Junio, «Mes de la resistencia a la ganadería industrial»

Junio 2019

Este mes de junio celebramos la resistencia del mundo rural ante esta amenaza con un calendario cuajadito de actos en ocho comunidades autónomas, varias campañas estatales de las organizaciones que forman parte de esta Coordinadora, campañas de tipo local…

Iremos informando desde aquí de todas las actividades programadas y se realizará una importante labor de difusión en redes. No olvides ir consultando el programa, puesto que lo iremos actualizando.

Calendario de actividades

Ong ADDA en una mesa informativa el 19 de junio 2019 (Barcelona)

Ver vídeo de las acciones realizadas por las entidades que forman parte de esta plataforma.

Campamento en Huesca contra la apertura del matadero más grande de Europa

7 junio 2019

Próximamente, si nada lo impide, comenzará a funcionar en Binéfar (Huesca) el matadero más grande de Europa, con capacidad para matar a 32.000 cerdos al día. Uno tras otro, entrando vivos, asustados, tratando de protegerse unos a otros, oliendo la sangre, intuyendo la muerte, sin poder escapar, chillando desesperados. Uno tras otro hasta 32.000 al día. Casi ocho millones al año. Una factoría de muerte. La más grande de Europa. Habrá quien diga que será un orgullo para Binéfar, para Huesca, para España.

En Huesca la explotación animal está en auge. La ganadería se ha convertido en un medio para llenar la España vaciada, aunque se llene de sufrimiento, de dolor, de pestilencia, de contaminación. Porque ese vertedero no solo será sede de un auténtico holocausto animal sino que será un foco de degradación medioambiental como pocos.  Según se desprende del informe técnico registrado en el Ayuntamiento de Binéfar, este macromatadero emitirá 126 toneladas de CO2 cada día, el equivalente al que absorben 6.500 árboles al año, y 1,3 millones de metros cúbicos de basura contaminante cada año. A la espalda del macromatadero hay un gran embalse que hoy se puede rodear caminando. Cuando empiece a funcionar, el macromatadero captará el equivalente a dos piscinas olímpicas, 5.000 metros cúbicos de agua cada día, 60 litros por segundo.

Mientras la ONU alerta sobre el impacto de la ganadería en el calentamiento global y los purines de las granjas se revelan como un poderoso veneno contra la vida a su alrederor, Binéfar se prepara para albergar el horror.

En el entorno abundan las naves industriales en mitad de la nada. Asépticas en la distancia. Unas más pequeñas, otras enormes. En su interior miles, decenas de miles de animales hacinados, naciendo, enfermando, muriendo, pariendo. Sufriendo. Son las granjas que abastecerán a ese macromatadero de su materia prima esencial: los cuerpos de esos animales. El tráfico de camiones transportando esos cuerpos aún con vida hacia su cruel destino es constante en la zona. Cuando abra la megafactoría se incrementará considerablemente.

El responsable de este proyecto es Piero Pini, empresario italiano al que se ha relacionado con la mafia, y que ha estado recientemente en prisión en Hungría por fraude fiscal. Antes había sido detenido en Polonia acusado de una presunta estafa articulada a través de una empresa con elementos similares a la proyectada en Binéfar, aseguran los activistas. Según publicó entonces la prensa italiana, el matadero del empresario en el centro de Polonia tapaba una red de decenas de empresas dedicadas a actividades delictivas.

En Binéfar ya hay otro matadero, mucho más pequeño que el proyectado, y sus efectos ya hacen que muchos vecinos se opongan a este nuevo proyecto. En el pueblo huele a orines, a heces, a enfermedad, a mugre, según dicen. En verano es insoportable, hay que cerrar ventanas y tirar de aire acondicionado. Hace algunos años se podía ver sangre y tripas en las alcantarillas del pueblo. En algunos parajes al despuntar el día el silencio permite escuchar los gritos de los cerdos. Las primeras víctimas del nuevo macromatadero, a solo dos kilómetros del núcleo urbano, van a ser sus decenas de miles de víctimas diarias, pero también los vecinos van a pagar el precio. Ya lo están pagando. La degradación medioambiental puede ser irreparable. 

El anuncio de apertura de ese macromatadero y las informaciones sobre la opacidad y las posibles irregularidades alrededor de ese proyecto han conducido a Binéfar a varios activistas por la liberación animal de toda España, que han montado un campamento permanente antiespecista en un parque público justo frente al infierno y han coordinado movilizaciones en diferentes lugares para alertar de lo que va a ocurrir en ese pueblo de Huesca.

Se sienten, como las granjas, en mitad de la nada, en un paisaje en el que no hay refugio frente a las inclemencias metereológicas. El sol, el calor, la lluvia o el frío son implacables y la única protección son las lonas y las tiendas en las que se refugian cada día, en las que reciben el apoyo de algunos y también los ataques de otros.

Rodeados de abuso y de esclavitud, dicen esos activistas, tiene sentido defender día tras día de forma permanente la liberación animal, hacerla visible y enarbolarla frente a los camiones que cada día pasan por esas carreteras cargados de terror hacia la muerte. Entre la carretera y la vía del tren, cada vez que pasa un convoy despliegan pancartas, corean protestas.

Desde el campamento se ha desplegado un activismo de concienciación en el pueblo, con reparto de panfletos, «cubos de la verdad» en los que descubrir lo que habrá dentro del matadero, degustaciones de comida vegana y debates con vecinos interesados en saber más sobre esa lucha que es el veganismo.

Dos semanas después de plantar el campamento, los activistas se manifestaron contra el macromatadero por las calles del pueblo. El pasado 5 de marzo el colectivo Vegancha organizó unas jornadas con charlas y talleres en las que participaron más de cuarenta personas. Después cortaron el paso a las obras del macromatadero para reivindicar su paralización.

Durante este tiempo han pasado por el campamento multitud de activistas de diferentes puntos del Estado, incluso personas de otros puntos de Europa que han conocido la protesta por las redes sociales. Quienes permanecen allí permanentemente agradecen la oportunidad de compartir la lucha y de tejer redes de activismo, cohesionando la lucha antiespecista.

El 25 de mayo diversos colectivos y activistas antiespecistas llegados de Madrid, Barcelona, Huesca, Iruña, Málaga, Valladolid,  Girona, Teruel, Lleida, Valencia, Gasteiz y pueblos cercanos a Binéfar se concentraron en una marcha convocada en las redes sociales y que terminó a las puertas del macromatadero, donde leyeron un manifiesto exponiendo las razones contra su apertura y contra la explotación de los demás animales.

Desde hace unos días pesa sobre el campamento una orden de desalojo que aún no se ha ejecutado. Dudan de que pueda ejecutarse, más allá de desmontarles las tiendas y las lonas, porque el terreno en el que se han instalado es un parque público. Pero la amenaza está ahí. Y si ellos se van, lamentan, nadie alertará de que infierno se pone en marcha.

Los activistas aseguran que las obras prosiguen y el macromatadero abrirá de forma inminente si nada lo impide. De hecho, hay quienes aseguran que en la segunda quincena de este mes comenzarán «las pruebas con animales». Por ello lanzan un llamamiento al activismo, no solo animalista sino ecologista para poner el foco en Binéfar y que esa gran factoría de horror y sufrimiento no llegue nunca a abrir sus puertas. De hecho, lamentan con cierta sorpresa que las más potentes organizaciones animalistas y en defensa del medio ambiente apenas hayan alzado la voz contra este macromatadero, a pesar de que algunas de ellas sí están en una lucha frontal contra las macrogranjas, la otra cara de la misma moneda. 

Debe ser una lucha global, insisten, y con ella quieren también contribuir a un debate que consideran urgente sobre cómo los humanos queremos relacionarnos con los demás animales, con la vida que nos rodea.

Fuente de información: Eldiario.es

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CCOO apoya la iniciativa de Equalia de instalar cámaras de videovigilancia en los mataderos para evitar el maltrato animal

6 junio 2019

CCOO de Industria se adhiere a la iniciativa de la ONG Equalia de obligar, por Ley, a instalar cámaras de videovigilancia en los mataderos españoles para evitar el maltrato en estas instalaciones. El sindicato y la entidad que promueve la protección de los animales domésticos y los destinados al consumo humano, colaborarán estrechamente a partir de este momento para conseguir que todo el sector de la industria cárnica se sume a la campaña.

Fuente de información: web Comisiones Obreras -federación de Industria

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El pueblo de Cuenca en el que una macrogranja porcina condicionó las elecciones municipales

28 MAYO 2019

El municipio conquense de Almendros ha sido ejemplo en estas elecciones municipales del 26 de mayo de cómo la movilización ciudadana puede cambiar la política, en este caso la de un Ayuntamiento, y decantar el resultado de unas elecciones municipales.

En este pueblo de apenas 225 habitantes la pugna entre vecinos a favor y en contra de una macrogranja porcina de más de 2.600 cerdos con lechones, auspiciada por Icpor Soria SL, la integradora de la empresa Incarlopsa ha cambiado el signo político municipal de forma radical dejando al Partido Popular fuera del Ayuntamiento.

Fuente de informació: Eldiario.es

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Implicación y preocupación por las macrogranjas en todos los partidos

24 mayo 2019

Durante la campaña electoral remitimos a los partidos que se presentan a las elecciones autonómicas y también a la de algunos de municipios afectados por macrogranjas, una carta con una serie de preguntas, a fín de que hicieran pública su postura al respecto. En dicha carta ponemos de manifiesto nuestra preocupación por el problema medioambiental que generan las macrogranjas, así como del riesgo que suponen, tanto para nuestra salud y bienestar como para el futuro de nuestros pueblos, y pedimos a los partidos que nos concreten cuál será su posición sobre este asunto en el caso de llegar al gobierno, alcaldía o participar en pactos.

En las preguntas formuladas, se pedía:

  • Conocer el grado de compromiso al que insta la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo en cuanto a la instalación de macrogranjas, cuales creen que son las distancias mínimas de seguridad que deberían cumplir con respecto a patrimonio histórico, poblaciones o núcleos aislados o restaurantes o empresas o casas rurales, ríos o arroyos, acuíferos, zonas protegidas,…
  • Si aplicarían la legislación vigente teniendo en cuenta que prácticamente más de la mitad de la región tiene sus términos municipales designados como VULNERABLES A LA CONTAMINACIÓN POR NITRATOS, lo cual es ya bastante alarmante y se siguen concediendo y ampliando licencias con el riesgo que eso supone para el consumo de agua potable en los pueblos, más aún cuando hay acuíferos que ya se encuentran declarados como “vulnerables” y además están sobreexplotados.
  • Por último, preguntamos si conocen que el control de la gestión que se haga de los purines procedentes de estas macrogranjas y sus consecuencias son responsabilidad directa del Ayuntamiento del término municipal donde se instalen.

Fuente de información: Ecologistas en Acción Castilla La Mancha

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Zamora acogerá el III Encuentro estatal contra la ganadería industrial

22 mayo 2019

La localidad zamorana de Villalpando acogerá la próxima semana el III Encuentro Estatal Stop Ganadería Industrial, un foro de debate que reunirá a plataformas, asociaciones y colectivos vecinales que se oponen a los proyectos de ganadería industrial en distintos lugares de España.

El encuentro, que tendrá lugar el 1 y 2 de junio, pretende convertir ese fin de semana la provincia de Zamora en «el epicentro de la resistencia a la ganadería industrial», según ha informado este miércoles en un comunicado la coordinadora Pueblos Vivos de Zamora.

Esa coordinadora, que aglutina en esta provincia a las plataformas contrarias a las denominadas «macrogranjas de porcino», ha explicado que al encuentro estatal asistirán plataformas vecinales de lugares muy diversos de la geografía española y organizaciones de la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial.

Entre esas organizaciones figuran grupos ecologistas como Greenpeace, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, la organización española de defensa de los derechos de los animales ADDA y la organización defensora de la salud de los consumidores Justicia Alimentaria.

Del mismo modo, la coordinadora integra a dos organizaciones internacionales, CIWF, que es la única organización dedicada en exclusiva a acabar con la ganadería industrial y Food & Water Europe, una organización con sede en Bruselas dedicada a garantizar un agua sin contaminación.

La elección de la provincia de Zamora para la celebración del encuentro se debe a que la coordinadora estatal ha valorado que se trata de «un territorio en el que el problema con los purines se está agravando por la proliferación desmesurada y descontrolada de la ganadería industrial, sobre todo la porcina».

La coordinadora estatal ha considerado además que «la afección de Castilla y León en su conjunto es importante y preocupante».

El encuentro concluirá el día 2 con una marcha reivindicativa hasta el lugar en el que posiblemente se ubicará la explotación de porcino industrial que la integradora Batallé pretende construir en la localidad zamorana de Cerecinos de Campos. EFE

Fuente de información. La Vanguardia

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Villalpando y Cerecinos son el epicentro de «la resistencia» a las macrogranjas

22 mayo 2019

Villalpando y Cerecinos de Campos acogen los días 1 y 2 de junio el III Encuentro Estatal Stop Ganadería Industrial con la presencia de diversa organizaciones ambientalistas.

Se trata de un importante encuentro que acoge activistas de plataformas vecinales de muy diversos lugares de España y también de las organizaciones que forman parte de la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial como son las principales organizaciones ecologistas españolas (Greenpeace, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción), la organización de defensa de los derechos de los animales más antigua de España (ADDA), organizaciones preocupadas por la salud de los consumidores como Justicia Alimentaria y dos organizaciones internacionales como CIWF (la única organización dedicada en exclusiva a acabar con la ganadería industrial) y Food & Water Europe (organización con sede en Bruselas dedicada a garantizar un agua sin contaminación, entre otros objetivos).

Tanto la plataforma provincial, Pueblos Vivos Zamora, como el resto de movimientos vecinales zamoranos forman parte de la Coordinadora estatal, con la que, por ejemplo, denunciaron la situación de sus pueblos el mes de noviembre pasado en el Parlamento Europeo.

Este año se ha elegido Zamora para el Encuentro estatal por valorarse desde la Coordinadora que «se trata de un territorio en el que el problema con los purines se está agravando por la proliferación desmesurada y descontrolada de la ganadería industrial, sobre todo la porcina». La Coordinadora estatal considera que «la afección de Castilla y León en su conjunto es importante y preocupante».

El domingo día 2, a las 12 horas, está convocada una marcha reivindicativa hasta la explotación de porcino industrial (3.500 madres) que la integradora Batallé pretende construir en Cerecinos de Campos.

Fuente de información: La Opinión, El Correo de Zamora

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Ganadería: con “apellido”, por favor

16 mayo 2019

Hablar de ganadería, sin diferenciar entre métodos de producción, impactos o contribución al cambio climático solo favorece a la agroindustria. Con este este texto se nos invita a reflexionar sobre lo que ponemos en nuestros platos y sus consecuencias para la salud, los animales y el planeta.

Entro en Twitter. Hace poco más de tres años no sabía casi ni lo que era. Ahora prácticamente vivo allí. Leo tuits bienintencionados sobre los litros de agua que cuesta producir un filete, asociando deforestación con ganadería, y pienso que las megacárnicas estarán satisfechas. Misión cumplida, se dirán: se considera ganadería a una industria contaminante y apenas se distingue entre los diferentes métodos de producción. Y es que hablar de ganadería sin “apellido”, sin decir si hablamos de ganadería industrial, ganadería extensiva, ganadería ecológica, solo beneficia a quienes tienen muy poco de ganaderos o ganaderas, a quienes están vaciando nuestros pueblos, poniendo en riesgo la salud pública envenenando el agua y los suelos.

Al medio rural flaco favor se nos hace no distinguiendo entre quienes sí fijan población y crean empleo, quienes favorecen la biodiversidad y moldean nuestros paisajes con sus animales en los campos, quienes producen alimentos saludables y de calidad (la ganadería extensiva, la ganadería ecológica), y quienes, en cambio, agravan la despoblación, crean escaso (y precario) empleo (por no hablar del que destruyen o imposibilitan), están contribuyendo al cambio climático y convirtiendo a nuestros pueblos en auténticos vertederos (la ganadería industrial).

A los movimientos vecinales que defendemos nuestros territorios de la amenaza de la ganadería industrial nos ha costado nuestros sudores conseguir que los medios de comunicación muestren imágenes de ganadería industrial que se ajusten a la realidad. ¿Quién había visto hace tres años cómo era una explotación de porcino industrial por dentro? La publicidad nos mostraba cerdos correteando al sol, vacas comiendo margaritas, gallinas escarbando el suelo; cuando en realidad más del 90 % de la carne, los lácteos y los huevos que consumimos proceden de animales confinados, hacinados y sobremedicados que no ven jamás la luz del sol ni respiran aire fresco ni pueden desarrollar los comportamientos que les serían naturales.

Es cierto que ahora la ciudadanía es más consciente de los riesgos y costes de la ganadería industrial que permanecían ocultos (más bien, ocultados), no fuera a ser que nos diera cargo de conciencia seguir consumiendo productos de origen animal como si no hubiera mañana (literalmente), a costa, además, de nuestra propia salud. Es cierto que cada vez más gente es sabedora de la necesidad de reducir el consumo de esos productos; un consumo excesivo que nos enferma a nosotros y al planeta.

Pero mientras llamemos granjas a unas naves que en realidad son fábricas; mientras hablemos de ganadería sin especificar el método de producción; mientras llenemos nuestra cesta de la compra en el supermercado sin querer saber lo cara que nos sale esa carne que a priori parece tan barata; mientras no nos preocupe la vida que llevan los animales (puesto que morirán igualmente de una forma u otra); estaremos haciendo el juego a un sector que, con una potente maquinaria de marketing, nos quiere hacer creer que su industria es eficiente, limpia, sostenible y, el colmo del cinismo, buena para los propios animales.

Nos habremos plegado al “come y calla” de la agroindustria, de un sector que ha decidido qué tenemos que comer y en qué cantidades. Porque comer carne todos los días no es parte de nuestra cultura. La dieta mediterránea, sí; con un consumo mucho más restringido de proteína animal y énfasis en verduras, cereales, legumbres… Hemos dado un vuelco a nuestro plato en cinco décadas, desde la aparición de los supermercados. Y ahora toca cuestionarnos lo que estamos comiendo porque no hay planeta B (ni sistema sanitario que lo resista).

España se enorgullece de ser el principal productor europeo (y el tercero del mundo) de porcino industrial. A nivel mundial vamos por detrás de China y los Estados Unidos, países con una extensión mucho mayor que la nuestra. Nos vanagloriamos de haber desbancado a otros países europeos de un trono que han cedido voluntariamente ante la contaminación resultante de esa industria. Hemos abrazado un negocio que otros países han descartado ya y, por ese mismo motivo, nos hemos lanzado a la exportación: Francia, Italia, Alemania e incluso China están felices de que les criemos a sus cerdos y soportemos las consecuencias. Unas consecuencias que tienen sin agua potable a numerosos pueblos de toda España.

Hemos abrazado la ganadería industrial con tal entusiasmo y desenfreno que las explotaciones españolas son el doble de grandes que la media europea y vivimos en un país con una proliferación de la ganadería industrial que no tiene parangón a nivel europeo. Una proliferación que, además, no solo es desmesurada, sino también descontrolada, sin ningún tipo de ordenación del territorio.

Se están concediendo licencias en espacios naturales “protegidos”(por lo visto, no tanto) con la excusa de que los usos ganaderos son propios de esos lugares. De nuevo, falta de apellido para esos usos, cuando la ganadería extensiva y ecológica puede y debe tener su lugar en ellos, pero no una industria contaminante que pone en peligro todo lo que se pretende proteger.

Más descontrol: ante la saturación de las tierras de regadío, ahora se colonizan las de secano, donde difícilmente puede aprovecharse ese “inocuo abono órganico” que nos aseguran que son los purines (un cóctel de nitrógeno, restos medicamentosos y metales pesados, entre otras maravillas). Los benditos purines: unos residuos que nos salen por las orejas, que contaminan nuestros suelos, nuestra agua y nuestro aire.

Desde los movimientos vecinales rurales os rogamos que no metáis toda la ganadería en el mismo saco, porque la industrial ni siquiera merece ese nombre. Si habláis de los litros de agua necesarios para producir una hamburguesa (por la producción de piensos, con la deforestación para monocultivos que lleva asociada), aseguraros de especificar que habláis de ganadería industrial. Hablemos del grave riesgo para la salud que supone la resistencia a los antibióticos, a la que tanto contribuye la ganadería industrial.

Ayudadnos a seguir difundiendo que necesitamos consumir menos y mejor: reduciendo nuestra ingesta de carne, lácteos y huevos, y asegurándonos de comprarlos de ganadería extensiva y ecológica. Saquemos la ganadería industrial de nuestros platos y exijamos a las Administraciones que dejen de financiar a quien contamina(parece que lo de “quien contamina paga” se ha entendido al revés), que protejan al medio rural y la salud pública, que se apoye a quien de verdad puede seguir alimentándonos en un contexto de cambio climático. Dejemos de hablar de ganadería como si toda fuera igual, pongámosle apellido para que sepamos de qué estamos hablando: del pasado (de un modelo insostenible) o del único futuro posible. 

Fuente de información: elsaltodiario.com

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Las macrogranjas de porcino devoran a las explotaciones tradicionales y llenan de nitratos el agua de decenas de pueblos

13 mayo 2019

«El sector porcino tiene que aprender a explicar a la sociedad qué es lo que aporta, que representa y por qué es tan importante para Aragón», sostiene el consejero de Desarrollo Rural de esta comunidad, Joaquín Olona, para quien «todos los agentes implicados estamos llamados a afrontar este reto y, entre todos y cada uno desde su posición, tenemos que ser capaces de explicar a la ciudadanía la importancia de este sector».

No lo están consiguiendo, pese al empeño en presentar la proliferación de macrogranjas y mataderos de cerdos como una herramienta para combatir la despoblación y a remarcar los beneficios, que los tiene, que esa industria aporta a la renta agraria tras situarse su volumen de negocio en el entorno de los 600 millones  de euros y los 11.000 empleos, aunque menos de la mitad de ellos se ubican en las cuadras que, semana a semana, crecen en volumen y en dimensiones por varias zonas de la comunidad.

¿Qué obstáculos encuentra esa comunicación? Varios, entre los que destaca la realidad que se vive en el campo: 34 pueblos con nitratos en su red de agua potable, restricciones a las granjas que se anuncian para después recortarlas o suprimirlas en los ‘papeles’, alertas como la de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) sobre los potentes efectos contaminantes que las granjas ya provocan en los acuíferos, un decreto de distancias que pasa por alto esa circunstancia, otro de purines que deja la regulación de la inspección para más adelante, la existencia de una docena de municipios en los que no se pueden instalar más cuadras porque sus términos no soportan más estiércol y ayuntamientos, como los de Chimillas y Sabiñánigo, que optan por establecer sus propias moratorias ante la laxitud de la comunidad autónoma con los efectos ambientales de un sector que se está industrializando al socaire de la exportación mientras la cabaña bate su récord y supera los 8 millones de cabezas.

Los efectos económicos de la proliferación del porcino en Aragón están fuera de duda. Tanto, al menos, como la inquietud que las consecuencias de esa expansión para el medio genera en amplios sectores de la población o la perplejidad que causa el apoyo oficial, ahora ya con algún matiz, a iniciativas como la construcción en Binéfar del mayor matadero de Europa promovido por el grupo italiano Pini, cuyo jefe ha sido detenido en Polonia y en Hungría por fraude fiscal y permanecerá en prisión, al menos hasta primeros de julio, en el segundo de ellos.

La industrialización del porcino

Según los Indicadores del Sector Porcino del Ministerio de Agricultura, la cabaña porcina aragonesa pasó entre 2009 y 2017 de 5,5 a 7,7 millones de cabezas, con el mayor incremento del Estado tanto en volumen como en porcentaje (40 %). Eran 4,5 en 2005, lo que indica que la cabaña, de mantenerse la progresión, estará cerca de duplicarse en quince años.

En los cuatro últimos años de ese periodo, entre 2013 y 2017, el número de granjas pasó de 3.887 (seis de ellas extensivas) a 4.221 (cinco): 334 cuadras más para 2,2 millones de animales, en una evolución que, con 119 establos más en 2018, marca un camino decidido hacia la industrialización.

Los datos sobre la capacidad de las cuadras dan fe de ello. En cinco años, entre 2013 y 2018, han cerrado 224 de las pequeñas (el 15 %), de menos de 350 cabezas, mientras las medianas, de entre esa cifra y 2.000, aumentaban un 20 % con 335 nuevas instalaciones y las macrogranjas con capacidad para engordar hasta 5.500 animales se disparaban un 46 % al añadir 142 a las 303 ya existentes.

Las «xenogranjas», la despoblación y el empleo

Esas tendencias, perceptibles a simple vista en el mundo rural cuando se recorre cualquier carretera de la Litera, el Bajo Cinca, los Monegros o la estepa zaragozana, han llevado a la organización agraria Uaga, la de mayor implantación en la comunidad, a acuñar el término «xenogranjas» para referirse a ese emergente modelo de cuadras de grandes dimensiones que se aparta de lo que siempre fue el de pequeñas instalaciones, cuya producción servía como complemento para los ingresos familiares en el campo. Vienen granjas extrañas, distintas de las autóctonas.

Y está por ver el efecto de ese cambio de modelo en la fijación de población y en la mejora del empleo en las zonas rurales en las que se asientan después de que un estudio de Ecologistas en Acción revelara cómo en los municipios de Castilla-La Mancha y Andalucía con mayores cabañas de porcino el censo mengua y el paro crece, al mismo tiempo, en los últimos años.

Mientras tanto, a la espera de que se pongan en marcha el proyecto de Pini en Binéfar y el de la Corporación Agropecuaria Guissona (CAG) en Épila, que prevén generar, respectivamente, hasta 2.000 y hasta 4.500 empleos, otros dos mataderos, el de Zuera del Grupo Jorge y el de Ejea de Vall Companys, retienen en Aragón, junto con el histórico Fribín de Binéfar, una parte del valor añadido que antes viajaba a otras comunidades ante la escasa capacidad de sacrificio de animales de la comunidad.

Una parte de esa parte, más bien, ya que solo dos de los cinco (Jorge y Fribín) están controlados por capital autóctono. Vall y CAG tienen su sede en Lleida. Los Pini, en Italia.

La puesta en funcionamiento de los mataderos es, junto con  la proliferación de las macrogranjas, uno de los cierres del círculo del nuevo modelo de la industria del porcino en Aragón, sobre cuyo futuro, como en el resto del país, perciben unos burbujeantes nubarrones los observadores que ya se han percatado de que China, el principal destino de las exportaciones, comienza a reducir sus compras en Europa al haber empezado a producir sus propios cerdos a menor coste en países africanos como Senegal.

Fuente de información: Eldiario.es

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Sabiñánigo dice «no» a las explotaciones intensivas de cerdos en su municipio

Esta coalición sigue reclamando que se cumpla con el compromiso adquirido en el Pleno municipal de promover a nivel institucional un debate político que es «de gran interés para el presente y futuro de nuestro territorio». A propuesta de Cambiar ya se aprobó, con los votos favorables de esta misma plataforma, PSOE Y PAR, una moción por la que se decidió suspender cautelarmente, en todo el término municipal y por el plazo de un año, el otorgamiento de licencias para la instalación de granjas de ganado porcino.

Durante ese período deberá promoverse un debate público que, con la participación de ganaderos, agricultores, técnicos, asociaciones y ciudadanía, determine el modelo de ganadería que se desea que se desarrolle en el término municipal de Sabiñánigo. Esto permite incluir una ordenanza municipal específica en el PGOU de Sabiñánigo que regule la instalación de granjas de ganado porcino.

«El negativo impacto económico, social, medioambiental que originan este tipo de instalaciones en los territorios donde se implantan y la necesidad de que las decisiones sobre el territorio, que a todos nos afectan, no vengan condicionadas por los intereses privados, han sido las motivaciones que han justificado el compromiso municipal de abrir un debate sobre su incidencia y el de redactar una normativa específica que ponga límites a esta actividad económica», insiste Sadornil.

Durante el reciente debate municipal se recordaron las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) de promover un modelo de ganadería sostenible que reduzca sus fuertes impactos sobre el cambio climático y que contribuya a la seguridad alimentaria, así como del reconocimiento, por parte de esta misma organización, de los graves daños que sobre la salud humana puede generar un sector que de manera preventiva suministra antibióticos a animales sanos.

Aragón es ya la primera potencia autonómica de España en porcino tras rebasar a Catalunya y sobrepasar por vez primera los ocho millones de animales, según el último censo ganadero del Ministerio de Agricultura. Esas dos comunidades autónomas concentran más de la mitad de la cabaña porcina del país, los 30,8 millones de cabezas. En Aragón, el volumen de las cabezas de ganado porcino ha aumentado un 26,8 % en solo cinco años: de los 6,36 millones de 2013 a los 8,07 del último recuento, de noviembre de 2018.

Según denuncia Ecologistas en Acción, la concentración de granjas porcinas industriales en varias zonas de España está ocasionando, entre otros problemas, una grave contaminación por nitratos de los suelos y las aguas subterráneas. Existen alternativas de tratamiento de los purines y de gestión de las granjas que podrían mejorar mucho esta preocupante situación.

Las granjas intensivas emplean sistemas de limpieza en los que se utiliza el agua a presión para el arrastre de las deyecciones. Este sistema, que en un primer momento facilita considerablemente el manejo de los excrementos y aporta mejoras en las condiciones higiénicas y sanitarias de las granjas, tiene, por el contrario, la enorme desventaja del gran incremento del consumo de agua y de la complicación del manejo del purín. El purín es el estiércol licuado, pastoso o semilíquido, con fuerte olor amoniacal, resultado de la mezcla de las defecaciones, aguas de lavado y restos de piensos.

Fuente de información: eldiario.es

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