Ganadería: con “apellido”, por favor

16 mayo 2019

Hablar de ganadería, sin diferenciar entre métodos de producción, impactos o contribución al cambio climático solo favorece a la agroindustria. Con este este texto se nos invita a reflexionar sobre lo que ponemos en nuestros platos y sus consecuencias para la salud, los animales y el planeta.

Entro en Twitter. Hace poco más de tres años no sabía casi ni lo que era. Ahora prácticamente vivo allí. Leo tuits bienintencionados sobre los litros de agua que cuesta producir un filete, asociando deforestación con ganadería, y pienso que las megacárnicas estarán satisfechas. Misión cumplida, se dirán: se considera ganadería a una industria contaminante y apenas se distingue entre los diferentes métodos de producción. Y es que hablar de ganadería sin “apellido”, sin decir si hablamos de ganadería industrial, ganadería extensiva, ganadería ecológica, solo beneficia a quienes tienen muy poco de ganaderos o ganaderas, a quienes están vaciando nuestros pueblos, poniendo en riesgo la salud pública envenenando el agua y los suelos.

Al medio rural flaco favor se nos hace no distinguiendo entre quienes sí fijan población y crean empleo, quienes favorecen la biodiversidad y moldean nuestros paisajes con sus animales en los campos, quienes producen alimentos saludables y de calidad (la ganadería extensiva, la ganadería ecológica), y quienes, en cambio, agravan la despoblación, crean escaso (y precario) empleo (por no hablar del que destruyen o imposibilitan), están contribuyendo al cambio climático y convirtiendo a nuestros pueblos en auténticos vertederos (la ganadería industrial).

A los movimientos vecinales que defendemos nuestros territorios de la amenaza de la ganadería industrial nos ha costado nuestros sudores conseguir que los medios de comunicación muestren imágenes de ganadería industrial que se ajusten a la realidad. ¿Quién había visto hace tres años cómo era una explotación de porcino industrial por dentro? La publicidad nos mostraba cerdos correteando al sol, vacas comiendo margaritas, gallinas escarbando el suelo; cuando en realidad más del 90 % de la carne, los lácteos y los huevos que consumimos proceden de animales confinados, hacinados y sobremedicados que no ven jamás la luz del sol ni respiran aire fresco ni pueden desarrollar los comportamientos que les serían naturales.

Es cierto que ahora la ciudadanía es más consciente de los riesgos y costes de la ganadería industrial que permanecían ocultos (más bien, ocultados), no fuera a ser que nos diera cargo de conciencia seguir consumiendo productos de origen animal como si no hubiera mañana (literalmente), a costa, además, de nuestra propia salud. Es cierto que cada vez más gente es sabedora de la necesidad de reducir el consumo de esos productos; un consumo excesivo que nos enferma a nosotros y al planeta.

Pero mientras llamemos granjas a unas naves que en realidad son fábricas; mientras hablemos de ganadería sin especificar el método de producción; mientras llenemos nuestra cesta de la compra en el supermercado sin querer saber lo cara que nos sale esa carne que a priori parece tan barata; mientras no nos preocupe la vida que llevan los animales (puesto que morirán igualmente de una forma u otra); estaremos haciendo el juego a un sector que, con una potente maquinaria de marketing, nos quiere hacer creer que su industria es eficiente, limpia, sostenible y, el colmo del cinismo, buena para los propios animales.

Nos habremos plegado al “come y calla” de la agroindustria, de un sector que ha decidido qué tenemos que comer y en qué cantidades. Porque comer carne todos los días no es parte de nuestra cultura. La dieta mediterránea, sí; con un consumo mucho más restringido de proteína animal y énfasis en verduras, cereales, legumbres… Hemos dado un vuelco a nuestro plato en cinco décadas, desde la aparición de los supermercados. Y ahora toca cuestionarnos lo que estamos comiendo porque no hay planeta B (ni sistema sanitario que lo resista).

España se enorgullece de ser el principal productor europeo (y el tercero del mundo) de porcino industrial. A nivel mundial vamos por detrás de China y los Estados Unidos, países con una extensión mucho mayor que la nuestra. Nos vanagloriamos de haber desbancado a otros países europeos de un trono que han cedido voluntariamente ante la contaminación resultante de esa industria. Hemos abrazado un negocio que otros países han descartado ya y, por ese mismo motivo, nos hemos lanzado a la exportación: Francia, Italia, Alemania e incluso China están felices de que les criemos a sus cerdos y soportemos las consecuencias. Unas consecuencias que tienen sin agua potable a numerosos pueblos de toda España.

Hemos abrazado la ganadería industrial con tal entusiasmo y desenfreno que las explotaciones españolas son el doble de grandes que la media europea y vivimos en un país con una proliferación de la ganadería industrial que no tiene parangón a nivel europeo. Una proliferación que, además, no solo es desmesurada, sino también descontrolada, sin ningún tipo de ordenación del territorio.

Se están concediendo licencias en espacios naturales “protegidos”(por lo visto, no tanto) con la excusa de que los usos ganaderos son propios de esos lugares. De nuevo, falta de apellido para esos usos, cuando la ganadería extensiva y ecológica puede y debe tener su lugar en ellos, pero no una industria contaminante que pone en peligro todo lo que se pretende proteger.

Más descontrol: ante la saturación de las tierras de regadío, ahora se colonizan las de secano, donde difícilmente puede aprovecharse ese “inocuo abono órganico” que nos aseguran que son los purines (un cóctel de nitrógeno, restos medicamentosos y metales pesados, entre otras maravillas). Los benditos purines: unos residuos que nos salen por las orejas, que contaminan nuestros suelos, nuestra agua y nuestro aire.

Desde los movimientos vecinales rurales os rogamos que no metáis toda la ganadería en el mismo saco, porque la industrial ni siquiera merece ese nombre. Si habláis de los litros de agua necesarios para producir una hamburguesa (por la producción de piensos, con la deforestación para monocultivos que lleva asociada), aseguraros de especificar que habláis de ganadería industrial. Hablemos del grave riesgo para la salud que supone la resistencia a los antibióticos, a la que tanto contribuye la ganadería industrial.

Ayudadnos a seguir difundiendo que necesitamos consumir menos y mejor: reduciendo nuestra ingesta de carne, lácteos y huevos, y asegurándonos de comprarlos de ganadería extensiva y ecológica. Saquemos la ganadería industrial de nuestros platos y exijamos a las Administraciones que dejen de financiar a quien contamina(parece que lo de “quien contamina paga” se ha entendido al revés), que protejan al medio rural y la salud pública, que se apoye a quien de verdad puede seguir alimentándonos en un contexto de cambio climático. Dejemos de hablar de ganadería como si toda fuera igual, pongámosle apellido para que sepamos de qué estamos hablando: del pasado (de un modelo insostenible) o del único futuro posible. 

Fuente de información: elsaltodiario.com

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Guia jurídica

La Campaña Stop Ganadería Industrial de Ecologistas en Acción pone a disposición de las plataformas vecinales y quien lo pueda necesitar esta Guía jurídico-administrativa para hacer frente a la ganadería industrial, en ella podrás encontrar las preguntas más frecuentes que surgen cuando nos enfrentamos a esta problemática: ¿dónde buscar la información?, ¿cuando y a quién presentar alegaciones?, ¿qué pueden hacer los ayuntamientos?, ¿cómo es el procedimiento administrativo?, además de la legislación básica que debemos tener en cuenta.

Y si necesitas o sabes de quién pueda necesitar apoyo, no dudes en ponerte en contacto con Ecologistas en Acción.

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Las macrogranjas de porcino devoran a las explotaciones tradicionales y llenan de nitratos el agua de decenas de pueblos

13 mayo 2019

«El sector porcino tiene que aprender a explicar a la sociedad qué es lo que aporta, que representa y por qué es tan importante para Aragón», sostiene el consejero de Desarrollo Rural de esta comunidad, Joaquín Olona, para quien «todos los agentes implicados estamos llamados a afrontar este reto y, entre todos y cada uno desde su posición, tenemos que ser capaces de explicar a la ciudadanía la importancia de este sector».

No lo están consiguiendo, pese al empeño en presentar la proliferación de macrogranjas y mataderos de cerdos como una herramienta para combatir la despoblación y a remarcar los beneficios, que los tiene, que esa industria aporta a la renta agraria tras situarse su volumen de negocio en el entorno de los 600 millones  de euros y los 11.000 empleos, aunque menos de la mitad de ellos se ubican en las cuadras que, semana a semana, crecen en volumen y en dimensiones por varias zonas de la comunidad.

¿Qué obstáculos encuentra esa comunicación? Varios, entre los que destaca la realidad que se vive en el campo: 34 pueblos con nitratos en su red de agua potable, restricciones a las granjas que se anuncian para después recortarlas o suprimirlas en los ‘papeles’, alertas como la de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) sobre los potentes efectos contaminantes que las granjas ya provocan en los acuíferos, un decreto de distancias que pasa por alto esa circunstancia, otro de purines que deja la regulación de la inspección para más adelante, la existencia de una docena de municipios en los que no se pueden instalar más cuadras porque sus términos no soportan más estiércol y ayuntamientos, como los de Chimillas y Sabiñánigo, que optan por establecer sus propias moratorias ante la laxitud de la comunidad autónoma con los efectos ambientales de un sector que se está industrializando al socaire de la exportación mientras la cabaña bate su récord y supera los 8 millones de cabezas.

Los efectos económicos de la proliferación del porcino en Aragón están fuera de duda. Tanto, al menos, como la inquietud que las consecuencias de esa expansión para el medio genera en amplios sectores de la población o la perplejidad que causa el apoyo oficial, ahora ya con algún matiz, a iniciativas como la construcción en Binéfar del mayor matadero de Europa promovido por el grupo italiano Pini, cuyo jefe ha sido detenido en Polonia y en Hungría por fraude fiscal y permanecerá en prisión, al menos hasta primeros de julio, en el segundo de ellos.

La industrialización del porcino

Según los Indicadores del Sector Porcino del Ministerio de Agricultura, la cabaña porcina aragonesa pasó entre 2009 y 2017 de 5,5 a 7,7 millones de cabezas, con el mayor incremento del Estado tanto en volumen como en porcentaje (40 %). Eran 4,5 en 2005, lo que indica que la cabaña, de mantenerse la progresión, estará cerca de duplicarse en quince años.

En los cuatro últimos años de ese periodo, entre 2013 y 2017, el número de granjas pasó de 3.887 (seis de ellas extensivas) a 4.221 (cinco): 334 cuadras más para 2,2 millones de animales, en una evolución que, con 119 establos más en 2018, marca un camino decidido hacia la industrialización.

Los datos sobre la capacidad de las cuadras dan fe de ello. En cinco años, entre 2013 y 2018, han cerrado 224 de las pequeñas (el 15 %), de menos de 350 cabezas, mientras las medianas, de entre esa cifra y 2.000, aumentaban un 20 % con 335 nuevas instalaciones y las macrogranjas con capacidad para engordar hasta 5.500 animales se disparaban un 46 % al añadir 142 a las 303 ya existentes.

Las «xenogranjas», la despoblación y el empleo

Esas tendencias, perceptibles a simple vista en el mundo rural cuando se recorre cualquier carretera de la Litera, el Bajo Cinca, los Monegros o la estepa zaragozana, han llevado a la organización agraria Uaga, la de mayor implantación en la comunidad, a acuñar el término «xenogranjas» para referirse a ese emergente modelo de cuadras de grandes dimensiones que se aparta de lo que siempre fue el de pequeñas instalaciones, cuya producción servía como complemento para los ingresos familiares en el campo. Vienen granjas extrañas, distintas de las autóctonas.

Y está por ver el efecto de ese cambio de modelo en la fijación de población y en la mejora del empleo en las zonas rurales en las que se asientan después de que un estudio de Ecologistas en Acción revelara cómo en los municipios de Castilla-La Mancha y Andalucía con mayores cabañas de porcino el censo mengua y el paro crece, al mismo tiempo, en los últimos años.

Mientras tanto, a la espera de que se pongan en marcha el proyecto de Pini en Binéfar y el de la Corporación Agropecuaria Guissona (CAG) en Épila, que prevén generar, respectivamente, hasta 2.000 y hasta 4.500 empleos, otros dos mataderos, el de Zuera del Grupo Jorge y el de Ejea de Vall Companys, retienen en Aragón, junto con el histórico Fribín de Binéfar, una parte del valor añadido que antes viajaba a otras comunidades ante la escasa capacidad de sacrificio de animales de la comunidad.

Una parte de esa parte, más bien, ya que solo dos de los cinco (Jorge y Fribín) están controlados por capital autóctono. Vall y CAG tienen su sede en Lleida. Los Pini, en Italia.

La puesta en funcionamiento de los mataderos es, junto con  la proliferación de las macrogranjas, uno de los cierres del círculo del nuevo modelo de la industria del porcino en Aragón, sobre cuyo futuro, como en el resto del país, perciben unos burbujeantes nubarrones los observadores que ya se han percatado de que China, el principal destino de las exportaciones, comienza a reducir sus compras en Europa al haber empezado a producir sus propios cerdos a menor coste en países africanos como Senegal.

Fuente de información: Eldiario.es

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Sabiñánigo dice «no» a las explotaciones intensivas de cerdos en su municipio

Esta coalición sigue reclamando que se cumpla con el compromiso adquirido en el Pleno municipal de promover a nivel institucional un debate político que es «de gran interés para el presente y futuro de nuestro territorio». A propuesta de Cambiar ya se aprobó, con los votos favorables de esta misma plataforma, PSOE Y PAR, una moción por la que se decidió suspender cautelarmente, en todo el término municipal y por el plazo de un año, el otorgamiento de licencias para la instalación de granjas de ganado porcino.

Durante ese período deberá promoverse un debate público que, con la participación de ganaderos, agricultores, técnicos, asociaciones y ciudadanía, determine el modelo de ganadería que se desea que se desarrolle en el término municipal de Sabiñánigo. Esto permite incluir una ordenanza municipal específica en el PGOU de Sabiñánigo que regule la instalación de granjas de ganado porcino.

«El negativo impacto económico, social, medioambiental que originan este tipo de instalaciones en los territorios donde se implantan y la necesidad de que las decisiones sobre el territorio, que a todos nos afectan, no vengan condicionadas por los intereses privados, han sido las motivaciones que han justificado el compromiso municipal de abrir un debate sobre su incidencia y el de redactar una normativa específica que ponga límites a esta actividad económica», insiste Sadornil.

Durante el reciente debate municipal se recordaron las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) de promover un modelo de ganadería sostenible que reduzca sus fuertes impactos sobre el cambio climático y que contribuya a la seguridad alimentaria, así como del reconocimiento, por parte de esta misma organización, de los graves daños que sobre la salud humana puede generar un sector que de manera preventiva suministra antibióticos a animales sanos.

Aragón es ya la primera potencia autonómica de España en porcino tras rebasar a Catalunya y sobrepasar por vez primera los ocho millones de animales, según el último censo ganadero del Ministerio de Agricultura. Esas dos comunidades autónomas concentran más de la mitad de la cabaña porcina del país, los 30,8 millones de cabezas. En Aragón, el volumen de las cabezas de ganado porcino ha aumentado un 26,8 % en solo cinco años: de los 6,36 millones de 2013 a los 8,07 del último recuento, de noviembre de 2018.

Según denuncia Ecologistas en Acción, la concentración de granjas porcinas industriales en varias zonas de España está ocasionando, entre otros problemas, una grave contaminación por nitratos de los suelos y las aguas subterráneas. Existen alternativas de tratamiento de los purines y de gestión de las granjas que podrían mejorar mucho esta preocupante situación.

Las granjas intensivas emplean sistemas de limpieza en los que se utiliza el agua a presión para el arrastre de las deyecciones. Este sistema, que en un primer momento facilita considerablemente el manejo de los excrementos y aporta mejoras en las condiciones higiénicas y sanitarias de las granjas, tiene, por el contrario, la enorme desventaja del gran incremento del consumo de agua y de la complicación del manejo del purín. El purín es el estiércol licuado, pastoso o semilíquido, con fuerte olor amoniacal, resultado de la mezcla de las defecaciones, aguas de lavado y restos de piensos.

Fuente de información: eldiario.es

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¿Qué votaron los pueblos afectados por macrogranjas, el trasvase o el cementerio nuclear?

1 mayo 2019

De los resultados de las elecciones generales no puede deducirse voto de castigo ni a PP ni a PSOE en estos tres asuntos ambientales de los que poco o nada se habló en la campaña

Esta semana, la Plataforma contra el Cementerio Nuclear de Villar de Cañas convoca una nueva manifestación en Cuenca y en la cabecera del Tajo esperan ya a que el Gobierno de Sánchez apruebe un nuevo trasvase en mayo.

En Cuenca, la Plataforma contra el Cementerio Nuclear de Villar de Cañas ha convocado para el sábado 4 de mayo una nueva manifestación contra el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares proyectado para este emplazamiento. Lo harán a las puertas de que comience una nueva campaña electoral que deberá decidir la Presidencia de Castilla-La Mancha y los nombres de los alcaldes, el 26 de mayo, entre otras cosas.

¿Influirán en los votantes las diferentes posturas de los partidos políticos de cara al 26M? Hay que recordar que el PP es partidario de la ubicación conquense para el cementerio nuclear, que el PSOE está en contra, hasta el punto de abrir una guerra judicial para evitarlo, que Podemos también se opone y que Ciudadanos navega en la ambigüedad de decantarse por un estudio técnico para saber si es seguro o no (informe o informes que, por cierto, ya existen porque los elaboró el propio Consejo de Seguridad Nuclear).

Si nos atenemos a los resultados de las elecciones generales en el municipio conquense de Villar de Cañas poco parecen importar los informes del regulador atómico español que sugieren que instalar allí es ATC puede no ser lo más idóneo. En las urnas, los electores votaron mayoritariamente al partido que más ha insistido en el emplazamiento, el PP, que ha recibido un 43% de los votos (el 24,10% el PSOE). Vox fue la tercera fuerza más votada con apenas seis votos menos que los socialistas y eso pese a no llevar ninguna referencia a la cuestión en su programa electoral.

La decisión de dónde instalar el silo nuclear le corresponde al Gobierno central. La paralización del proyecto por parte del Gobierno de Pedro Sánchez podría ser la causa del resultado, aunque habrá que ver qué dicen las urnas en mayo y si los habitantes de este pequeño municipio conquense también culpan a la Junta (PSOE-Podemos) de frenar lo que algunos consideran una forma de mejorar la economía local.

Las políticas trasvasistas no pasan factura en la cabecera del Tajo

La Asociación de Municipios Ribereños de la cabecera del Tajo espera un nuevo trasvase hacia el Segura con la llegada del mes de mayo, según ha dejado caer en sus redes sociales. La  ‘guerra del agua’ es también una cuestión interna en Castilla-La Mancha porque sigue sin existir un bloque común que aúne posición política y social.

El PSOE de Emiliano García-Page ha pedido cerrar el trasvase, el de Pedro Sánchez habla solo de introducir, en la planificación hidrológica de todas las cuencas, la consideración de valor ambiental del agua y de los ecosistemas fluviales, combatir el despilfarro, la especulación y la contaminación del agua.

Mientras, tanto el PP de Paco Núñez, como el de Pablo Casado, no contemplan la derogación del trasvase sino que abogan por impulsar un Pacto Nacional por el Agua, consensuado con las Comunidades Autónoma, regantes, y todos los sectores afectados. Pero, ¿a quién han votado los municipios de las riberas de la cabecera del río el pasado 28A?

Si miramos a Sacedón (Guadalajara) y a Buendía (Cuenca), centros neurálgicos de la cabecera del Tajo, en el primero ha ganado el PSOE con el 32,95% y el PP, en segunda posición, con un 28,18% ha perdido desde 2016 buena parte del apoyo que le dieron entonces (49,46% de votos).

En Buendía ha ocurrido algo similar. Ha ganado el PSOE con un 34,46% de votos y el PP, que ha recibido el 29,96% de sufragios, ha perdido gran parte de los apoyos de 2016 (50,55%).

De los pueblos ribereños, hay 11 municipios en Cuenca y otros tantos en Guadalajara y en Villalba del Rey, El Valle de Altomira, Castejón, Cañaveruelas, Albendea, Pareja, Auñón y Alcocer ha ganado el PP. En dos, Durón y Alocén (Guadalajara), se ha producido un empate en votos entre PSOE y PP.

¿Perciben los ciudadanos diferencias entre la propuesta PP-PSOE (sus formaciones nacionales) respecto al agua de la cabecera del Tajo? ¿Ha influido la situación del trasvase y del río Tajo en los votos de las generales en esta zona del sur de Guadalajara?

Los resultados no permiten responder las preguntas con certeza, aunque todo apunta a que las políticas trasvasistas de PP y PSOE, por acción o por omisión, no pasan factura en las urnas. Eso también lo indica el incremento de votos para Vox (partidario de mantener el trasvase) y para Ciudadanos (tan ambiguo como PSOE y PP en su propuesta).

En Talavera de la Reina (30,27%) y en Toledo (28,42%) han ganado los socialistas. Sus alcaldes Jaime Ramos (PP) y Milagros Tolón (PSOE) se oponen al trasvase (en distinta medida eso sí). ¿Podría haber sido el trasvase y el mal estado del río una de las razones de peso de los electores para dar el apoyo mayoritario al PSOE?  Difícil deducción teniendo en cuenta que las derechas fragmentadas (PP, Ciudadanos y Vox) tendrían mayoría de tratarse de elecciones municipales o autonómicas.

¿Y las macrogranjas?

Otro de los asuntos ambientales que han copado noticias en el último año ha sido el relacionado con las macrogranjas, sobre todo las porcinas.  Varios han sido los municipios que durante los últimos meses y años han batallado– o bien desde el propio consistorio o bien a través de los movimientos vecinales– contra los proyectos de este tipo de instalaciones ganaderas intensivas.

Uno de los casos más importantes en Albacete se ha vivido en Pozuelo donde la Plataforma movilizó a vecinos de la localidad y del entorno en contra de un proyecto – de proporciones nunca vistas antes– y que finalmente no fue aceptado por la Junta.

El enfrentamiento con el consistorio de esta localidad ha sido evidente meses atrás. Su alcalde, del PSOE, siempre se mostró abiertamente favorable a la macrogranja. Una postura que no parece haberle pasado factura al PSOE en los comicios nacionales porque los socialistas han sido los más votados en este municipio el pasado domingo 28 de abril donde obtuvo el 39% de los votos. Llama la atención que Unidas Podemos – en quinto puesto– no haya recabado más apoyos cuando ha participado en manifestaciones y actos contra la macrogranja meses atrás.

Tampoco le ha servido a Cesárea Arnedo, la alcaldesa ‘popular’ de Alpera, su postura en contra del proyecto de macrogranja que querían instalarse en su término municipal. En hasta 10 puntos porcentuales ha ganado el PSOE estos comicios nacionales frente al PP, que se ha quedado en segunda posición. Y en Villamalea, donde se han llegado a recoger 55.000 firmas en contra del proyecto de instalación de macrogranja, a la que el alcalde – del PSOE– no ha presentado alegaciones, el socialista ha sido el partido más votado con un 33% de los apoyos. Aquí, la segunda fuerza más vota ha sido Unidas Podemos.

Algo similar sucede en la provincia de Cuenca. En Zarzuela, uno de los municipios de la Serranía en el que se ha producido movilización social contra el proyecto de ganadería intensiva para abastecer a Incarlopsa, el PP ha sacado los mejores resultados entre el resto de fuerzas políticas con un 45% del total de los votos, frente al 32% que ha obtenido el PSOE, la segunda fuerza más votada. Da la casualidad de que este ayuntamiento está gobernado hoy por hoy por el PSOE, que se ha mostrado un firme defensor de este proyecto. Alicio Triguero, el regidor de Zarzuela, ha llegado a comparar con “oficinas” las instalaciones de la macrogranja en un reportaje para RTVE.

A pocos kilómetros está el municipio de Villalba de la Sierra, afectado por este mismo caso , donde el PP– que gobierna también en el Ayuntamiento– siempre se ha mostrado contrario al proyecto que ha tachado de «barbaridad» porque está junto a un área recreativa y unas cabañas rurales. Por ello han puesto las medidas normativas a su alcance para evitarlo. El PP ha adelantado al resto y ha sido la fuerza más votada.

Otro caso es Almendros, también en Cuenca. Allí  gobierna el PP bajo el mandato de Acisclo Jiménez quien se ha mostrado a favor de la instalación de una macrogranja en su término municipal, a unos 20 kilómetros del Parque Arqueológico de Segóbriga.

 Los resultados en este municipio conquense son muy distintos de los que se dieron en los anteriores comicios municipales del 2015 cuando ganó el PP (la Corporación Municipal está formada solo por concejales ‘populares’). El domingo sus vecinos dieron su apoyo al PSOE mayoritariamente, con un 38% de los votos a los de Pedro Sánchez, relegando al PP a la tercera posición por detrás de Vox.

Pero no hay un patrón de voto en estos municipios que sugiera si hay un castigo o apoyo a los proyectos de granjas de porcino intensivo. Puede que porque se haya votado en clave nacional y sin tener en cuenta que el Gobierno de Pedro Sánchez dejó sin aprobar un Real Decreto para regular las explotaciones porcinas intensivas. O bien que los vecinos trasladen la responsabilidad última sobre las macrogranjas a los alcaldes y a la Junta en los comicios municipales y autonómicos del próximo 26 de mayo, ya que son quienes tienen la última palabra para autorizar estas instalaciones.

Fuente de información: Eldiario.es

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