Suiza exige que las etiquetas de alimentos aclaren si hubo “dolor o crueldad animal”

La carne, la leche y los huevos deberán especificar si proceden de ejemplares mutilados sin anestesia

15 junio 2025

Y todo sin anestesia. Ganado ovino o bovino castrado. Cerdos también emasculados para que engorden más fácilmente o a los que se les corta el rabo y se les extraen los colmillos. Vacas a las que les sierran los cuernos en teoría para que no se hieran unas a otras (pero, sobre todo, para que accedan más fácilmente a los comederos). Suiza, punta de lanza del bienestar animal en todo el mundo, ha declarado la guerra a estas prácticas.

Así lo ha decidido el Consejo Federal del país, un órgano ejecutivo integrado por siete representantes estatales, elegidos por el Parlamento y con potestades gubernativas. A partir del 1 de julio, los productos de origen animal deberán especificar en sus etiquetas si se han obtenido con “prácticas dolorosas” o “crueldad innecesaria”. La obligatoriedad no solo afectará a los productos nacionales, sino también a los importados.

La norma, que tendrá una moratoria de dos años, deberá ser aplicada por el sector agroalimentario, incluidos restaurantes, supermercados y pequeños comercios, entre otros. El gobierno suizo ya fue pionero el 1 de enero del 2020, cuando prohibió el triturado de pollos vivos, un hábito muy frecuente en el sector, que sacrifica a millones de machos anualmente, por ejemplo, en las granjas aviares de producción de huevos.

Los ejemplares no acaban ya en máquinas parecidas a las desbrozadoras de madera, y se ha optado por métodos más éticos, como la asfixia por dióxido de carbono. El Consejo Federal ha dado otro paso adelante y en una nota (que se puede leer íntegramente en francés aquí) exige que hasta  las ancas de rana (muy populares entre los helvéticos) especifiquen si se obtuvieron “con mutilaciones sin anestesia o aturdimiento”.

El sector de la carne, la leche y los huevos se verá especialmente afectado, aunque no será el único. Además de indicar si los huevos proceden de gallinas criadas en libertad, en semilibertad o por el contrario enjauladas en batería, las etiquetas tendrán que precisar si la carne de estas y otras especies son de aves estresadas a las que se les ha amputado el pico a las bravas para impedir, entre otras cosas, el canibalismo.

Las gallinas enjauladas no pueden desarrollar la conducta inscrita en su ADN, como caminar, estirar las alas, inspeccionar el entorno o picotear en el suelo. El hacinamiento en espacios tan reducidos lleva a que muchos ejemplares estresados se lesionen o ataquen a sus congéneres, cuyos restos pueden llegar a comerse, circunstancias que nunca se producirían en un entorno adecuado y respetuoso con los animales.

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Fuente de información: La Vanguardia

Barra libre para las macrogranjas en la UE: ¿qué pasa con el bienestar animal, la salud humana y el impacto ambiental?

13 junio 2025

Un nuevo informe alerta del auge de las macrogranjas que trae consigo que la agricultura industrial poco a poco se vaya apoderando de toda Europa. Si no, una cifra puede servir como ejemplo claro: en toda la UE hay más de 22.200 instalaciones de este tipo dedicadas a pollos y cerdos donde se hacinan en condiciones lamentables más de medio millón de animales.

Una escena lamentable que no detiene que pese a todo desde la Comisión Europea (CE), algunos productores y algunos miembros del Parlamento Europeo (PE) sigan apostando por el incremento del número de animales de granja.

En esta investigación apunta a que en la última década, 2.746 macrogranjas iniciaron operaciones en la UE, con la tasa más alta de desarrollo en España, para poner en marcha más de un millar de instalaciones de este tipo. Además, solo en estos últimos 10 años se dieron más de 5.000 permisos para estas granjas.

UE: terreno libre para las macrogranjas industriales

Una nueva investigación ha descubierto que la UE alberga la asombrosa cifra de 22.263 granjas industriales de pollos y cerdos, que albergan a más de 516 millones de animales en condiciones de ganadería industrial intensiva. A pesar de ello, la Comisión Europea (CE), algunos productores y algunos miembros del Parlamento Europeo (PE) abogan por un aumento del número de animales de granja. Pero, ¿qué significaría esta expansión para el bienestar animal, la salud humana y el impacto ambiental?

La investigación basada en datos de AGtivist ha identificado, por primera vez, y ha cartografiado estas granjas industriales en toda Europa, mostrando que la UE tiene 10.862 granjas de pollos con al menos 40.000 aves cada una (tanto criadas para la producción de carne como de huevos) y 8.854 granjas de cerdos con al menos 2.000 cerdos cada una (2.547 para cerdos de cría).

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Fuente de Información: Ecoticias.com