El auge de las macrogranjas hace a España incapaz de cumplir el límite legal de emisiones tóxicas de amoniaco

En 2018 rebasó por noveno año consecutivo el máximo comprometido en Europa al liberar un 33% más por la gestión del estiércol y el uso de fertilizantes agrícolas

A partir de 2020 entra en vigor un nuevo techo más permisivo marcado por la UE al considerarse que el anterior estaba «infraestimado»  

El Programa de Control de la Contaminación de Transición Ecológica explica que, sin medidas extra en el sector agrícola, se volverá a incumplir el tope en 2022 

16 enero 2020

España es incapaz de cumplir el límite de emisiones tóxicas de amoniaco marcado por la legislación europea. En 2018 volvió a rebasar el tope en un 33%. «Arrastrada por el aumento de la cabaña ganadera y el uso de fertilizantes», encadena nueve cursos fuera del techo que entró en vigor en 2010, según analiza el Inventario Nacional de Contaminantes Atmosféricos del Ministerio de Transición Ecológica.

En 2018 se liberaron al aire 473.700 toneladas de este compuesto corrosivo con  efectos nocivos para la salud y el medio ambiente. Un poco menos (1,9%) que un año antes, pero todavía 121.000 toneladas por encima del tope asignado. La gran mayoría proviene de la degradación de residuos animales. El estiércol del ganado está detrás del 78% ya sea por la gestión de desechos o su aplicación a los suelos. Solo la cabaña porcina emitió 72.000 toneladas de NH3.

El propio inventario apunta al foco del problema: el aumento del número de cabezas de ganado (al que se le suman los fertilizantes «tanto estiércol como orgánicos»). A la cabeza de ese aumento se sitúa un disparado sector porcino.

El boom del cerdo arrancó en 2013. Entonces, el censo se había estabilizado en torno a los 25-26 millones de animales. A partir de 2014, las explotaciones porcinas comenzaron a dar saltos millonarios. En 2014 la cabaña sumó un millón de animales. En 2015 fue 1,8 millones y España se colocó como tercera potencia mundial.

En 2018 volvió a aumentar el número de cerdos: 30,8 millones de animales (+2,78%). En los últimos cinco años se han alcanzado «cifras récord cada año», resume el Ministerio de Agricultura que contabilizó ese curso «52,4 millones de animales sacrificados y unos 4,52 millones de toneladas de carne producida». 

El aumento de producción ha satisfecho una mayor demanda de carne de cerdo en España pero, sobre todo, ha sustentado el ascenso de las exportaciones a otros países. Entre 2008 y 2018 se ha doblado la cantidad de carne vendida fuera: de uno a dos millones de toneladas. Mucha más carne. Muchos más animales, más amoniaco. Este sector acelerado tiene pendiente una nueva regulación legal ya preparada en el Ministerio de Agricultura desde noviembre de 2018, pero que no ha terminado por aprobarse y entrar en vigor.

Nuevo cálculo de los techos 

A este límite de emisiones que ha incumplido España desde 2010 solo le quedan dos años de existencia. La Unión Europea revisó los techos nacionales de contaminantes en 2016 de manera que, a partir de 2020, entra en funcionamiento una nuevo cálculo. El Gobierno del PP –con Isabel García Tejerina en Agricultura y Medio Ambiente– se alineó con los ejecutivos que presionaron para que las rebajas fueran más moderadas.

La nueva normativa se ha traducido en España en un decreto aprobado en julio de 2018. La norma establece que las emisiones de amoniaco desde 2020 sean un 3% inferiores a las de 2005 como año de referencia. Eso deja el nivel máximo en 467.000 toneladas. Desde esa cota se espera una bajada lineal.

Se trata de un techo objetivamente más permisivo respecto a los 353.000 que operan entre 2010-2020. El Programa Nacional de Control de la Contaminación Atmosférica explica que se había «infravalorado» el anterior valor. Con todo, las emisiones registradas en 2018 todavía superan ese objetivo. Para 2030 la reducción se eleva al 16%: el tope se quedará en 404.000 toneladas.  

El Programa repite otra vez dónde está el origen de la contaminación: «El estiércol acumulado tanto en el alojamiento como en los almacenamientos externos constituyen una de las principales fuentes de emisión en las granjas intensivas». El documento elaborado por Transición Ecológica fue aprobado en septiembre pasado por el Consejo de Ministros. 

Ahí se afirma que si no se toman medidas extra, se «prevé un incumplimiento de los límites de emisión a partir de 2022», es decir, superar el nuevo techo para el NH3 a pesar de que sea más alto. El programa incluye unas líneas maestras de actuación que afectan a «la gestión de estiércoles».

Sin embargo, la regulación específica que ordenar «las normas básicas de las granjas porcinas intensivas», todavía aguarda su aprobación. Este proyecto de decreto, presentado en noviembre de 2018, explica que «incorpora medidas para cumplir los compromisos nacionales de reducción de emisiones de amoniaco». El texto, aún en borrador, debe regular las condiciones sanitarias, de ubicación, higiénicas, de infraestructuras, de bioseguridad y los requisitos ambientales de estas infraestructuras. Todo un paquete de medidas, todavía a la espera.  

Fuente de información: ElDiario.es

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Las granjas de conejos españolas ‘bajo la lupa de Europa’

En España, que es el principal productor de carne de conejo de Europa, el 20% de los conejos mueren en las granjas por las duras condiciones a las que son sometidos.

15 enero 2020

Una realidad que acaba de denunciar la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). En su último informe, elaborado tras realizar una extensa a expertos, ha identificado problemas serios de bienestar en las granjas españolas.

Identifica como el principal problema que sufren estos animales es la restricción de movimientos a causa del pequeño tamaño de la jaulas. Por ello, reclama que estas sean ampliadas y mejoradas.   El informe detecta además que las crías sin destetar, los gazapos, sufren un alto estrés térmico. En muchos casos carecen de lecho y nacen sobre el alambre desnudo de las jaulas muriendo de frío en algunos casos. Denuncia además deficiencias durante el sacrificio ya que en muchos casos fallan las técnicas de aturdimiento. Proponen medidas correctivas para evitar que los conejos lleguen conscientes a la línea de matanza.

No existe legislación que proteja a los conejos

El informe de la Autoridad Alimentaria Europea destaca además que aunque existen normas que estipulan estándares mínimos para la protección de los animales de granja, incluidos los conejos, no existe una legislación específica que proteja el bienestar de los conejos de granja en la UE.

12 millones de conejos mueren al año en las granjas españolas 

El 20% de los conejos en España mueren antes de llegar al matadero por las duras condiciones de vida que soportan. De los 60,7 millones nacidos al año tan solo 48 millones llegan con vida al matadero.

En España, el 99% viven en jaulas en las que no puede ni siquiera estar erguidos. Las jaulas convencionales miden 45 x 65 cm. La altura media de un conejo es de 75 cm, por lo que no pueden tumbarse completamente ni mucho menos saltar. En estas condiciones son incapaces de desarrollar sus comportamientos naturales.

Las investigaciones de Igualdad Animal en las granjas españolas ponen al descubierto el enorme sufrimiento que padecen estos animales. La minúsculas jaulas de alambre desnudo les causan lesiones y estrés.

La situación en Europa; hay alternativas

En Europa se crían al año en torno a los 120 millones de conejos y pese a que no existe ninguna legislación común que los proteja algunos países han hecho progresos: En 2016 Bélgica inició la retirada de jaulas, en consecuencia, en 2025, no habrá conejos criados para carne enjaulados en ese país. Austria, Suecia, Reino Unido, Alemania y Países Bajos cuentan con legislación nacional que protege parcialmente su bienestar.

Fuente de información: Ecoticias.com

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El tamaño importa: son industrias, no granjas

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón acaba de tumbar una explotación porcina en zona protegida, evitando que una mal llamada granja se instalarse en pleno Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara

El Tribunal entiende que “lo que se pretende autorizar ahora no es propiamente una actividad agro-ganadera, sino una industria, una explotación en sí misma”

8 enero 2020

A quien haya tenido contacto con ese sencillo manual de sentido común de 1973 que es “Lo pequeño es hermoso” de E. F. Schumacher, le sonarán las razones con las que el Tribunal Superior de Justicia de Aragón acaba de tumbar, en una sentencia de nueve páginas de recomendada lectura para quien se preocupe por la supervivencia del medio rural y la protección de su medio ambiente, una explotación porcina en zona protegida. Sentencia que evita que una mal llamada granja se instalarse en pleno Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, no porque fuese lógico que en un espacio protegido pintan poco seis naves con 1.140 cerdas reproductoras más lechones, 1.200 cerdas de recría y 330 plazas de reposición con la consiguiente balsa de 10.000 metros cúbicos de purín (que no estiércol ni abono), ya que de hecho fue un juzgado de Huesca en primera instancia quien sostuvo que al no estar prohibido explícitamente debía permitirse (sic).

El Tribunal Superior entiende que “Lo que se pretende autorizar ahora no es propiamente una actividad agro-ganadera, sino una industria, una explotación en sí misma”. Lo extirpa además de lo que sí hubiera estado permitido, al considerarse la ubicación dentro del parque pero tratándose de una zona más antropizada, como “industrias y actividades artesanales […] de carácter tradicional”. Ni actividad agro-ganadera ni carácter tradicional. Y estas dos consideraciones son fundamentales, no solo porque reconocen la capacidad de lo cuantitativo para definir lo cualitativo, algo que va más allá de aquello de que en la dosis está el veneno, ya que da a entender que cuando pasamos de escala podemos dejar de hacer más de lo mismo para pasar a hacer otra cosa distinta. En este caso, dejar de ser ganadería y convertirse en industria, una industria que paradójicamente está terminando con la ganadería, la de verdad, y con el ganadero, aquel que lleva a cabo una actividad acorde al medio, para dejar a su paso endeudados al modelo de negocio que controlan las financieras de la propia industria. Por otra parte, y como consecuencia, termina también con la idea que ha sido bandera tanto de la publicidad como de las organizaciones afines sobre presentarse como la mejora de un sector tradicional al que ya nada se parece.

Fuente de información: Eldiario.es

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