Exigimos transparencia en los mataderos

22 junio 2018

Antecedentes

El trabajo y el esfuerzo han sido enormes. Poco después de la muerte del dictador se fundó nuestra asociación; la defensa y el bienestar de los animales eran conceptos que solo unos pocos tenían en la conciencia. Los mismos Tratados de Roma, embrión de lo que sería la actual Unión Europea, trataban y consideraban a los animales como simples mercancías. Fue nuestra asociación a quien, por circunstancias y casualidades de la vida, le correspondió el trabajo de despertar sentimientos, reflexiones y actuaciones que al principio, en un país yermo de sensibilidad, se presentaba como un empeño fuera de lugar e imposible de alcanzar. Recuerdo como los primeros contactos con las administraciones fueron de lo más chocantes, porque a los políticos, absortos en sus propios problemas, recibir por cortesía a alguien que en los años 70 del siglo pasado les hablase de derechos, defensa y bienestar de los animales les dejaba completamente descolocados. Nuestros amables, eso sí, interlocutores —quizás por lo temerario de lo que escuchaban— atentamente nos atendían y cortésmente nos despedían de sus respectivos despachos. Lo que en su interior, al dejarnos, debían de pensar sería digno de figurar en un libro.

Pero aquella semilla, como cualquier otra cuestión que se sustente en un razonamiento lógico y ético, fue ampliándose, sedimentando y ha ido cristalizando hacia un cierto nivel ciudadano dispuesto a recibir nuevas propuestas, a pensar en ellas y, en su caso, a participar. Actualmente, la mayoría de la población, al menos, conoce el mensaje —que algunos, es lógico, rechazarán— de que los animales, como seres de sangre caliente al igual que los humanos, pueden sentir y sufrir. Si se le añade que la UE, primero en Maastricht (Países Bajos) y más tarde en Lisboa, reconoce que los animales son seres sintientes y dolientes, se dispone ahora de una base que los gobiernos, en sus distintos niveles, tienen que escuchar, respetar y hacer cumplir.

Animales para el consumo humano

Ong ADDA, a lo largo de sus 42 años de existencia, lleva en su impronta la preocupación por lo que representa el consumo humano de carne, al ser uno de los alimentos básicos de su ingesta, resultando por el momento uno de los sustentos básicos de la población. Estadística y cuantitativamente, es ingente el número de animales y aves que son matados cada día, cada hora y cada minuto. Desde la mitad del siglo pasado en que se inició la llamada «cría intensiva» con los pollos —broilers— en los EE. UU. hasta la masificaron en que se ha convertido el desarrollo mecanicista aplicado a los animales, se ha ido viendo como, a pesar de los tratados y directivas bienestaristas de la UE, paradójicamente el llamado «animal-máquina» y su máximo aprovechamiento productivo se ha ido refinando a costa de no tener en cuenta el sufrimiento del animal y la dejación de lo que debería ser un trato humanitario. Un silencio vergonzoso por lo potente del sector cárnico y los grandes lobbys instalados en Bruselas.

¿Qué ocurre en los mataderos?

La defensa, la protección y el bienestar de los animales abarcan un muy extenso temario. Algunos de ellos merecen acciones inmediatas por hechos acaecidos de gran impacto mediático. Otros, por maltrato, crueldades, fiestas populares crueles, etc. No obstante, permanecen dos grandes sectores en los que confluyen un mismo factor, como son la experimentación y los mataderos. Y lo que tienen de común es la falta de transparencia. El hecho de desarrollarse en espacios cerrados, con la dificultad de ser visitados e ignorar mayormente cómo se desarrollan sus actividades, provoca que deban imponerse ciertos requisitos y protocolos con el fin de eliminar cualquier posible sospecha de irregularidades. Deberían, por tanto, copar, ocupar y absorber toda la preocupación animalista.

Centrándonos ahora en los mataderos, esta publicación se halla repleta de contenidos al respecto. En nuestra versión on line (www.addarevista.org), se encontrará exhaustiva información. Por ejemplo, en Mercabarna, uno de los mataderos más importantes de España, no ha sido posible todavía establecer un diálogo constructivo, poder exponer nuestras propuestas y lograr algo de positivo en pos de lograr, al menos, un mínimo de bienestar para las víctimas. Existe legislación inspectora —el papel lo aguanta todo— a nivel comunitario, pero, salvo error, en cuanto a inspección, solo se disponía de ¡dos inspectores para toda Europa!, que además debían anunciar previamente su llegada, y aun así, en el caso de Mercabarna, encontraron defectos. A nivel comunitario español, con la mayoría de estas competencias traspasadas, continúa vigente que la gestión inspectora deba avisar previamente

¿Por qué esta laxitud que, es de suponer, no tiene otro objeto que dar tiempo a esmerarse en el cumplimiento de lo legislado y así evitar el levantamiento de actas y posteriores sanciones? ¿Dónde radica, entonces, la labor inspectora bienestarista? Otra cuestión muy importante es que cada matadero debe disponer de un responsable en bienestar animal, pero, dada la circunstancia de que pertenece a la misma plantilla de trabajadores de la empresa, su labor, si quiere conservar su trabajo, es no causar problemas; además, en caso de parar la cadena de matanza, algo que puede hacer, el rechazo de sus otros compañeros de trabajo parece evidente. Algo parecido ocurre con los veterinarios que pertenecen a la misma empresa: al ser asalariados, se encuentran en una delicada posición. Y si son oficiales, como ya se ha expresado, anuncian previamente su llegada.

Lo anterior nos muestra la carencia de una estructura potente que de verdad, y de forma contrastada, dé fe de que los animales que se matan, al menos, sean tratados con cierta humanidad y que se evite en todo lo posible su sufrimiento. Quedan aparte los actos, absolutamente reprobables, de crueldad y ensañamiento que en ocasiones han sido recogidos por los medios.

La situación actual

Recientemente, el programa televisivo Salvados, en la cadena La Sexta, que tiene como protagonista al periodista estrella Jordi Évole, puso en evidencia ante toda España en la edición Stranger pigs(*) la problemática de los mataderos de cerdos. En una visita nocturna, acompañado de nuestros compañeros de Igualdad Animal, a una granja de engorde se pudo constatar gráficamente el lamentable estado en que estaban los animales recluidos, sus deformaciones y la dejadez de la granja. Cuando se solicitó una entrevista con los responsables del matadero receptor de los cerdos, la empresa no accedió a ello y más tarde, contactados los responsables de la administración, autonómica tampoco pudo esclarecerse cómo se habían permitido esos hechos. Es palpable, pues, que realmente en España, país miembro de la UE, el bienestar animal en los mataderos precisa de un ordenamiento urgente a nivel estatal que esté ampliamente protocolizado, incrementando la legislación ya transpuesta desde Europa y actualizado con la aplicación de las últimas tecnologías capaces, que lo son, de establecer un control interno que asegure la implementación del trato humanitario que merecen los animales en los últimos momentos de su triste existencia.

El intento de mitigar, en lo posible, el sufrimiento de los animales destinados al consumo humano, encerrados de por vida sin ni llegar a conocer el que sería su condición en extensivo, que les permitiese desarrollar sus naturales instintos biológicos, no debería ser una utopía. Para los «animales máquina», ya solo es posible intentar mejorar y garantizar que a lo largo de su calvario se tenga en cuenta lo que tan pomposamente declaran las directivas europeas y que reiteradamente se incumple: que son seres sensibles. Ya tienen programado el precio que tienen que pagar al haber sido procreados para este fin. Es más, al igual de los pollos de engorde, su ciclo de vida y su final se cumplirá fatalmente. Es algo sabido y tristemente comprobado por Ong ADDA.

Los campos, el paisaje, el pacer, el descansar de los animales que enriquecían la naturaleza a la vez que aportaban su labor de abono y limpieza de los bosques han desaparecido. Se suple con continuos y diseminados chamizos malolientes en donde se hallan encerrados.

La propuesta

Ong ADDA lleva trabajando desde hace años en continuas peticiones para que los mataderos garanticen un mínimo de bienestar y respeto en la matanza de los animales. Estos establecimientos deben ser transparentes. Significa que pueda garantizarse que en toda la línea de la cadena, desde que llegan al matadero en su forma de descarga, de estabulación y de conducción hasta llegar al aturdimiento previo a su matanza se respeten las condiciones y la dignidad de los animales.

Y esto no es fácil porque la cadena de la matanza exige un ritmo, como una especie de paranoia, todo en virtud de los beneficios. Hay que cumplir lo programado y, consecuentemente, los animales se convierten en una materia prima estrechamente ligada a la rentabilidad que se espera de ellos.

Para poder humanizar los mataderos, Ong ADDA solicita que se protocolice a nivel estatal la estancia de cualquier animal que entre en un matadero para ser matado (sacrificado no es el vocablo adecuado). Como ya se ha expuesto, ahora se exige que se respete cada especie, que el personal que intervenga tenga una capacitación en bienestar animal, que se cumplan las directivas traspuestas, que el responsable en bienestar animal sea independiente ante la empresa y pueda, libremente, ordenar las medidas oportunas y comprobar el perfecto estado de los instrumentos de aturdimiento previo, que los veterinarios también tengan un estatus de autoridad y puedan afrontar sus cometidos sin miedo a represalias y que los veterinarios oficiales hagan, aleatoriamente, las inspecciones suficientes y que consideren necesarias sin aviso previo.

Y finalmente y prioritario: que se establezca obligatoriamente, con la mayor brevedad, como ya está legislado en Francia e Inglaterra, una VIDEOVIGILANCIA continua en todo el trazado de la cadena y que las grabaciones queden garantizadas y guardadas a merced de la solicitud de las administraciones competentes.

Esta es la campaña iniciada por Ong ADDA, con ya más de 45.000 firmas en Change.org y manuscritas, que proseguirá como acción preferente. Muchos millones de otros seres, también sensibles, merecen todos, en unión, nuestro sacrificio. Manuel Cases Director

Ver documental Stranger Pigs, emitido en el programa Salvados 

Fuente de información: ADDA Defiende los animales. (Revista número 56)

Más información visitar web revista relación de contenidos por tema: Animales de granja y Cría Intensiva

L’ONG ADDA demana davant el Departament d’Agricultura que la videovigilància als escorxadors sigui obligatòria

14 junio 2018

ACN Barcelona.-L’Associació Defensa Drets Animal (ADDA) demana la instal·lació de càmeres de videovigilància en tots els escorxadors de l’estat espanyol per garantir que compleixen amb la normativa establerta per a la cria, transport i matança dels animals destinats al consum humà. Activistes de l’ONG han portat aquesta petició davant el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, on han fet una ‘performance’ amb caretes d’animals i han mostrat unes pancartes amb missatges com ‘si no hi ha res a amagar… que no s’amagui res!’. ADDA denuncia que els escorxadors són «espais tancats», on l’accés és difícil, i argumenta que si les noves tecnologies i la videovigilància «són utilitzades en plena normalitat en la vida dels ciutadans», els mateixos sistemes es podrien aplicar en aquestes empreses.

Fuente de información: La Vanguardia

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El tirón de la carne halal dispara el sacrificio de animales sin aturdimiento en España

12 abril 2018

Las enormes oportunidades de negocio en la exportación de cordero y ternera a países musulmanes está haciendo que cada vez más mataderos sacrifiquen al ganado usando este ritual religioso. Esta práctica produce la muerte de los animales sin aturdimiento previo, tal y como debería realizarse según la normativa genérica europea.

La legislación europea que regula el sacrificio de ganado para consumo humano exige que los animales sean aturdidos antes de que se les provoque la muerte en un matadero, es decir, deben estar completamente inconscientes en el momento de su ejecución para evitarles el mayor sufrimiento posible. Sin embargo, la directiva —una de las primeras sobre bienestar animal en el seno comunitario— permite algunas excepciones en nombre de la tradición religiosa que, en países como España, suponen un lucrativo negocio.

«Sin aturdimiento, los animales son perfectamente conscientes y padecen un sufrimiento brutal. De otra forma, la pérdida de consciencia es total y absoluta. No se enteran de nada”, afirma José Enrique Zaldívar, presidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA), que hace varias semanas denunció estos casos ante un grupo de 19 eurodiputados del Intergrupo por el Bienestar Animal del Parlamento Europeo.

Algunos Estados miembros, como Suecia, Noruega, Austria, Estonia, Suiza, Lituania, Islandia y Dinamarca han comenzado a prohibir esta práctica en sus territorios, pese a que la UE los autoriza. En España, en cambio, es una tendencia en auge.

Fuente de información: Público

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Un tribunal acredita maltrato animal en la sede del carnicero de Mercadona

14 marzo 2018

El matadero de Incarlopsa, que ha aumentado su capacidad para cubrir la demanda de su principal cliente, Mercadona, incumplió la normativa de bienestar animal al no sedar completamente a los cerdos antes de ser sacrificados.

La normativa de bienestar animal, recogida en el reglamento 1099/2099 de la Unión Europea, obliga a los mataderos a sacrificar a los cerdos una vez que estén inconscientes. Para ello, es necesario que estén expuestos unos tres minutos en un pozo de CO2 para que queden completamente sedados. Pero las prisas por mantener el ritmo de producción hacían que en ocasiones los animales no tuviesen la exposición suficiente. Por tanto, asistían con consciencia al proceso del degüello y desangrado.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha ha acreditado que la empresa Incarlopsa, fabricante de carne de cerdo y conocido en los medios como “el carnicero de Mercadona”, incurrió en maltrato animal en su matadero de Tarancón (Cuenca) hasta el año pasado.

Fuente de información: Economía Digital

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El Pozo se desvincula de la granja acusada de maltrato animal en ‘Salvados’

14 febrero 2018

El Pozo toma medidas para acabar con la crisis que la vincula con el maltrato animal. La compañía ha informado este martes en un comunicado que ha roto su relación comercial con la granja de Murcia que aparecía en unas imágenes grabadas por la organización Igualdad Animal. El vídeo, emitido en el programa Salvados, mostraba cerdos desnutridos, enfermos o muertos en los mismos corrales que los vivos.

La empresa cárnica ha informado de que tras el reportaje de La Sexta abrió un expediente de investigación a la granja, y se inició “un proceso de desvinculación que ya es efectivo”. La respuesta de Elpozo llega nueve días después de que las imágenes empezaran a circular, y solo 24 horas después de que dos grandes cadenas de supermercados belgas, Colruyt y Delhaize, anunciaran la retirada de sus productos de las estanterías y la suspensión de la compra de sus artículos hasta cerciorarse de que las condiciones de las granjas con las que trabajan son adecuadas.

Fuente de información: El País

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El Pozo deja de trabajar con la granja en la que se grabó el programa de ‘Salvados’

13 febrero 2018

El grupo Fuertes (dueño de la marca El Pozo) ha decidido acabar con la relación comercial que le ligaba a la granja Hermanos Carrasco, localizada en el municipio de Alhama de Murcia y que era proveedora de su filial ganadera Cefusa. Un portavoz oficial de la compañía ha informado de esta decisión, divulgada nueve días después de la emisión de un reportaje del programa de televisión ‘Salvados’ (La Sexta) que cuestionaba el estado de los cerdos criados en dicha granja. 

Granja de los horrores

El programa mostró unas imágenes grabadas de noche  en las que se veían animales enfermos y con malformaciones en las instalaciones de la granja Hermanos Carrasco.

Fuentes de información: El Periódico

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‘Matadero’, el documental que muestra sin filtros la industria cárnica

22 noviembre 2017

Matadero. Con este nombre tan contundente aparece el documental del fotógrafo Tras los muros nombre que busca preservar el anonimato del también activista, ya que la inmensa mayoría de las imágenes que muestra en su trabajo lo hace infiltrándose.

Se trata de un llamamiento “a poner rostro” a los millones de animales que cada día son sacrificados en el mundo para ser consumidos por las personas o por otros animales. En solo 40 minutos el espectador puede tener una idea de lo que esconden los mataderos, lugares de difícil acceso, no solo cubiertos por los ladrillos o el hormigón de sus muros, sino que también son alejados de los núcleos de población para que la opinión pública no pueda ver lo que ocurre dentro. Ni siquiera los consumidores tienen un acceso a la producción.

Fuente de información: Público

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¿A qué edad se sacrifican los animales para consumirlos?

19 febrero 2017

El año pasado se sacrificaron 850 millones de animales, con la producción de porcino a la cabeza. Respecto a las aves, los pollos se llevan la palma con 701 millones de ejemplares

La edad de sacrificio es muy temprana respecto a la esperanza de vida, según el análisis de Statista

El pollo tiene una esperanza de vida de 10 años y se consume a las seis semanas. La ternera puede vivir 25, y se suele sacrificar cuando tiene entre 1 y 2 años 

Fuente de información: Eldiario.es

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La Fiscalía denuncia la gestión del matadero de Villablino al ver indicios de delito

16 febrero 2017

La gestión municipal del matadero de Villablino llega a los juzgados de Ponferrada a raíz de una investigación del Consejo de Cuentas de Castilla y León y del Tribunal de Cuentas iniciada el año pasado por una denuncia del concejal de Laciana Avanza, Víctor del Reguero. El fiscal ve indicios de delito, en concreto de prevaricación y malversación de caudales públicos, por la falta de control municipal sobre la empresa concesionaria entre los años 2005 y 2015, cuando el Ayuntamiento de Villablino resolvió de oficio el contrato.

Fuente de Información: Diario de León

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Mataderos con malas prácticas

junio 2016

Rebelión… ¡en el matadero! R

«Negro de m…, te enviaré al África para que te mueras de hambre»; «Es negro y acaba de llegar, que se muera». El País y el periódico local El 9 Nou de Osona (Cataluña, España) denunciaban el mes de abril de 2016 el trato infrahumano a que se ven sometidos los trabajadores que bajo la denominación de «cooperativistas» son contratados por los grandes mataderos de esta zona catalana de masificación porcina —llamados aristocarnis—, ya reducidos a seis o siete grandes empresas que acaparan transporte, piensos, matadero y distribución, después, quieran o no, de que las miles de granjas autónomas, ahora reducidas a 6.000, hayan quedado bajo la «integración» de este oligopolio.

El pequeño granjero, de base agricultor, a quien se le engañó haciéndole ver un gran futuro, ahora, con la «integración», tiene que comprar el pienso, la mayor parte venido de los EE. UU., debe pagar para desprenderse de los purines y depende de los pedidos de aquellos a los que está sujeto bajo rigurosas condiciones, sin posibilidad alguna de poder expresar sus carencias, necesidades y aspiraciones.

Esta publicación, con su largo recorrido —veintidós años—, y la ayuda de quien depende, con cuarenta años de existencia, la entidad Ong ADDA, ha sido pionera en aflorar el problema de la implantación del cerdo en Cataluña y España (visitar www.addarevista.com, clicar en animales de granja con veintiocho anotaciones). Ya antes de la llegada de la mano de obra migrante, aquí se ha expuesto reiteradamente que el oficio de matarife resulta ser uno de los más desagradables de mundo, tanto por el hecho en sí como por el ambiente. Estos lugares de trabajo resultan ser muy inestables, pues, si se cogen, es porque no se encuentra otra posibilidad, pero, en cuanto aparece cualquier otra ocasión, se deja para dar entrada a otra persona necesitada e inexperta… y así continúa la rueda, en la que las víctimas una vez más son los hombres y los animales. Pero ahora, con el aluvión de gente desesperada, llegada de situaciones bélicas o por pura necesidad de ganarse la vida, la plantilla de los mataderos está formada casi exclusivamente por recién llegados, después de un largo, peligroso y extenuante viaje, a los que se los explota, como se está demostrando. Horarios de entre diez y veinte horas diarias con un trato inhumano. Para mayor sarcasmo, como está sucediendo en Vic, son «cooperativistas», pero sin derecho alguno. Es una fórmula legal descubierta por el empresariado catalán, que está teniendo muy buena acogida en el resto de España. Con un salario de 800 € mensuales, tienen que pagarse la cuota de autónomos (de 267 €), comprarse el material con que trabajan, más 50 € para la cooperativa y el coste de lavarse la ropa de faena. Para poder ser despedidos al día siguiente sin representación sindical a la que acudir. Si a esto se le añade el maltrato de palabra y la velocidad impuesta por la cadena —disponen de cinco segundos por cerdo—: sacarles los intestinos, que son unos veinte kilos, arrancarles los pulmones… es mejor no continuar. Y como forman parte de la cadena, como manifiesta uno, «a una cadencia de setecientos cerdos por hora, llega el día en que no puedes mover la espalda».

Si a los humanos se les trata de esta forma, ¿qué será de los pobres cerdos? Nos encontramos nuevamente, ahora pensando en los animales, con que en aquellas actividades que se desarrollan entre cuatro paredes, incluida la experimentación, en donde intervienen seres declarados sensibles y sintientes, es el poder político, legislativo e inspector el que debe velar para que impere la normalidad y la transparencia, imprescindibles en estos casos.

Pero aún hay más

A este submundo —ignorado por la mayoría de los catalanes— hay algo más que añadir. Si el puesto de trabajo por el que se aspira, que ya es vergonzoso de por sí, no es fácil obtenerlo, además hay que pagar una trama mafiosa infiltrada entre los mismos inmigrantes —se calcula que alrededor de quinientos euros—; si no se tiene, habrá que pagarlo más tarde del salario que se vaya percibiendo.

Si el matarife se accidenta, la empresa se niega a llamar a una ambulancia, y tienen que coger un taxi tanto para ir al hospital como para volver a su casa. O en bicicleta, que es el transporte utilizado, o a pie. El trato vejatorio es lo habitual y frases como las del encabezamiento dan idea de lo que está ocurriendo. El pasado mes de febrero de 2016, se produjo el primer paro de dos días, suficiente para que el problema escalase ya a la intervención de responsables locales y partidos políticos como el PSC, que interpeló a la consejera de Trabajo de la Generalitat, que ha presentado una propuesta de resolución para la Comisión del Parlament: la situación de los «falsos autónomos» en el sector cárnico. De momento, la Inspección de Trabajo no puede intervenir en esta anómala situación laboral.

Ya es hora de que la paradoja de pseudoesclavismo existente termine, y los mataderos deban abrir sus puertas para saber lo que ocurre con los humanos y con los animales. Se debe conocer quién cumple la normativa laboral y, respecto a los animales, quiénes son los preceptivos responsables del bienestar animal, cómo se seleccionan, qué formación y capacidad resolutoria tienen, cuáles han sido —si los ha habido— sus informes y denuncias y qué recorrido y resultados han obtenido.

Es intolerable el secretismo que, en general, se está acreditando en un sector en que los animales son, o pueden ser, maltratados; millones de sumisas y forzadas víctimas envueltas en este concepto de «producción intensiva». Tan solo prima la velocidad de la cadena y la rentabilidad. Padecen toda clase de innecesaria violencia en los últimos momentos de su miserable vida, y la UE, presionada por este poderoso entramado empresarial, aún no ha tenido el valor de tomar decisiones contundentes y definitivas.

Fuente de información: ADDA Defiende los animales.  (Revista número 52)

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