 38% de los votos a los de Pedro Sánchez, relegando al PP a la tercera posición por detrás de Vox.

Pero no hay un patrón de voto en estos municipios que sugiera si hay un castigo o apoyo a los proyectos de granjas de porcino intensivo. Puede que porque se haya votado en clave nacional y sin tener en cuenta que el Gobierno de Pedro Sánchez dejó sin aprobar un Real Decreto para regular las explotaciones porcinas intensivas. O bien que los vecinos trasladen la responsabilidad última sobre las macrogranjas a los alcaldes y a la Junta en los comicios municipales y autonómicos del próximo 26 de mayo, ya que son quienes tienen la última palabra para autorizar estas instalaciones.

Fuente de información: Eldiario.es

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El maltrato animal de los “barcos apestosos”

El hallazgo de los cadáveres de cuatro reses en las costas canarias alerta sobre las condiciones del traslado del ganado en el comercio internacional

21 abril 2019

Hace justo un año, una vaca apareció varada en una playa del sur de Gran Canaria. Un hecho insólito en unas islas acostumbradas a que el mar les devuelva, si acaso, cuerpos inertes de ballenas y delfines. Pero no se trataba de una misteriosa anécdota. En la última semana de marzo, tres toros llegaron a las costas del archipiélago. Los cadáveres los arrojan por la borda en los barcos que los transportan desde América al norte de África y a Oriente Medio. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas no encuentra otra explicación. La presencia de estos cuerpos hinchados que llegan a las islas arrastrados por las corrientes marinas revela las terribles condiciones que las reses soportan durante los traslados, y que diferentes organizaciones animalistas aseguran que también se dan en los buques que parten desde Europa, España incluida.

El vertido de cadáveres de animales al mar está regulado dentro del Convenio MARPOL de la Organización Marítima Internacional (OMI), dependiente de Naciones Unidas. La normativa establece que los cuerpos habrán de ser troceados o tratados de manera que se vayan al fondo inmediatamente, y que, además, el buque deberá estar en ruta a 100 o más millas de la costa más cercana. “De ello se deduce —explican desde Marina Mercante— que presuntamente algunos de estos buques incumplen el convenio y no tienen presentes las directrices de la OMI, por lo que pueden ser sancionados”. Eloy Ruiloba, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad de Málaga, recuerda que en aguas internacionales rige la ley del pabellón del buque: “Por eso hay barcos con banderas de países con mayores niveles de corrupción o con normativas mucho menos exigentes».  El último de esta clase que pasó cerca de aguas canarias (hace solo unos días), el Polaris 2, llevaba la bandera de Panamá

La dificultad está en identificar a las reses y al navío del que proceden. La fotoperiodista canadiense Jo-Anne McArthur, con numerosos trabajos relacionados con animales en transporte por todo el mundo, explica por correo electrónico que “a veces, los animales son arrojados con las orejas cortadas para evitar el acceso a la etiqueta que los identifica”. Aunque los aparecidos en las islas no estaban mutilados, su identificación fue imposible, por lo que se les consideró un residuo y fueron eliminados como tales.

Las embarcaciones que transportan animales vivos suelen llevar entre 20.000 y 30.000 cabezas de ganado y ni un solo veterinario, por regla general, señala en su página web la organización Animals International, referente en la lucha por los derechos de los animales. En el viaje, trayectos de hasta 12.000 kilómetros, mueren varios cientos de ellas en los más de 20 días que puede extenderse la travesía si salen desde América. Se trata de barcos que, en muchos casos, fueron construidos para otros fines (por ejemplo, para transportar vehículos), y que se convierten en auténticas cárceles para el ganado, según Animals. Esta asociación lleva años denunciado las penurias que sufren las reses en las embarcaciones que las transportan por todo el mundo: «Ahogados en sus propias heces, sin espacio suficiente para moverse, soportando temperaturas tan altas que se cuecen, literalmente, hasta morir». Añaden casos de deshidratación, heridas que se infectan, fatiga o enfermedades.

¿Cuántos barcos provenientes desde países como Uruguay, Brasil o Argentina rumbo al Mediterráneo Oriental y África transitan por aguas españolas o cercanas? ¿Cuántos animales transportan? Es imposible recabar esos datos, aseguran desde Marina Mercante, porque los navíos no tienen restricciones de paso. Pero como no comparten la normativa europea, para evitar la propagación de enfermedades, cuando se detienen en algún puerto español a avituallarse, cargar pienso o combustible, se adoptan restrictivas medidas de control sanitario que consisten en evitar al máximo el contacto con ellos. Está prohibido desembarcar, ni personas ni ganado. Para que alguien de la tripulación tome tierra deben darse “motivos debidamente justificados”.

Aun cuando los barcos permanecen lejos fondeados sin tocar siquiera puerto, el hedor los delata. En uno de sus trabajos fotográficos en Israel, Jo-Anne McArthur recuerda que “el buque apestaba a excremento y orina por las condiciones inmundas” en las que estaba. En Canarias, por esa misma razón se les llama “barcos apestosos”. En ocasiones, en Santa Cruz de Tenerife o en Las Palmas de Gran Canaria, el hedor de alguno de esos barcos alcanzaba a toda la población.

En el caso de España, los puertos de Tarragona y Cartagena se encuentran entre los que más ganado, español y de otros países europeos como Francia o Polonia, envían a África y Oriente Próximo. Según Puertos del Estado, en 2018 se exportaron desde esas ciudades 134.000 animales vivos hacia Turquía, Egipto, Líbano, Libia y Argelia. En el Puerto de Algeciras se embarcaron otros 13.000 con destino a Marruecos. Los rituales de sacrificio de los países musulmanes requieren que el ganado se transporte vivo. 

Si bien en territorio europeo rigen normas de protección y bienestar animal más restrictivas, una vez los barcos zarpan y se adentran en aguas internacionales, la cosa puede cambiar. Entre 2016 y 2017, Animals International desarrolló una investigación en Europa (continente del que salen cada año más de un millón de animales vivos) que reveló que al horrendo viaje y las condiciones en que este se desarrolla aguarda una segunda parte en los países de destino también espeluznante. “Toros aterrorizados y plenamente conscientes alzados al techo por una pata trasera antes de que se les corte la garganta en mataderos turcos, o ganado torturado con pinzas eléctricas antes de su izado y sacrificio en Líbano”, indican en el informe que elaboraron y que dirigieron a las autoridades europeas solicitando la prohibición de transporte de ganado vivo desde la UE. La rama local Animnals International también ha solicitado esta prohibición en Australia, donde el fenómeno es similar.

Para la presidenta de la Asociación Defensa Derechos Animal (ADDA), Carmen Méndez, “es totalmente injusto que unos animales que nacen y se crían en un país con una legislación que los protege pierdan todos los derechos en cuanto pasan una frontera”. Y expresa además su decepción por el hecho de que estas situaciones “se silencien”. Hasta que un cadáver llega a las costas y surgen las preguntas.

Fuente de informació: El País

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Matadero de Alès (Francia): Condenan a su director

8 abril 2019

Una condena solo simbólica

El Tribunal de Policía de Alès  (Francia) condenó el lunes 8 de abril al director del matadero de dicha población, a tres multas de 750 euros cada una por «instalaciones y equipos no conformes». L214 ha presentado una denuncia contra el Estado francés ante el Tribunal Superior de lo Civil en París sobre los 172 delitos por «malos tratos» restantes no enjuiciados ​​y la demora en la transmisión del expediente penal.

Para Brigitte Gothière, portavoz de la asociación: «Esta condena no es disuasiva, ¡es simplemente simbólica! Es gratificante ver que, al menos, se juzga el caso, pero ¿a qué director de matadero le preocupará que el matadero cumpla con los requisitos, sabiendo las penas irrisorias a las que se expone?

Los animales continúan siendo matados en un sufrimiento incrementado debido al incumplimiento de la normativa. Un ejemplo reciente en noviembre pasado cuando mostramos imágenes del matadero Boischaut en el departamento del Indre. Se necesitan más de 7 meses de cierre para adaptar el matadero a los estándares normativos.

A falta de detener la matanza diaria de más de 3 millones de animales, tengamos al menos la decencia de evitarles más sufrimiento en el momento de su muerte. «

De hecho, este castigo es irrisorio en vista del sufrimiento agudo adicional que se les inflige a los animales: dos de estos delitos se refieren a trampas de sujeción destinadas a inmovilizar a los caballos y al ganado vacuno en el momento de su aturdimiento. Estas no conformidades se traducen concretamente en el fallo del aturdimiento, los animales sangran mientras están conscientes, lo que desafortunadamente se puede notar en las imágenes. Además, respecto a la tercera infracción, los animales que ya colgaban de la cadena de sangrado estaban a la vista de los animales que aún estaban vivos.

Los delitos por «malos tratos» desestimados por la fiscalía no han sido juzgados.

L214 presenta una denuncia contra el Estado por disfunción de la justicia.

La Fiscalía procesó solo tres delitos, aquellos por los cuales el director del matadero fue condenado, de los 175 registrados durante la investigación judicial por los expertos del Equipo Nacional de Investigación Fitosanitaria y Veterinaria (BNEVP), por encargo de la propia Fiscalía. El fiscal, durante la audiencia en el Tribunal de Policía de Alès, justificó su posición argumentando que la datación de las imágenes no era suficiente. Sus colegas de Pau (matadero de Mauléon-Licharre) y Versailles (matadero de Houdan), enfrentados a las mismas dificultades, no dudaron en utilizar los medios judiciales a su disposición, sin compararación con de los de una asociación, para confirmar las fechas de los videos. Por lo tanto, la ausencia de control de la inconsciencia de los animales, el sangrado tardío y el corte de la garganta de los animales se eliminaron del archivo.

Además, el expediente penal no se envió a los abogados de L214 hasta después del período de prescripción de estos 172 delitos, lo que impidió el enjuiciamiento por citación directa a iniciativa de la asociación.

Ante estos impedimentos, L214 ha decidido presentar una queja contra el Estado por disfunción de los servicios judiciales, considerando que la falta de enjuiciamiento de 172 delitos identificados por la investigación judicial constituye un grave error y que la transmisión tardía del expediente de la causa penal es una denegación de justicia. El calendario procesal aún no está establecido.

Fuente de información: L214 Éthique et Animaux – Francia

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Rechazo ecologista a una granja porcina junto a un espacio protegido

8 abril 2019

Un parque natural, un estanque temporal y el proyecto de una granja de cerdos en Sant Climent Sescebes (Alt Empordà) son las tres claves de uno de los últimos objetivos de ecologistas y vecinos de la zona. Se trata de la protección del estanque de Llampol, conocido también como de Serra-Seguer, una laguna temporal que detectaron a raíz del análisis de un proyecto de granja porcina.

El proyecto lleva un año bloqueado por la presión del grupo ecologista por los efectos dañinos que podría generar en este entorno natural. El colectivo llegó tarde para frenar el proyecto, del que no tuvo noticias hasta que un grupo de vecinos del municipio ampurdanés les pidió ayuda para evitar la construcción de la granja, de unos 2.000 cerdos. La aprobación del proyecto estaba muy avanzada, pero la entidad ecologista AEDEN comprobó que la localización prevista para la granja estaba muy cercana al Paraje Natural de Interés Nacional de l’Albera y en noviembre presentó alegaciones por el impacto ambiental que podría tener.

En las alegaciones contra el proyecto de granja, IAEDEN señaló la proximidad “a menos de 90 metros” de la laguna temporal de Llampol, un aspecto que no se mencionaba en el estudio de impacto que acompañaba el proyecto. Esa proximidad supone, según la entidad, un riesgo de contaminación para todo el sistema de estanques y canales de la zona de l’Albera, puesto que se llenan durante ciertas épocas del año y están interconectados.

“El proyecto quedó parado”, explica la portavoz de IAEDEN, Marta Ball-Llosera, quien detalla que siguieron investigando el estanque temporal. La plataforma ecologista descubrió que la laguna de Llampol, pese a formar parte del inventario de zonas húmedas de Catalunya, no está incluida en la Xarxa Natura 2000 como parte de las lagunas temporales de l’Albera. “Hasta entonces nadie lo había detectado”, señala Ball-Llosera.

Aprovechando unas jornadas científicas en el parque natural, un grupo de 31 estudiosos de la zona se adhirieron a una petición de la IAEDEN para solicitar que el espacio se añada a la Xarxa Natura 2000, que los ecologistas presentaron al Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat de Catalunya. Al mismo tiempo, pidieron que se pare definitivamente el proyecto de granja que afectaría esa zona.

Desde el Ayuntamiento de Sant Climent Sescebes, la alcaldesa Olga Carbonell, ha explicado a La Vanguardia que el espacio concreto en le que se quería construir la granja no es un terreno protegido, pero admite que “justo al lado sí”. Avisa de que el consistorio se ve limitado por el hecho de que el proyecto cumpla o no la normativa municipal.

La alcaldesa ha explicado que, cuando recibieron las alegaciones por parte de IAEDEN, pasaron la documentación pertinente a la Generalitat, cuya decisión final dependerá de lo que diga .

Por su parte, el Departament de Territori i Sostenibilitat (TES) ha explicado que, por su tamaño, la aprobación de la construcción de la granja es competencia del Ayuntamiento. Sin embargo, los promotores del proyecto han solicitado al departamento “el inicio de la evaluación de impacto ambiental simplificada” por la proximidad de la granja a una zona de interés natural.

Ante esta solicitud, que todavía está en trámite, el TES tendrá que decidir si es necesario hacer un estudio del impacto ambiental ordinario para determinar los efectos que pueda tener sobre el medio ambiente o si, de lo contrario, no ve riesgos de efectos dañinos y, por tanto, ese estudio más detallado no es necesario. El departamento no sabe cuánto tardarán en tomar esa decisión, pero mientras tanto la granja no se construirá.

Fuente de información: La Vanguardia

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Escalofriante: corta las patas de las vacas todavía conscientes

26 Marzo 2019

La organización Equalia desvela un nuevo caso de brutalidad en un matadero e insiste en la necesidad de instalar cámaras de vigilancia

Imágenes no aptas para personas sensibles; pero especialmente recomendadas para quienes todavía dudan de que se deben extremar las medidas para evitar el maltrato animal.

La organización de protección de los animales Equalia ha publicado un nuevo caso de maltrato animal grave en un matadero de la provincia de Ávila (Castilla y León). El vídeo difundido el martes 26 de marzo por Equalia en Youtube (ver en la parte inferior de esta noticia) fue filmado durante los meses de enero y febrero (Equalia ha facilitado a este diario un vídeo de control de autenticidad de la fecha de filmación) y muestra diversos aspectos del trabajo en las instalaciones de un matadero con lo que aparentemente son graves incumplimientos de la normativa regional y estatal sobre defensa de los animales y prácticas sanitarias.

Entre otras imágenes realmente impactantes se encuentran el de un trabajador que corta las patas a varias vacas “mal aturdidas siendo mutiladas aún conscientes corderos sin aturdir, lanzados y golpeados”.

Ni caso a los carteles

Curiosamente, el propio vídeo de denuncia muestra que en el interior del matadero han sido colocados algunos avisos en los que se recuerda la normativa y sanciones por maltrato a los animales.

Fuente de información: La Vanguardia

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Amputaciones, patadas y muerte sin aturdir: una organización denuncia las prácticas de un matadero

26 Marzo 2019

Corderos sin atudir camino del matarife. Arrojados de corral en corral o pateados para moverlos. Vacas a las que se les amputan las patas «aun conscientes». Es lo que muestran las imágenes captadas por una serie de cámaras colocadas en el interior de un matadero de Ávila y que la asociación Equalia ha llevado a los tribunales.

La ONG ha denunciado las presuntas irregularidades de estas instalaciones el pasado 25 de marzo, según el justificante de registro, por «haber tenido conocimiento de sucesos que ostentan apariencia delictiva». Los hechos a los que se refiere vienen reflejados en un vídeo publicado por la organización sobre prácticas en el matadero.

Los corderos son arrojados, a modo de fardos, por encima de la valla del corral interno o hacia la puerta que conduce al siguiente habitáculo. También se observa a un operario aporreando a los animales en su tránsito de una zona del matadero a la siguiente. Alguno es pateado, según muestran las imágenes: un trabajador se eleva agarrado a la valla para dejarse caer de pie sobre los ejemplares mientras se oyen balidos. En el vídeo se ve que hay corderos que llegan a «la línea de matanza» sin haber sido aturdido y pateando.

Para las vacas, Equalia subraya que se ha empleado una vara de descargas eléctricas aplicada al rostro del animal en lugar del preceptivo uso en los cuartos traseros aunque matiza que «podría existir alguna circunstancia específica en ese episodio para que se hiciera eso». 

La denuncia cierra con la amputación de las patas de algunas vacas mientras cuelgan tras el degüello. La organización entiende que esa operación se estaba realizando con el animal todavía consciente. Aduce que un veterinario experto en el sector «confirma que la res está consciente» y que los movimientos que se perciben en las imágenes «no son fruto de espasmos o actos reflejos» ya que «se ve que las retira varia veces» durante el momento en el que se las amputan.  

Fuente de información: El Diario.es

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Activistas animalistas entran en una granja de cerdos en Sant Pere de Vilamajor

17 Marzo 2019

Unos 75 activistas entraron en una granja de Sant Pere de Vilamajor (Vallès Oriental -Barcelona), para denunciar las condiciones en las que viven los animales destinados a la industria cárnica. La acción de protesta animalista se emmarca en un movimento iniciado hace un año en Austràlia y que actua con el nombre de Meat The Victims.

Esta es la segunda vez que estos activistas actuan en Cataluña. En dicembre del 2018 entraron en una granja de gallinas en Matarò (Barcelona), siendo a su vez la primera acción que realizaban en Europa.
Los impulsores de Meat The Victims esperan hacer extensivo su movimiento a más granjas del todo el mundo.

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