El Pozo deja de trabajar con la granja en la que se grabó el programa de ‘Salvados’

El grupo Fuertes (dueño de la marca El Pozo) ha decidido acabar con la relación comercial que le ligaba a la granja Hermanos Carrasco, localizada en el municipio de Alhama de Murcia y que era proveedora de su filial ganadera Cefusa. Un portavoz oficial de la compañía ha informado de esta decisión, divulgada nueve días después de la emisión de un reportaje del programa de televisión ‘Salvados’ (La Sexta) que cuestionaba el estado de los cerdos criados en dicha granja. 

Granja de los horrores

El programa mostró unas imágenes grabadas de noche  en las que se veían animales enfermos y con malformaciones en las instalaciones de la granja Hermanos Carrasco.

Fuentes de información: El Periódico

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‘Matadero’, el documental que muestra sin filtros la industria cárnica

22 noviembre 2017

Matadero. Con este nombre tan contundente aparece el documental del fotógrafo Tras los muros nombre que busca preservar el anonimato del también activista, ya que la inmensa mayoría de las imágenes que muestra en su trabajo lo hace infiltrándose.

Se trata de un llamamiento “a poner rostro” a los millones de animales que cada día son sacrificados en el mundo para ser consumidos por las personas o por otros animales. En solo 40 minutos el espectador puede tener una idea de lo que esconden los mataderos, lugares de difícil acceso, no solo cubiertos por los ladrillos o el hormigón de sus muros, sino que también son alejados de los núcleos de población para que la opinión pública no pueda ver lo que ocurre dentro. Ni siquiera los consumidores tienen un acceso a la producción.

Fuente de información: Público

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¿A qué edad se sacrifican los animales para consumirlos?

19 febrero 2017

El año pasado se sacrificaron 850 millones de animales, con la producción de porcino a la cabeza. Respecto a las aves, los pollos se llevan la palma con 701 millones de ejemplares

La edad de sacrificio es muy temprana respecto a la esperanza de vida, según el análisis de Statista

El pollo tiene una esperanza de vida de 10 años y se consume a las seis semanas. La ternera puede vivir 25, y se suele sacrificar cuando tiene entre 1 y 2 años 

Fuente de información: Eldiario.es

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La Fiscalía denuncia la gestión del matadero de Villablino al ver indicios de delito

16 febrero 2017

La gestión municipal del matadero de Villablino llega a los juzgados de Ponferrada a raíz de una investigación del Consejo de Cuentas de Castilla y León y del Tribunal de Cuentas iniciada el año pasado por una denuncia del concejal de Laciana Avanza, Víctor del Reguero. El fiscal ve indicios de delito, en concreto de prevaricación y malversación de caudales públicos, por la falta de control municipal sobre la empresa concesionaria entre los años 2005 y 2015, cuando el Ayuntamiento de Villablino resolvió de oficio el contrato.

Fuente de Información: Diario de León

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Mataderos con malas prácticas

junio 2016

Rebelión… ¡en el matadero! R

«Negro de m…, te enviaré al África para que te mueras de hambre»; «Es negro y acaba de llegar, que se muera». El País y el periódico local El 9 Nou de Osona (Cataluña, España) denunciaban el mes de abril de 2016 el trato infrahumano a que se ven sometidos los trabajadores que bajo la denominación de «cooperativistas» son contratados por los grandes mataderos de esta zona catalana de masificación porcina —llamados aristocarnis—, ya reducidos a seis o siete grandes empresas que acaparan transporte, piensos, matadero y distribución, después, quieran o no, de que las miles de granjas autónomas, ahora reducidas a 6.000, hayan quedado bajo la «integración» de este oligopolio.

El pequeño granjero, de base agricultor, a quien se le engañó haciéndole ver un gran futuro, ahora, con la «integración», tiene que comprar el pienso, la mayor parte venido de los EE. UU., debe pagar para desprenderse de los purines y depende de los pedidos de aquellos a los que está sujeto bajo rigurosas condiciones, sin posibilidad alguna de poder expresar sus carencias, necesidades y aspiraciones.

Esta publicación, con su largo recorrido —veintidós años—, y la ayuda de quien depende, con cuarenta años de existencia, la entidad Ong ADDA, ha sido pionera en aflorar el problema de la implantación del cerdo en Cataluña y España (visitar www.addarevista.com, clicar en animales de granja con veintiocho anotaciones). Ya antes de la llegada de la mano de obra migrante, aquí se ha expuesto reiteradamente que el oficio de matarife resulta ser uno de los más desagradables de mundo, tanto por el hecho en sí como por el ambiente. Estos lugares de trabajo resultan ser muy inestables, pues, si se cogen, es porque no se encuentra otra posibilidad, pero, en cuanto aparece cualquier otra ocasión, se deja para dar entrada a otra persona necesitada e inexperta… y así continúa la rueda, en la que las víctimas una vez más son los hombres y los animales. Pero ahora, con el aluvión de gente desesperada, llegada de situaciones bélicas o por pura necesidad de ganarse la vida, la plantilla de los mataderos está formada casi exclusivamente por recién llegados, después de un largo, peligroso y extenuante viaje, a los que se los explota, como se está demostrando. Horarios de entre diez y veinte horas diarias con un trato inhumano. Para mayor sarcasmo, como está sucediendo en Vic, son «cooperativistas», pero sin derecho alguno. Es una fórmula legal descubierta por el empresariado catalán, que está teniendo muy buena acogida en el resto de España. Con un salario de 800 € mensuales, tienen que pagarse la cuota de autónomos (de 267 €), comprarse el material con que trabajan, más 50 € para la cooperativa y el coste de lavarse la ropa de faena. Para poder ser despedidos al día siguiente sin representación sindical a la que acudir. Si a esto se le añade el maltrato de palabra y la velocidad impuesta por la cadena —disponen de cinco segundos por cerdo—: sacarles los intestinos, que son unos veinte kilos, arrancarles los pulmones… es mejor no continuar. Y como forman parte de la cadena, como manifiesta uno, «a una cadencia de setecientos cerdos por hora, llega el día en que no puedes mover la espalda».

Si a los humanos se les trata de esta forma, ¿qué será de los pobres cerdos? Nos encontramos nuevamente, ahora pensando en los animales, con que en aquellas actividades que se desarrollan entre cuatro paredes, incluida la experimentación, en donde intervienen seres declarados sensibles y sintientes, es el poder político, legislativo e inspector el que debe velar para que impere la normalidad y la transparencia, imprescindibles en estos casos.

Pero aún hay más

A este submundo —ignorado por la mayoría de los catalanes— hay algo más que añadir. Si el puesto de trabajo por el que se aspira, que ya es vergonzoso de por sí, no es fácil obtenerlo, además hay que pagar una trama mafiosa infiltrada entre los mismos inmigrantes —se calcula que alrededor de quinientos euros—; si no se tiene, habrá que pagarlo más tarde del salario que se vaya percibiendo.

Si el matarife se accidenta, la empresa se niega a llamar a una ambulancia, y tienen que coger un taxi tanto para ir al hospital como para volver a su casa. O en bicicleta, que es el transporte utilizado, o a pie. El trato vejatorio es lo habitual y frases como las del encabezamiento dan idea de lo que está ocurriendo. El pasado mes de febrero de 2016, se produjo el primer paro de dos días, suficiente para que el problema escalase ya a la intervención de responsables locales y partidos políticos como el PSC, que interpeló a la consejera de Trabajo de la Generalitat, que ha presentado una propuesta de resolución para la Comisión del Parlament: la situación de los «falsos autónomos» en el sector cárnico. De momento, la Inspección de Trabajo no puede intervenir en esta anómala situación laboral.

Ya es hora de que la paradoja de pseudoesclavismo existente termine, y los mataderos deban abrir sus puertas para saber lo que ocurre con los humanos y con los animales. Se debe conocer quién cumple la normativa laboral y, respecto a los animales, quiénes son los preceptivos responsables del bienestar animal, cómo se seleccionan, qué formación y capacidad resolutoria tienen, cuáles han sido —si los ha habido— sus informes y denuncias y qué recorrido y resultados han obtenido.

Es intolerable el secretismo que, en general, se está acreditando en un sector en que los animales son, o pueden ser, maltratados; millones de sumisas y forzadas víctimas envueltas en este concepto de «producción intensiva». Tan solo prima la velocidad de la cadena y la rentabilidad. Padecen toda clase de innecesaria violencia en los últimos momentos de su miserable vida, y la UE, presionada por este poderoso entramado empresarial, aún no ha tenido el valor de tomar decisiones contundentes y definitivas.

Fuente de información: ADDA Defiende los animales.  (Revista número 52)

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No hay ‘mataderos buenos’

8 abril 2016

El matadero local de Maule, en el País Vasco francés, fue cerrado de manera cautelar después de que trascendieran terribles imágenes de maltrato a los animales, grabadas de manera clandestina por el colectivo animalista L214.

Las terribles imágenes fueron recogidas por cámaras colocadas en lugares estratégicos -de manera clandestina, claro está- por activistas de una entidad proteccionista gala. La clausura tiene mero carácter cautelar: apenas una semana, el tiempo que necesite la policía para recabar los datos necesarios. De hecho, con toda probabilidad esté a pleno rendimiento cuando este artículo vea la luz. Los treinta y pico empleados se quedaron sin trabajo durante dicho tiempo, y hasta hubo un par de despedidos, que además se enfrentan a penas de cárcel y a fuertes multas.

Fuente de información: Eldiario.es -El caballo de Nietzsche

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La “barbarie que se esconde” tras la industria cárnica en España

23 febrero 2016

  • Igualdad Animal lanza la campaña iAnimal para denunciar las prácticas a las que miles de animales son sometidos diariamente en granjas y mataderos
  • Algunos tienen que soportar golpes, descargas eléctricas, mutilaciones y los niveles de estrés pueden llevarles hasta el canibalismo

Fuente de información: Infolibre

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¿Qué ocurre dentro de los mataderos?

junio 2014

¿Qué ocurre dentro de los mataderos? Cuestión difícil y delicada, y mucho más para los animalistas que no solo respetan a los animales, sino que trabajan para evitarles sufrimientos. El bienestar de los animales no debe reflejarse únicamente en los animales de compañía o los más cercanos, debe reflejarse en todos ellos. Olvidar a los que se destinan al consumo humano sería como si los árboles no nos dejasen ver el bosque, cuando este bosque es tan amplío que supera en cantidad a cualquier otro colectivo animal por el que se esté interesado.

España en general no es respetuosa con los animales. Por un lado la oscura tradición de las corridas de toros y por el otro el continuo acoso y tortura de los incontables festejos crueles que tienen como víctimas a los animales. Estos hechos, constatables, no han favorecido ni favorecen, en absoluto, la creación de una concienciación general para conseguir saber qué ocurre en el interior de un matadero y que en el momento de su matanza reciban el trato más humanitario posible. Culpar tan solo a España no sería justo, pues al estar integrada en la Unión Europea se ha visto obligada a transponer las sucesivas directrices, aunque sea con mucho retraso, que tratan con muy buena voluntad —son voluntariosas— de protegerlos. En otros países del medio oriente y asiáticos, el desconocimiento, el desprecio y la crueldad son enormes. Se los considera tan solo como materia orgánica de libre uso, abuso, utilización y finalidad. Tampoco puede olvidarse que la Comunidad Europea de sus inicios, en el tratado de Roma, consideraba a los animales como pura materia mercantil

Un ordenamiento social y sanitario obliga en países con un cierto bienestar a que todo lo que tenga por destino la comercialización de la carne deba vehicularse a través de una cría, transporte y matanza controlados. Su destino final son los mataderos. Se hace como salvaguarda de la seguridad alimentaria pero, no nos equivoquemos, se le incorporan tintes de de defensa y protección.

El vegetarianismo, y colateralmente el veganismo, están contribuyendo en la formación de una mentalidad de rechazo hacia su consumo de carne, algo que proporcionalmente no deja de ser, por el momento, testimonial. Algo hace, y en el futuro seguro que lo hará. Hoy por hoy el consumo de carne continuará y las entidades animalistas deben ser conscientes de esta realidad y, como la matanza continúa, quienes trabajan, quieren, respetan y aman a los animales no pueden dejar de preocuparse para que puedan mejorarse sus condiciones y que, durante toda la trazabilidad del proceso, sean tenidos, entendidos, respetados e implementados sus derechos. Han sido las entidades europeas animalistas las que, como portavoces y representantes de su defensa, han estado y están muy presentes en los estamentos pertinentes para su defensa y protección

La Unión Europea, paulatinamente, se ha hecho eco de estos lobbys de presión animalistas que, al igual que otros sectores muy potentes, están presentes en Bruselas; y España, como país miembro de la UE, ha tenido que transponer sus directivas pues el movimiento animalista español ya tiene una presencia consolidada. Sus mensajes hacia la ciudadanía van calando y ya tienen un valor político.

La legislación actual

Como ya se ha expresado, la totalidad de lo legislado en beneficio de los animales, proviene de transposiciones de directivas de la UE. Es cierto que durante los redactados, o «borradores» de los futuros textos que aparecerán en el BOE, se ofrece a los sectores afectados y también al animalista, la oportunidad de estudiarlos para presentar alegaciones si se considera necesario, dentro de un plazo estrechamente señalado de antemano. La influencia de las alegaciones animalistas en el redactado final poco o nada puede ayudar a los animales, salvo en mínimos detalles, dado que por las importantes consecuencias económicas que les pueden significar, el resto del sector es muy amplio y poderoso. Existe, no obstante, una limitación importante; si la directiva europea se refiere a mejorar las condiciones de los animales, es de obligado cumplimiento y no puede desfigurase en su esencia.

Mataderos

En cualquier matadero, sea el animal que se mata, priman dos cosas. La primera es automatización y la segunda la velocidad de la cadena. Como en cualquier otra actividad industrial. Pero con una diferencia, aquí la «materia prima» son seres vivientes a los que la misma Unión Europea ha reconocido que son seres sensibles. Vuelve la pregunta, ¿qué ocurre dentro de los mataderos? Son centros cerrados que deben tener estrictas normas de higiene para prever posibles enfermedades humanas y a las que se les añaden, cada vez más, otras normativas encaminadas a que sus inocentes víctimas sean tratadas lo más humanitariamente posible. O sea, por un lado mecanización para optimizar resultados económicos y por el otro un buen trato a los animales. ¿No parece algo difícil de coordinar? ¿Se puede, exagerando, por ejemplo, esperar a que un carnero, un cerdo o una ternera, tan pronto entren en el matadero queden imbuidos de que a partir de aquel momento tienen que apresurarse a seguir la línea que les llevará hasta que acaben con su vida?

Para el personal, especialmente los matarifes, trabajar en un matadero no es, en absoluto, una faena agradable. Los salarios son bajos y la movilidad laboral es muy alta. Esto significa muy poca especialización y falta de aprendizaje. Algo que redunda en que se mate mal y deprisa. Y con enorme dolor y sufrimiento para el animal. ¿Estaría cualquier de nuestros lectores dispuesto a soportar una visita a un matadero? Lo más probable, si pudiese superar esta prueba, es que no comería carne durante el resto de su vida. En un matadero, al igual que en un laboratorio en donde se utilizan animales, las visitas no están bien vistas. No debería ser así si todos los protocolos son escrupulosamente cumplimentados.

La alianza internacional

La unión hace la fuerza. Se ha esbozado a grandes rasgos un problema latente e importante, por lo general poco conocido por la ciudadanía, que clama por la necesidad de que la trasparencia y la información penetren en los mataderos. Aquí es donde, a través de una alianza constituida entre grupos defensores de los animales de la Unión Europea, se intentan implementar soluciones que clarifiquen y certifiquen el poder tener la seguridad de que los protocolos, las normativas y lo reglamentado obtengan el sello de garantía que pueda ser contrastado. Con ello el misterio y la cerrazón actual no tendrían por qué ser. Quedaría claro y de manifiesto por ser absolutamente demostrable por su transparencia. La solución es la implantación de un sistema de vídeo vigilancia que abarque toda la trazabilidad del animal desde que llega al matadero hasta la matanza con el sistema de aturdimiento previo.

La implicación de Ong ADDA

La preocupación por el trato humanitario en los mataderos ha sido desde hace muchos años una constante preocupación de OngADDA y numerosos artículos aparecidos en esta publicación lo demuestran (ver www.addarevista.org). La alianza ya está en marcha a nivel internacional con varios e importantes colectivos iniciando una doble gestión. La de mayor envergadura está encaminada a que la Unión Europea obligue a incorporar la vídeo vigilancia en todos los mataderos y paralelamente que en cada país se inicien contactos con las administraciones para lograr su más rápida implantación. Concretamente Ong ADDA ya ha contactado con el MAGRAMA (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) y con la Generalitat de Cataluña. El primero ha contestado, como ya era previsible, aludiendo a que ya existen otros controles y eludiendo otras responsabilidades. La Generalitat, a pesar de la reiteración de la petición de Ong ADDA, hasta el momento, no ha hecho ni acuse de recibo. Todo lo anterior, negativo, para el movimiento animalista, resulta motivo de preocupación. Las campañas merecen su tiempo y digestión, pero como las peticiones son razonables y dan solución a un problema latente, más tarde o más temprano los mataderos europeos estarán provistos de vídeo vigilancia. Se lanza, desde aquí, un reto para conocer quién será el primero en implantar la vídeo vigilancia, teniendo en cuenta que, de forma privada y por iniciativa propia, algunos muy importantes mataderos europeos ya lo tienen instalado y trabajan bajo estos condicionantes.

Fuente de información: ADDA Defiende los animales. (Revista número 48)

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Animales de matadero en Francia – Jacques Pujol

enero 1995

Jacques Pujol

La experiencia y resultados obtenidos por la Obra Asistencial de los Animales de Matadero, OABA en Francia, es un punto de partida muy importante para ser tenido en cuenta como modelo de organización, eficiencia y profesionalidad. La OABA es el resultado de una labor constante de una luchadora ejemplar: Jacqueline Gilardoni, su fundadora, quien nos demuestra la tendencia actual del movimiento animalista: la especialización y concreción temática. En este artículo, Jacques Pujol, su Director, resume la historia de la institución, su perfil y organigrama. El grado de entendimiento y colaboración entre la OABA y el ADDA han sido constantes y crecientes con importantes y futuros proyectos en preparación; sin poder dejar de agradecer, una vez más, el haber sido merecedora nuestra Asociación ADDA de la concesión de la Medalla de la Amistad, en Mayo de 1992.

La protección de los animales de matadero en Francia viene íntimamente ligada con una asociación: la OABA, fundada en 1957 por Jacqueline Girardoni. Movió esta acción la visión de una pobre burra vieja escapada de un matadero, en donde descubrió un vasto mundo de miseria y tristeza. Desde entonces la asociación ha venido alertando a los amantes de los anima-les y recibe de estos un caluroso y merecido apoyo. La respuesta a las llamadas de ayuda, las numerosas muestras de apoyo y el estrecho contacto con otras organizaciones extranjeras que ya habían logrado humanizar el sacrificio en los mataderos -destacando entre ellos la RSPCA inglesa-, le llevaron a fundar en 1961 la Obra Asistencial a los Animales de Matadero, OABA, recibiendo más tarde el sostén de la entonces Sociedad Internacional de Protección de los Animales, ISPA, ahora convertida en la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales, WSPA.

La finalidad estatutaria de la OABA es: asistir, proteger y defender, por todos los medios apropiados que la ley permita, a los animales destinados a ser sacrificados en los mataderos para el consumo humano; así como también a los animales de corral, a los de sangre fría y, por extensión, a todos aquellos cuya carne, de una forma u otra, esté destinada al consumo. Incluyendo, también, la crianza, condiciones de alojamiento, transporte y sacrificio.

La OABA fue reconocida de Utilidad Pública el 17 de diciembre de 1965, patrocinada por el Ministerio de Agricultura y galardonada por la Academia Francesa. Siempre bajo el impulso de su presidenta-fundadora, Jacqueline Girardoni, tiene personalidad jurídica, y legal, para intervenir en el bienestar de los animales desde su crianza, estabulación, manutención, transporte y sacrificio.
Su historia y logros, por etapas, pueden definirse como sigue:

  • Participación, en 1964, en el Decreto reglamentando el aturdimiento y sacrificio en los mataderos.
  • En 1966, la prohibición de cortar las falanges de las patas en las aves de corral.
  • En 1970, la reglamentación de insensibilizar, previo al sacrificio en mataderos, a los conejos, cabritos y aves de corral.
  • En el año 1981, la prohibición de la elongación -alargamiento provocado de un miembro- en los conejos.
  • En el año 1982, la reglamentación de las condiciones de estabulación en los mercados de ganado.
  • En el año 1986, la obtención del permiso de poder sacrificar «in situ» por un veterinario, los casos de reconocida urgencia de animales enfermos y gravemente accidentados sin necesidad del permiso de su propietario y en colaboración con otras sociedades protectoras: 
    • En 1968, la firma de Francia a la Convención Europea sobre la protección de los animales en el transporte internacional. 
    • En 1973, la ratificación de la anterior Convención y su entrada en vigor el 1Q de julio de 1974.
    • En 1987, la prohibición de la utilización de animales en juegos y atracciones.
    • En 1989, la prohibición de entregar animales como premios en rifas.

Todos los anteriores logros, en los que la OABA ha intervenido, son pasos muy importantes en el bienestar animal. Sin embargo la regulación oficial no es suficiente si no puede ser controlada mediante inspectores itinerantes a través del territorio nacional. Éste es, quizás, su más importante y efectivo trabajo: los inspectores -facultados oficialmente- intervienen cuando descubren irregularidades en: mataderos, ferias, mercados, lugares de exposición, transportes…, etc. etc. Y no tan sólo esto, pues su función se amplia cuando se descubren casos de animales abandonados, sometidos a malos tratos, en estado de angustia o peligro u otros actos de crueldad. De resultas de estas actas se interpo¬nen sistemáticamente demandas judiciales con la consiguiente condena del infractor, a la vez que, cuando conviene, el animal es entregado a la OABA la cual cuidará de su bienestar. A título informativo, en la actualidad la OABA tiene incoados, y en curso, 181 procesos legales. También es de su competencia velar para que, a través de los procesos contenciosos-administrativos, los departamentos responsables de la administración cuiden de la correcta puesta en práctica de la legislación.

Los consumidores, socios, simpatizantes y amantes de los animales son informados, regularmente, de los abusos de la cría intensiva y de las tristes consecuencias que implica; a la vez que se lleva a cabo un acercamiento con los granjeros que quieren volver a la cría tradicional, teniendo establecido, desde 1975, un premio para los granjeros, nacionales e internacionales, que más se hayan distinguido en un trato humanitario y condiciones de vida naturales en sus criaderos o centros de producción.

La legislación francesa necesita, permanentemente, ser mejorada y puesta al día para encontrar soluciones a numerosos problemas. Así por ejemplo hay que acometer: la obligación del sacrificio inmediato, e indoloro, de los polluelos rechazados tras el sexado (45 millones cada año), la muerte indolora de peces y crustáceos, la matanza privada, la abolición del transporte de animales vivos y sustitución por líneas de frío de carne congelada sacrificada en origen, la obtención del Estatuto del Animal…, etc.
En materia de legislación europea la OABA cuida de la aplicación de las Directivas y gestiona obtener las mejores condiciones. Para asegurar la eficiencia en sus acciones existen dos Comités: uno consultivo y otro científico, formados por eminentes personalidades con reconocida experiencia profesional.

El contacto permanente con la administración: las Direcciones Departamentales y los Servicios Veterinarios y con la Oficina de Protección Animal del Ministerio de Agricultura -que cuenta con la presencia de Mme. Gilardoni en la Comisión del Ministerio encargada de la inspección de mataderos- son otras de las actividades de la asociación.
Siempre ha existido una cierta indiferencia, o poco interés, por parte del gran público en la concienciación del sufrimiento que padecen los animales de abasto que contrasta con la mayor sensibilidad que se dedica a los animales de compañía que se benefician de un mayor afecto. La tecnología moderna ha transformado a los animales en una pura materia prima, o producto, de la cadena agroalimentaria que, como cualquier otra industria, obedece a los imperativos de los resultados económicos y políticos.

En el año 1992 las estadísticas oficiales francesas situaban el número de animales sacrificados en 40 millones para la especie bovina y más de 1.000 millones de caprinos, conejos, aves y resto. Por lo tanto se debe procurar que esta ingente cifra de animales pueda tener una existencia lo menos cruel posible. Por muy difícil que resulte su defensa frente a los poderes políticos y económicos, hay que informar y sensibilizar a la opinión pública de sus sufrimientos. La lucha tiene que ser encarnizada. En un momento en que Europa inaugura una regulación de la protección animal, hay que evitar que los animales de abasto sean los grandes olvidados y las víctimas de los acuerdos comercialistas. Las asociaciones de protección animal de todos los países europeos deben mostrarse solidarias frente e este doloroso e inmenso problema. La OABA agradece a sus amigos del ADDA, cuyas acciones aprecia particularmente, el hecho de trabajar juntos en el combate contra el sufrimiento de los animales destinados al matadero.

Fuente de información: ADDA Defiende los animales. (Revista número 13)

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Los mataderos en España

enero 1995

TRATO QUE RECIBEN LOS ANIMALES

Puede establecerse que entre el 20 y 30 por ciento de los animales involucrados en la cría intensiva y transporte hacia los mataderos, perecen por enfermedades, golpes, asfixia, aplastamiento o presentan heridas de cierta gravedad. Ello es especialmente preocupante en los cerdos.
Las condiciones de almacenamiento y matanza son atroces. Para tener una idea el sufrimiento y tormento que alcanza a cantidades enormes de seres sensibles, debe saberse que en España existen, entre grandes y pequeños, unos mil mataderos. Un matadero importante puede sacrificar una cadencia de 200 a 400 cerdos por hora, cinco días a la semana en una jornada laboral normal. En Francia se ha llegado a 900 cerdos por hora o a sacrificar 60 terneros/hora. Si pasamos a las aves las cantidades se disparan: entre 7.000 a 8.000 aves son sacrificadas cada hora en los más modernos.

Después de una penosa y larga jornada, sin poder ni descansar, hacinados, sin comida ni bebida y a resultas de las inclemencias: calor sofocante o frío y lluvia, llega la descarga que suele hacerse a golpes. Los animales enfermos o que ha resultado heridos, que no pueden valerse por sus propios medios, son arrastrados mediante poleas y cadenas atadas a sus patas. O, si sus fracturas o hematomas hacen que no sean comercializables sus carnes, simplemente, son muertos a golpes en el mismo muelle. Cuando no se sigue este expeditivo procedimiento y se hace por el procedimiento recomendado por los veterinarios, el animal herido o enfermo, ya sean cerdos, ovejas, terneras y, en ocasiones, caballos de carne, se llevan como se puede y sin ningún dispositivo preparado exprofeso al lazareto o matadero sanitario;  una vez suspendidos, la cadena avanza hacia el matarife quien les secciona la yugular. El sangrado es como el descrito anteriormente con el agravante de un sufrimiento horrible para el animal hasta que deja de convulsionarse y perece. Pese a estar prohibido por la ley y sancionado con multas desde 500.000 pesetas hasta 5.000.000 de pesetas, ninguna denuncia de los servicios veterinarios oficiales llega a hacerse efectiva y resulta como normal, en España y algún otro país, el que no se aplique el aturdido a las ovejas y que el de los cerdos y terneros sea insuficiente.

Pese a que la legislación vigente obliga a un trato digno y a una muerte rápida y lo más indolora posible, la realidad es que esta es la norma más incumplida y menos controlada por los servicios veterinarios oficiales encargados de velar por ello.
Desde el punto de vista de los industriales y técnicos de este secor, preocuparse por este tema es, sencillamente, antieconómico. Lo único que interesa son las toneladas de carne producidas diariamente y, por tanto, no tienen el más mínimo interés en preocuparse por el asunto. La profesión veterinaria en los mataderos se halla fuertemente comprometida y no encuentran, tampoco, en la administración el respaldo que merecerían; pese a que en muchos casos su ética y buen hacer profesional les obligaría a denunciar tales hechos; su puesto de trabajo , o cuanto menos su prestigio o ciertos privilegios laborales, peligrarían si llegasen a ser considerados antieconómicos por el cada vez más poderoso trust de los propietarios de los grandes mataderos. Por ello se limitan a controlar la ya dudosa calidad higiénica de la carne. En otras palabras: está mal visto, en estos medios, el preocuparse por los animales y puede llegar a ser peligroso si se pretende seguir trabajando en este sector.

POSIBLES SOLUCIONES

El problema de las denuncias que, si se producen, nunca llegan a su finalidad -si es que algún veterinario de atreve a hacerlas- debería ser investigado por una Comisión, con amplios poderes de los departamentos de sanidad y agricultura para que, sin previo aviso, pudiesen presentarse en los mataderos. Comisión formada por personas competentes y ajenas por completo a los medios y entramados habituales del sector.
Un distintivo de calidad para aquellos circuitos de la carne -crianza, engorde, transporte y sacrificio- que dispensasen un trato humanitario a los animales sin manipulaciones, estrés ni sufrimiento, pues está absolutamente demostrado que los animales sacrificados bajo la tensión y después de sufrir malos tratos desarrollan substancias en sus fibras musculares que bajan el nivel de la calidad de la carne y sobretodo su capacidad de conservación. Actualmente la firma de distribución del norte de España Eroski, a través de sus grandes superficies, hipers y detallistas está garantizando carnes bajo esta garantía con unas ventas cada día más crecientes.

Cualquier matadero con un sello consolidado de garantía por tener sus puertas abiertas a la inspección ya sea de la administración o de organizaciones animalistas de reconocida solvencia, seria un motivo de promoción. Esto, por ahora es impensable por lo mucho que tienen que ocultar.
La utilización de aparatos de aturdimiento con lectores electrónicos precintados, similares al control de los tacógrafos existentes en vehículos pesados, registraría la cantidad, intensidad y velocidad de la cadena diariamente. Un sencillo contraste de los animales sacrificados con la homologación y capacidad del matadero, pondría de relieve, al menos, una de las causas que más perjudica para un mejor trato de los animales: las prisas para obtener mayor tonelaje de canales.
El gran problema reside en la dificultad del control. Las autoridades sanitarias y competentes que deberían velar por ello, parecen demasiado comprometidas con los industriales y nunca aparecen presentes cuando se cometen estos hechos que dejan de ser irregularidades por su cotidianidad.
Y por último: una llamada pública a la maltrecha ética profesional de los veterinarios responsables, recordándoles que sólo ellos pueden hacer un servicio realmente importante para millones de seres vivos sensibles al dolor. Y no, tan sólo, limitarse a controlar la calidad de la carne?



LOS ANIMALES Y LA INDUSTRIA DEL BIENESTAR

Herodoto
En la década de los cincuenta se extendió, fomentada por la aparición de los primeros aviones jet comerciales, la moda de lo aerodinámico. Aparecieron por doquier formas suavizantes tipo supositorio, con rutilantes cromados: para un mejor deslizamiento, para cortar mejor el aire, para ir más deprisa. Todo tenía que aparentar nuevo, brillante, eterno. Hasta se llegaron a fabricar ataúdes aerodinámicos; ¿serían, acaso, para trasladarse más rápido hacia la eternidad?. En España, recordando, aún, los devastadores efectos de nuestra sangrienta guerra civil, los escuálidos españolitos contemplaban, con admiración y envidia, aquellos famosos coches haigas que, traídos de las américas por emigrantes con fortuna, eran un derroche de ostentación: era la época de los Rodríguez, los Areces, los inicios de El Corte Inglés, de Sederías Carretas, ahora Galerías.

La industria, la sociedad capitalista, de mercado, sobre la que se basa nuestra economía, sólo tiene un objetivo: producir ventas y generar beneficios. Cualquier decisión de marketing o avance tecnológico resulta válido si se alcanza lo propuesto. El bienestar, en realidad, responde a una imposición sobre las gentes que, como en tantas otras ocasiones, tienen que seguir por los caminos que se les trazan. Y quienes imponen las reglas son los países más desarrollados y, también, democráticos.
Democracia, desarrollo, bienestar… ¿obedecen, realmente, y son las claves de la inalcanzable y deseada felicidad? Pero dejemos estas filosofadas para quienes quieran, y puedan, desarrollarlas. Centrémonos en esta economía dirigida que, bajo atrayentes formas, nos lleva, y obliga, a adoptar comportamientos, costumbres y tipos de alimentación que, colateralmente, nos preparan el camino hacia el otro mundo, ya sea en forma de cáncer, infarto, sida o lo que aparezca.

En los países industrializados -España va camino de lograrlo- se está perdiendo en cuanto a la alimentación la noción del producto real en su estado natural. En su forma y hasta, a veces, en su color. Los conservantes, amparados bajo unas intrincadas siglas y dígitos, hacen posible el escamoteo de nuestras sensaciones y conocimientos naturalistas. Cualquier tipo de alimento se presenta envasado y se consume más por el aspecto del design gráfico y formal que por la base de su contenido.Y dentro de este impacto subliminal, si quieren así decirlo, ya no se sabe ni lo que se mete en el congelador -recuerden que debe ser, por lo menos, de tres estrellas- ni lo que se come: un compacto ladrillo verde resulta ser espinacas; los pimientos y berenjenas de invernadero, muy brillantes, vienen enfundadas en acharolados y transparentes derivados del petróleo; los huevos sólo conservan de natural la acepción que por su forma los define pero disociados ya de la gallina, que si la viésemos, la pobre, tendríamos que hacer estudios para recalificar la especie; los pollos, bien embalados con sus muslitos fijados por un artefacto metálico ad hoc, aparecen gordos y bien apretados entre su base de porexpan y corsé trasparente. Les llamamos vegetales, huevos, carne… pero denominarlos, a partir de ahora, XZ25 o H032 también sería válido; y quizás aún mejor para codificar y procesar por ordenador. Si seguimos con los antiguos vocablos es por pura filogenia gramatical.

¿Qué quiere decir todo esto? Pues, que comemos lo que la industria del bienestar quiere que consumamos y esta industria, muchas veces a través de una publicidad engañosa, nos presenta, como siempre, un mundo ideal, alegre, feliz, sin dolor y sin crueldad. Interesa disociar y crear nuevas imágenes: aquellos huevos están allí, bien ordenados, como producidos por una máquina, el pollo acharolado ya no tiene casi forma de animal, el tajo redondo -atado con bramante- no pertenece a una ternera, el rojo -si por hormonación no ha desaparecido-ya no es de su sangre sino una textura que estimula el sentido alimenticio.
La consigna es clara: ofrecer una nueva imagen para que se acepte el producto tal como se nos presenta. Hay que evitar a toda costa que el consumidor pueda: conocer, recordar, preguntar, pensar y menos investigar las condiciones atroces de existencia, las mutaciones y los cruces entre especies a que están sometidos los animales de abasto para producir más y mejores resultados económicos. El contraste de su estado actual con el biotipo clásico de su especie pondría en evidencia la falta de humanidad, de caridad y la crueldad que se está cometiendo sobre el mayor número de animales existentes -los de abasto- sin un mínimo de reconocimiento de sus derechos vitales.

El avance de la tecnología en los últimos tiempos no ha hecho sino mirar hacia la productividad, sin tener ni un ápice de piedad, ni reflexión con unos seres indefensos, ¡nocentes, pacientes y dolientes. Es lamentable que el desarrollo, la modernidad, y el bienestar de los humanos no sea extensible, también, al beneficio de un trato más humanitario para todo ser sensible.
A lo largo de la historia de la humanidad los animales con sus cuerpos y su esfuerzo, nos han sustentado y así, tristemente, deberán continuar soportándolo si no se produce un revulsivo sobre su situación para mejorar su angustiosa situación ahora ya absolutamente vergonzante.

SACRIFICIOS RITUALES
La religion islámica exige que los animales para ser consumidos -a excepción del cerdo que les está prohibido-, sean sacrificados de acuerdo con el rito islámico, o sea por degüello y mirando hacia La Meca. Esta práctica impide, también, el aturdimiento previo. La legislación europea toma en consideración esta circunstancia y así la Directiva del Consejo de la Unión Europea de fecha 18/11/1974 en su artículo 4 dice textualmente al referirse al aturdimiento en los mataderos «la presente directiva no afecta a las disposiciones nacionales relativas a los métodos particulares de sacrificio practicados por ciertos ritos religiosos». Trece años más tarde, cuando esta Directiva tuvo que ponerse en práctica, obligatoriamente, en España, el artículo 6 del Real Decreto del 18/12/1987, dice «la presente disposición no afecta a los procedimientos utilizados para el sacrificio de los animales impuestos por determinados ritos religiosos».

En el matadero municipal de Sabadell (Barcelona) se sacrifican semanalmente, según este rito, una decena de terneras y un centenar de corderos que son adquiridos por cerca de 25 carnicerías propiedad de musulmanes que son clientes habituales.

Fuente de información: ADDA Defiende los animales. (Revista número 13)

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