La Unión Europea financia la publicidad para la promoción del consumo de carne

Wakker Dier es una organización de los Países Bajos fundada en 1998 y dedicada al bienestar animal, cuyo principal objetivo es poner fin a la agricultura y ganadería industrial. Pues bien, hoy conocemos una investigación de esta organización en la que se denuncia que la Unión Europea financia la publicidad para la promoción del consumo de carne, algo que va en contra de las actuales preocupaciones sobre la salud y el medioambiente.

Desde el año 2017, la Unión Europea ha destinado unos 60 millones de euros a la publicidad relacionada con la carne, esto se debe al sistema de subsidios obsoleto e insostenible que deja a un lado los intereses relacionados con el medioambiente, los animales y la salud. La investigación de Wakker Dier pone estos datos de manifiesto y quiere que se ponga fin a unos subsidios que son contraproducentes e insostenibles para el planeta y para los seres humanos.

Recordemos que de este tema ya hemos hablado anteriormente, en 2016 diferentes organizaciones ambientalistas protestaron por la decisión de la UE de promover el consumo de carne en Europa. El entonces Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la UE, Phil Hogan, prometía destinar 15 millones de euros a esta cuestión y anunciaba una partida presupuestaria de otros cuatro millones de euros para abrir nuevos mercados de la carne en otros países no comunitarios en 2017, de ello hablábamos en este post.

Según la organización holandesa, el pasado mes de noviembre la Comisión Europea decidió poner en marcha una campaña publicitaria en favor de la industria avícola europea, campaña de dos años de duración con un presupuesto de 4’4 millones de euros, que se inicia este año y que se desarrolla en seis países comunitarios con el fin de aumentar el consumo de carne de pollo. Pero lo mismo pasa con otros tipos de carne, cerdo, vacuno, oveja, conejo, cordero… se destinan millones de euros para poner en marcha campañas que fomenten su consumo, o para abrir nuevos mercados en terceros países.

Wakker Dier asegura que la UE invierte decenas de millones en campañas que tienen el objetivo de revertir la disminución del consumo de carne en general, de refutar las noticias relacionadas con el maltrato de los animales que se utilizan para la alimentación humana, e incluso contrarrestar las advertencias realizadas por organismos como el IARC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la OMS) sobre el riesgo de cáncer asociado al consumo de carne. Recordemos que en 2015 la Organización Mundial de la Salud emitió un comunicado considerando que la carne roja fresca era probablemente cancerígena y la carne roja procesada un alimento cancerígeno.

En la investigación se apunta que la Unión Europea destina unos 200 millones de euros anuales a la promoción de los productos agrícolas y ganaderos, y en los últimos tres años ha destinado 60 millones de euros en 21 campañas relacionadas con la producción y comercialización de carne. Mientras que numerosas organizaciones como el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) o la Fundación de Apoyo a la Inversión Rural para Europa (RISE), asociaciones, investigadores, etc., recomiendan reducir el consumo de carne en un 50% por el bien del planeta y la seguridad alimentaria, en Europa se produce una peligrosa intensificación de la ganadería que muestra la incoherencia del sistema de producción alimentaria, la incoherencia de las ayudas o subsidios, la verdadera política que se está llevando a cabo sobre este tema, y lo que quizá es peor, quien mueve realmente los hilos.

En el caso de los Países Bajos, hay en marcha políticas y campañas para desalentar el consumo de carne que son subvencionadas por el Gobierno del país, también se han puesto en marcha campañas para promocionar los alimentos alternativos a la carne entre los consumidores, pero estas iniciativas y acciones se ven contrarrestadas por las campañas puestas en marcha por la UE para promocionar el consumo de carne. Recordemos que antes comentábamos que se ha puesto en marcha una campaña en seis países europeos para promocionar la carne, siendo los Países bajos uno de ellos. No es de extrañar que Wakker Dier denuncie esta situación en la que la política nacional es totalmente opuesta a la política europea.

En el estudio de la organización Wakker Dier se exponen diferentes cuestiones relacionadas con la política agrícola común de la UE, las subvenciones que se destinan a la promoción de la carne, la política que sigue la UE en materia de carne, salud pública, medioambiente, bienestar animal, subvenciones, etc. También se dan a conocer las actuales campañas que promocionan el consumo de carne y cuánto dinero ha destinado la UE, por cierto, España es otro de los países que se benefician de este tipo de ayudas a la industria de la carne. Por cierto, ¿tendrá algo que ver la UE con esta campaña del sector ganadero de la Unión Europea para que no se culpe a la carne de la crisis climática?

Cierto es que Wakker Dier habla en relación a cómo afectan estas campañas a su país, pero en el informe al que podéis acceder a través de este enlace (Pdf) habla de la UE en general, es un documento que no tiene desperdicio y que muestra la necesidad de que en la Unión Europea se produzca un cambio para que las decisiones sean coherentes con los problemas actuales, no con los intereses de la industria.

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Cerdos industriales, la realidad de las macrogranjas

La expansión de la ganadería porcina intensiva en España, una industria dedicada a criar cerdos destinados a la exportación, se ha intensificado en el último lustro. Esta práctica tiene serias consecuencias sociales y medioambientales, y los territorios han visto nacer un movimiento de contestación a las macrogranjas.

4 febrero 2020

En los últimos cinco años se está produciendo una expansión sin precedentes de la industria del cerdo en España. Las empresas cárnicas están presentando proyectos de explotación porcina en decenas de pueblos de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón para alimentar un creciente mercado exterior, donde Francia y China se perfilan como principales clientes de la cabaña española.

Sin embargo, las macrogranjas de cerdo generan una cantidad anual de residuos superior al volumen de 23 estadios de fútbol como el Camp Nou, que son arrojados a tierras de cultivo, contaminando suelos y aguas subterráneas.

Mientras los gobiernos regionales facilitan el aterrizaje de la carne low cost en el medio rural, las ciudadanas y ciudadanos se organizan para frenar a una industria multimillonaria.

Cliclar aquí para ver este interesante reportaje contado en primera persona por las vecinas y vecinos afectados por la desaforada expansión de explotaciones intensivas de porcino y las graves consecuencias que tienen.

Fuente de información: elsaltodiario.com

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Francia prohibirá triturar pollitos machos y castrar lechones sin anestesia

Muchos de estos animales son molidos vivos, otros son gaseados, electrocutados o asfixiados en bolsas de plástico.

29 enero 2020

Francia ha anunciado que prohibirá las prácticas controvertidas de trituración de pollos machos vivos y la castración de lechones sin anestesia, una medida bienvenida por activistas del bienestar animal.

Unos 7 mil millones de pollitos machos, no deseados porque no proporcionan carne ni huevos, son sacrificados en todo el mundo a lo largo del año. Muchos son molidos vivos, otros son gaseados, electrocutados o asfixiados en bolsas de plástico.

Francia será uno de los primeros países en prohibir este sacrificio masivo de pollitos utilizando cualquiera de estos métodos, a partir del próximo año. “Desde finales de 2021, nada será como era antes”, dijo el martes el ministro de agricultura Didier Guillaume en París cuando anunció la medida que los activistas llevaban exigiendo desde hace mucho tiempo.

Guillaume ha anunciado su esperanza de que pronto se encuentre un método que permita a los agricultores determinar el género de un embrión de pollo en el huevo antes de que nazca. Los investigadores han estado trabajando en la elaboración de un método viable durante años, pero hasta la fecha, la ciencia requiere que cada huevo sea perforado para tomar muestras, una técnica que no es económicamente viable a escala industrial.

Suiza y Alemania, otros países donde se ha prohibido esta práctica

Suiza prohibió la trituración de pollitos en septiembre del año pasado, aunque era una práctica poco común entre los avicultores suizos.

Alemania, donde se maceran 45 millones de pollitos machos cada año, también lo prohibió, pero un tribunal administrativo superior dictaminó en junio que la matanza podría continuar hasta que se descubriera un método para determinar el sexo de un embrión en el huevo.

Francia y Alemania anunciaron en noviembre pasado que trabajarían juntos para poner fin a la masacre de los pollitos. Una directiva de la UE de 2009 autoriza la trituración siempre que cause la muerte “inmediata” para los pollitos de menos de 72 horas.

También desde el año próximo, anunció Guillaume, Francia requeriría anestesia para los lechones que se castran. La esterilización se realiza para alentar a los animales sacrificados a engordar y evitar el olor potente que emite la carne grasa de los jabalíes no castrados.

Tensiones entre productores y activistas

Francia se enorgullece de sus industrias cárnicas y avícolas, pero en los últimos años ha habido crecientes tensiones entre productores y activistas que piden cambios radicales en los métodos agrícolas.

El grupo de cabildeo animal Compassion in World Farming (CIWF) ha dicho que el objetivo real debería ser detener la castración de los lechones por completo, y ha expresado su decepción porque Guillaume no anunció una prohibición de huevos de gallinas criadas en jaulas.

Por su parte, el grupo francés L214 que se opone a todo el consumo de carne, ha comentado que las medidas eran “no ambiciosas” y “no abordan los problemas básicos”. “No hay nada sobre las condiciones de sacrificio, ni sobre cómo salir de la cría intensiva de animales”, ha anunciado.

Guillaume ha informado que los ministros de agricultura reunidos el lunes en Bruselas decidieron establecer un sistema de etiquetado responsable de la cría de todos los productos animales de origen europeo, a partir del próximo año.

Una encuesta de opinión en enero encontró que las tres cuartas partes de los franceses no creían que el gobierno estuviera haciendo lo suficiente para proteger a los animales.

Fuente de información: La Vanguardia

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