La dermatosis nodular no es transmisible a humanos ni otras especies, pero los casos confirmados en 18 explotaciones de Girona obliga al sacrificio de todos sus bóvidos
10 octubre 2025
Miles de vacas se encuentran en peligro en Catalunya por un brote de dermatosis nodular, una enfermedad que no se contagia entre especies, pero que ha obligado al sacrificio de bóvidos en hasta 18 explotaciones, todas en Girona. La propagación de este virus deja a los ganadores un escenario dramático que invita a pensar en el modelo de producción actual. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha incrementado sus esfuerzos para vacunar al ganado mientras los sindicatos reclaman una mayor acción para proteger a los trabajadores del campo.
La dermatosis nodular contagiosa (DNC) es una enfermedad que produce un virus de la familia Poxviridae –responsable de otras dolencias como la viruela o la viruela del mono–. No es zoonótica, es decir, no se transmite entre especies, por lo que no supone un riesgo para humanos. Según explican desde el MAPA, «se caracteriza por fiebre, nódulos en la piel, en membranas mucosas y órganos internos, extenuación, inflamación de los nódulos linfáticos, edema cutáneo y en ocasiones la muerte». También tiene consecuencias notorias sobre el sector ganadero, ya que «causa un elevado descenso en la producción, particularmente en vacas de leche».
Sacrificio de bóvidos para erradicar la enfermedad
«Es una enfermedad que está categorizada dentro de la Unión Europea como una enfermedad de lista A», explicó el director general de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal, Emilio García Muro, durante un encuentro con medios este martes. Esto significa que «es una enfermedad que es emergente, es decir, que viene de fuera». Por este motivo, «es lo más prioritario dentro de la Unión Europea en materia de enfermedades conseguir controlarla, erradicarla y que lógicamente no aparezca más en nuestras fronteras».
Según las cifras más recientes, se han confirmado 18 focos, todos ellos en la provincia de Girona. García Muro explicó que, con la confirmación de cada caso, se traza un radio de 20 kilómetros como zona de restricción y un radio de 50 kilómetros como zona de vigilancia. Ahí se establece «una serie de medidas que fundamentalmente está basado en la restricción de los movimientos». «El censo al que nos enfrentamos son 2.003 explotaciones y unos 152.000 bovinos», precisó.
Estos focos «se traducen en 18 vaciados sanitarios», indica a Público Raquel Serrat, coordinadora nacional de la Unió de Pagesos de Catalunya. Este procedimiento consiste en «sacrificar todas las cabezas de ganado bovino de la explotación, tengan la edad que tengan y sean de la condición que sean», destaca. Aunque se han comunicado, todavía no se han efectuado todos los vaciados, por lo que es pronto para conocer la cifra de animales afectados, sin embargo, la sindicalista realiza una estimación aproximada de 3.200 bovinos afectados. Además, apunta que estos animales van directos a la incineradora, por lo que los profesionales sufren una severa pérdida económica. A esto se suma «un impacto emocional que no se puede describir con palabras».
Serrat también subraya un impacto territorial debido a que todos los focos han tenido lugar en la comarca del Alt Empordà. «Puede haber un cambio en la ganadería familiar de esta zona. Muchos cabezas de explotación tienen de 55 a 60 años y una ganadería de leche o de carne no se hace con dos, ni tres ni cuatro años. Se pueden plantear la posibilidad de no volver a empezar o de hacerlo con otra orientación ganadera». De todos modos, declara que estas son consecuencias a largo plazo e insiste en la importancia actual de la vacunación.
El Consejo de Ministros declaró la emergencia en la lucha contra esta nueva enfermedad que afecta al ganado bovino. La medida vino acompañada de la compra de más vacunas por valor de 660.000 euros para llevar a cabo las actuaciones de emergencia. El Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de Catalunya explica que la vacunación solo se implementa de manera excepcional, cuando tienen lugar escenarios como el actual. Además, señala que el ganado vacunado tiene restricciones de movimiento, por lo que la decisión «debe ponderarse en relación con los beneficios esperados» por parte de los ganaderos.
¿Un modelo ganadero insostenible?
Raquel Serrat considera el vaciado de las explotaciones una medida desmesurada en el actual contexto de crisis climática y de movimientos de ganado. «Cada vez tenemos más enfermedades que no han estado nunca aquí y que van a entrar», alerta. La sindicalista señala que Catalunya es un territorio de especial riesgo en este sentido «porque es una comunidad autónoma que importa mucho ganado, tenemosla autopista AP-7 –una de las más transitadas de toda Europa– y tenemos la zona húmeda de Aiguamolls de l’Empordà, un terreno de mosquitos y moscas y que está en la frontera con Francia». Por estas razones, Serrat plantea la necesidad de impulsar planes de prevención que puedan hacer frente a estas enfermedades antes de que supongan una crisis sanitaria.
Los contagios por dermatosis nodular se han confirmado en explotaciones de ganadería intensiva como extensiva, según indica Serrat. Sin embargo, en el primer modelo «es más habitual», reconoce. «Se trata de un ganado en el que están más cerca unos de otros, es una enfermedad muy contagiosa por contacto directo y mucosas, por lo que es lógico que pase. Se han dado mucho más en explotaciones de engorde y de vacas de leche, aunque también hay casos en la ganadería extensiva».
Carmen Méndez, presidenta de la Asociación Defensa Derechos Animales (ADDA), también remarca a Público que «las condiciones de vida de los animales criados en sistema intensivo» pueden contribuir a la proliferación del contagio. «Viven estabuladas en el interior de naves, sin libertad de movimientos, sin poder pacer ni desplazarse por la hierba y al aire libre, sin recibir los rayos de sol ni interactuar entre ellas y son criadas con una alimentación más artificial y programada«, explica. «Todo ello es una vida antinatura que las estresa y debilita».
«Quizás nos tendríamos que replantear si el sistema que tenemos es el adecuado», valora Serrat. La coordinadora nacional de la Unió de Pagesos de Catalunya pone de relieve que países como Alemania o Francia envían los animales a España. «Aquí nosotros hacemos el trabajo [de engorde] y volvemos a enviar la carne allí». Considera que el actual «sistema de importación de ganado no tiene ningún sentido». «No podemos pensar que en otros países no saben engordar terneros. Claro que saben, pero es más cómodo traerlos aquí», recalca.
Si bien considera importante cuestionar el actual modelo de producción ganadera, Serrat hace hincapié en que el foco actual debe ser la vacunación. En este sentido, declara preocupación por que el MAPA y el departamento del Govern no sean conscientes de «la gravedad» del problema. Por su parte, Emilio García Muro destacó el martes que Catalunya cuenta ya con «300.000 dosis vacunales». Añadió que «ya tenemos vacuna suficiente y nos sobra para que todos los animales estén vacunados, de forma que minimizamos mucho el riesgo de la aparición masiva de más focos». Aún así, admitió que todavía no se ha logrado la inmunidad vacunal y no descartó la posibilidad que puedan tener lugar nuevos contagios, pero insistió en que «el tiempo corre ya más a nuestro favor». Con todo, la ganadería catalana se mantiene en vilo mientras continúan las actuaciones de emergencia para combatir la enfermedad bovina. (Adhik Arrilucea).
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